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EN EL NOMBRE DE SATANÁS 1


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Saludos compañeros, vuelvo tras algunos meses de “descanso”, con este nuevo fic que espero que, a todos los que os gusta leer, os entretenga y disfrutéis con él, pues esa es su única finalidad.
Este es un trabajo mucho más extenso que mis anteriores fics y aún está en proceso de elaboración. Me hubiera gustado hacerlo algo más pequeño, pero como suele ocurrirme, la historia se ha ido complicando y bueno…
Esta es la primera parte de la que, a día de hoy, aún me quedan por rematar algunas cosas. Es por eso que he decido ir subiéndola poco a poco, pero esta vez sí en un solo tema e ir incorporando las actualizaciones a la misma para que todo esté más recogido y ordenado.
En fin, antes que nada quiero daros las gracias a todos los que os empleáis parte de vuestro tiempo para leer estas inquietantes correrías que nos inventamos. Gracias a todos por pasaros, leernos y darnos vuestra opinión. Y, ahora me voy a adentrar un poco en materia…
La idea de este trabajo me surgió hace ya bastantes meses cuando si quiera me había atrevido alguna vez a escribir algo. Cierto día me dio por pasarme por el foro de fanfics, que a decir verdad no sabía ni lo que era, y me encontré con las historias de los compañeros. Las fui leyendo y entre todas ellas me gustó e impactó mucho la historia del compañero Archard “Las 4 estrellas sagradas del universo” y me dije que, sí algún día me atrevía a escribir algo con temática de los caballeros, lo haría resucitando a los doce dorados y, al igual que hizo él en su trabajo, los situaría en el sitio que les correspondía…
En su lugar escribí “El mensajero” y toda la historia criaturicida subsiguiente, en fin, la verdad es que no tenía ni la menor idea de por donde le iba a meter mano…
Llegados a este punto quiero darle las gracias al compañero Archard, no sólo por haberme servido de fuente de inspiración en ese sentido, sino porque también me ha permitido que me base en alguna de sus ideas (no lo expongo ahora claramente pero a medida que avance en la historia lo descubriréis, tú Archard, ya sabes a qué me refiero) y también tengo que agradecerte y mucho la ayuda que me prestaste con el otro tema que tu bien sabes y que cuando avance la historia aclararé…
Así que, a título general, esta historia está dedicada a todos vosotros compañeros que nos leéis y nos animáis a seguir haciéndolo, y, a título personal, por servirme de fuente de inspiración, por permitirme el uso de alguna de tus ideas y por la gran ayuda que me has prestado, a ti Archard.
En cuanto a lo que he escrito, estoy escribiendo y escribiré comentaros que además de lo anteriormente dicho acerca de la resurrección de los doce esta historia está basada en una hipotética lucha entre las fuerzas de Lucifer, el santuario de Atenea y Dios…
A medida que vaya avanzando en la historia os iré aclarando algunas cositas, y creo que llegado el momento puede que tenga que dar alguna que otra explicación de más (lo digo por si a alguien no le gusta alguna de las partes de esta historia…)
Deciros aquí que son muchos, muchísimos los enemigos, que prácticamente desde que empecé a escribir esta historia todas las páginas son combates (me he pasado como tres pueblos sino más), también por eso creo que lo mejor es irlos subiendo poco a poco…
En cuanto a Lucifer… cada vez que menciono a Satanás, al hijo de la aurora, al ángel más bello creado por dios y creo que incluso al padre de la mentira, me estoy refiriendo siempre a él…
Bueno, no me lio más y aquí os dejo esta historia que espero disfrutéis…

IN NOMIME SATANIS I: SANTUARIO
 

  • [list=1]
  • TRAS LA ÚLTIMA GUERRA SANTA
  • DOS DÍAS ANTES
  • LA MAÑANA DEL PRIMER DÍA
  • LEGIÓN
  • SEIYA
  • REUNIÓN DE CABALLEROS
  • LA LUCHA DE ATENEA
  • CAE LA DIOSA
  • UNA LLAMADA Y DOCE ESTRELLAS
  • IN NOMINE SATANIS
  • ANEXO 1: EL SEÑOR Y SU DISCÍPULO
  • EL HOMBRE MÁS CERCANO A DIOS
  • ONCE CABALLEROS EN EL SANTUARIO
  • ATRAPADOS Y SIN POSIBLE ESCAPATORIA
  • AL ALBA EN EL SANTUARIO
  • JÚRAME QUE RESISTIRÁS
  • AMANECE EL SEGUNDO DÍA
  • LA PODEROSA VOZ DIVINA
  • ANEXO 2: EL ODIO DE LEGIÓN
  • LA BATALLA POR EL SANTUARIO
  • EL RECIBIMIENTO
  • EL HERRERO DE LUCIFER
  • BEHEMOTH EL IMPARABLE
  • ENTRE EL YUNQUE Y EL MARTILLO
  • UNA PRESENCIA OCULTA
  • DOS COLOSOS FRENTE A FRENTE
  • EL DEMONIO DEL MIEDO
  • EL MARTIRIO DEL MARTILLO
  • PODEROSO ALDEBARÁN
  • EL TERROR SU ÚNICA ARMA
  • LAS ESCALERAS DEL INFIERNO
  • LA LUCHA DEL SEMIDIOS
  • A LAS AFUERAS DEL SANTUARIO
  • EL SUFRIMIENTO DE MIGUEL
  • ANEXO 3: EL CHICO Y EL ARCÁNGEL
  • EL REY DE LOS NIGROMANTES INFERNALES
  • OSCURO REINO DE PESADILLA
  • A LAS PUERTAS DEL REINO DE LUCIFER
  • ÉL
  • UN TRAIDOR ENTRE LOS DOCE
  • ANEXO 4: EL APRENDIZ DEL NIGROMANTE
  • LA MISIÓN DE KANON
  • HECHIZO DE MUERTE
  • NEBERUS EL SEÑOR DE LA PONZOÑA
  • AYPEROS EL SEÑOR DE LOS HUESOS
  • DAMIÁN
  • EL PODER DE GABRIEL
  • PRISIONEROS EN EL PANDEMÓNIUM
  • LAS PALABRAS DE GABRIEL
  • LA CRUELDAD DE MASK
  • EL OSCURO PODER DE NEBIROS
  • MUERE UN CABALLERO
  • LAS NUEVAS ARMADURAS DORADAS
  • SATANACHIA Y SUS LEALES GUERREROS
  • SEIYA Y SUS COMPAÑEROS
  • CAMINO AL INFIERNO
  • LOS TEMIBLES GUERREROS DE LUCIFER
  • PRUSLAS EL SEÑOR DEL ODIO
  • AAMÓN EL SEÑOR DE LA IRA
  • BARBATIS EL SEÑOR DE LA GUERRA
  • SATANACHIA GRAN GENERAL DEL AVERNO
  • EL OSCURO PODER DE LA MUERTE
  • EL ODIO DE PRUSLAS
  • IRA CONGELADA
  • UNA BATALLA EN TODA REGLA
  • LA DESESPERADA LUCHA DE SAGA
  • EL GRITO DE AIOROS
  • VALOR CABALLEROS, HAY QUE SALVAR A ATENEA
  • LA BUSQUEDA EN LOS INFIERNOS
  • UN COMBATE FUERA DE LO COMÚN
  • LA REVELACIÓN DE MIGUEL
  • EL SER EN EL UMBRAL
  • TIEMBLA EL SANTUARIO
  • CAMINO DEL PANDEMÓNIUM
  • EL FIN DE SATANACHIA
  • COMPAÑEROS EN EL INFIERNO
  • EL LARGO CAMINO DE CENIZAS
  • LA ÚLTIMA BATALLA EN EL SANTUARIO
  • ABADDÓN, REY DE LAS ALIMAÑAS
  • EL PODEROSO SEÑOR DE LAS MOSCAS
  • LILITH
  • EL ÁNGEL DE LA MUERTE
  • LENTA AGONÍA
  • EL MAESTRO DEL HIELO
  • LA DIABLESA Y EL CABALLERO
  • CON LA AYUDA DE MIGUEL
  • EL INCREÍBLE PODER DE BELCEBÚ
  • MU VENCE A LA MUERTE
  • LA ESPADA DIVINA
  • RAFAEL CUIDA DE ATENEA

TRAS LA ÚLTIMA GUERRA SANTA

 

… Y una vez más, Atenea lo había conseguido. Desafiando las leyes establecidas, viajó al pasado y salvó a Seiya de la mortal herida infligida por la espada de Hades, y como siempre, no estuvo sola… sus leales caballeros estuvieron a su lado protegiéndola.

 

De vuelta en la era actual, Atenea y sus caballeros debían ahora hacer frente a las arduas tareas de reconstruir el santuario y la casi extinta orden de los santos de Atenea. Sin embargo, antes de llevar a cabo tamaña empresa, Atenea, les concedió a sus cinco leales caballeros unos meses de descanso… Mientras tanto, la diosa también se recuperaba de todos los reveses y golpes sufridos hasta el momento.

 


DOS DÍAS ANTES

 

Así fue que, cierto día, mientras Atenea paseaba en compañía de Kiki por los solitarios y secretos jardines situados tras los aposentos del patriarca, una misteriosa voz le habló a la diosa desde los cielos.

 

Ante los atónitos ojos del joven aprendiz de caballero, Atenea detuvo sus pasos y, tras musitar algunas palabras ininteligibles para el joven, la diosa, con el rostro compungido y transido por el dolor, le encomendó al muchacho que partiera enseguida en busca de sus cinco leales caballeros, no sin antes, informar a Shaina, Marin y los demás caballeros de bronce, que acudieran inmediatamente a custodiar los restos de la primera de las doce casas y pedirle a Kiki que aguardara en Jamír noticias suyas…

 

LA MAÑANA DEL PRIMER DÍA

 

…Muy pocos lo vieron, y las pocas personas que lo vieron pasar, huyeron despavoridas a sus casas, presas de un terror indescriptible como almas que llevaba el diablo… unas largas y oscuras vestiduras cubrían su cuerpo y sus largos y dorados cabellos se arremolinaban sobre su rostro de tal forma que era imposible verle la cara.

 

Él le susurraba al viento diabólicas palabras, a la par que la claridad del día se transformaba en una fría y oscura mortaja que lentamente se abatía sobre el pueblo… así llegó y a su paso sembró el caos y la destrucción.

 

LEGIÓN

 

Una ligera brisa recorría el interior de lo poco que quedaba en pie de la casa del carnero. La entrada, así como las escaleras que ascendían hasta ella, habían desaparecido. No era difícil adivinar el por qué, pues a pesar de que habían transcurrido varios meses, aún podían sentirse allí las vibraciones provocadas por los choques de los cosmos de los caballeros durante los terribles combates que tuvieron lugar en el santuario tras la última guerra santa.

 

A su paso, esa ligera brisa no sólo fue recogiendo y esparciendo esas vibraciones. Como animadas por alguna fuerza caprichosa, unas misteriosas partículas flotaban en su interior y, tras producirse un fugaz destello, todas aquellas partículas comenzaron a girar frenéticamente, ocupando un sitio al parecer para ellas prefijado… dibujando el contorno de un ser.

 

Entonces, al amparo de la noche y bajo el límpido cielo cuajado de estrellas, una fría corriente agitó las largas y negras vestiduras de un hombre cuyo rostro estaba oculto tras una espantosa máscara.

 

Cómo quien poco a poco despierta de un largo sueño, el hombre sacudió la cabeza. Todo le resultaba familiar, sin embargo, el recuerdo era muy lejano. Un extraño sentimiento de añoranza, de perdida, lo invadió. Respiró profundamente y sus pulmones se llenaron con el frío y puro aire de la noche, las estrellas enmarcaban un paisaje idílico aunque en ruinas… una poderosa energía protegía aquel lugar, una energía pura y divina… El hombre sonrió… “Atenea”, se dijo así mismo y, al instante una densa, oscura y maligna aura rodeó su cuerpo…

 

-¡Quieto!- alguien gritó.- Sí osas dar un paso más no puedo garantizar que sigas conservando tu vida.

 

El hombre alzó la cabeza y bajo su casco, bajo su máscara, sus labios se alargaron en una amplia sonrisa…Cinco hombres y dos mujeres, los rostros de las cuales estaban ocultos al igual que él suyo tras unas máscaras, le cerraban el paso. Entonces, una misteriosa y cavernosa voz se alzó desde la profundidad de una oscura garganta…

 

-Nada podéis contra mí. Apartaos sí no queréis morir.

 

Sin dejarse impresionar por aquellas palabras, ambas mujeres comenzaron a concentrar sus cosmos; Marin se apartó algunos pasos hacia la derecha, mientras que Shaina volvía a hablar con el misterioso hombre. Los demás caballeros, se posicionaron tras ellas, a excepción de Jabu, que dio un paso al frente y se situó entre ambas mujeres…

 

-Eso crees, yo no estaría tan seguro.- dijo mientras alzaba su mano derecha y varias descargas rodeaban su brazo.- ¿Quién demonios eres? ¿Cómo te llamas?- preguntó Shaina al extraño.

 

Entonces, miles de voces desgarraron la noche…

 

-Tengo muchos nombres- todos sin excepción, sorprendidos, miraron confundidos en todas las direcciones- y es que dentro de mí habitan muchos seres, miles, millones de seres…

 

Sorprendida esta vez por las misteriosas palabras del extraño, Shaina retrocedió unos pasos, mientras que este se adelantaba…

 

-Existe un abismo insondable entre vosotros y yo- dijo en esta ocasión una sola voz.- siempre ha sido así. Desde el principio de los tiempos y siempre lo será. Pero…- de nuevo miles de voces volvieron a alzarse como sólo una voz- quieres que te diga un nombre y yo te lo diré…- mientras decía estas palabras, el hombre siguió aproximándose a la casa del carnero.- Me llamo Legión.

 

-¿Legión?- preguntó Shaina- ¿qué clase de nombre es ese?

 

-Shaina, cuidado.- dijo Jabu.

 

-¿Pretendes hacernos creer que estás poseído por millones de demonios?- preguntó Marin.

 

-Sí. Así es, soy Legión.- el hombre sonrió y un viento glacial agitó sus largas y oscuras vestiduras, dejando entrever una armadura ósea.- He venido a por Atenea. Y, ni tú- dijo señalando a Shaina en primer lugar- tampoco tú,- dijo refiriéndose a Marin- ni nadie en este mundo- en clara alusión a los demás caballeros- podrá evitarlo.- Mientras pronunciaba estas palabras la maléfica y densa energía que manaba de su interior rodeó su cuerpo a la vez que, lentamente, una oscura niebla ascendía reptando por el suelo hasta donde se hallaban Shaina y Marin.- ¡Apartaos de mi camino!, ninguno de vosotros sois rival para mí y dudo que quede en la tierra quién pueda siquiera hacerme sombra…

 

-¡Jamás!- gritó Shaina- ¡no voy a consentir que des un paso más!- mientras pronunciaba estas palabras, Shaina encendió su cosmos, haciéndolo estallar - ¡a mí la cobra!- gritó en el momento que se lanzaba sobre el misterioso hombre.

 

-¡Galope del Unicornio!- gritó Jabu uniéndose al ataque de Shaina…

 

Sin embargo, las oscuras vestiduras se agitaron y Legión desapareció. Los ataques de Shaina y Jabu golpearon con violencia el suelo, haciéndolo estallar. Marin, Geki, Ichi, Nachi y Ban continuaba vigilando la entrada a la casa del carnero, cuando una figura apareció tras la espalda de Marin, en medio de los cuatro caballeros.

 

Rápidamente, Marín saltó a la par que Legión extendía los brazos y unas violentas llamaradas azuladas envolvían los cuerpos de los cuatro caballeros que salieron despedidos varios metros en distintas direcciones, quedando inconscientes en el suelo…

 

-¡Destello de la garra del águila!- gritó Marin.

 

Pero al igual que sucediera con los ataques de Shaina y Jabu, su golpe se estrelló contra el suelo de la casa del carnero.

 

-Descansad o pereced de una vez,- miles de voces hablaron.- no sois rivales para mí.

 

En esos momentos Legión apareció levitando sobre los tres caballeros, con los brazos abiertos, las palmas de las manos hacia arriba, sus largas vestiduras flotando… una poderosa, densa, oscura y maligna energía, brotaba de su ser…

 

-¡CASTIGO!- gritaron todas aquellas voces.

 

El suelo tembló bajo los pies de los tres caballeros y sus cuerpos quedaron al instante aprisionados en el interior de unos oscuros haces ambarinos. Una sucesión de golpes terribles destrozaron sus armaduras a la vez que unos rayos rojizos penetraban a través de sus cuerpos, provocando unas extrañas ulceraciones allí donde incidían. Jabu, Marin y Shaina cayeron inconscientes en el suelo.

 


SEIYA

 

 

Entonces una lluvia de meteoros se abatió sobre Legión quien no se inmutó. Los meteoros golpearon el suelo sin llegar siquiera a rozarlo…

 

-¿Quién eres?- se alzó una voz- ¿qué les has hecho a Shaina y Marin?

 

Legión continuaba levitando, los cuerpos de los siete caballeros yacían flácidos en el suelo… tras él había aparecido un joven… “sí, el primero de ellos”, se dijo Legión así mismo.

 

-Deberías estar muerto.- miles de voces le hablaron a Seiya, quién miró sorprendido en todas las direcciones.- sin embargo, aquí estás. No cediste tu vida a la espada de Hades. Pobre tonto. Tu sufrimiento habría acabado entonces, pero tú tenías que luchar- Legión agitó la cabeza- sí, como no, Atenea. Sin embargo, la protección que te brinda tu diosa no durará eternamente.

 

-Parece que me conoces, vamos, habla, ¿quién eres?- volvió a preguntar Seiya.- y ¿qué demonios has venido a buscar al santuario?

 

En esos momentos el misterioso hombre se dio la vuelta y encaró a Seiya, a la vez que volvía a posar sus pies sobre la tierra.

 

-Mi nombre es Legión- dijo una sola voz en esta ocasión- y he venido a por Atenea.

 

Al terminar de pronunciar estas palabras un gélido viento golpeó el rostro de Seiya, mientras que Legión aprovechaba la fría corriente para proyectar su cuerpo hacia el caballero, quién, en un último instante consiguió apartarse al tiempo que unas negras garras salían desde el interior de la tierra en un intento de apresarlo…

 

-No lo entiendo, ¿por qué?, ¿quién demonios te envía a por Atenea?- preguntó Seiya.- Sin embargo has de saber que no voy a permitir que te acerques a ella.

 

-Estáis condenados. Este es el fin del mundo tal y como lo habéis conocido, sólo hay lugar para un Dios y mi señor se alzará finalmente con el trono celestial.- al instante se produjo un cambio en el tono de voz de Legión, su voz era ahora dulce y melosa…- ¡Seiya, no tienes por qué morir!

 

Al oír estas últimas palabras, Seiya retrocedió sorprendido, en el interior de su cabeza la dulce voz de Legión reverberaba, “no tienes que morir, Seiya, Seiya, morir, no tienes, Seiya…”

 

-Escúchame Seiya…- mientras hablaba el misterioso hombre se puso de nuevo a levitar. Pronunciaba las palabras alargando las sílabas. Seiya tenía la sensación de que Legión estaba entonando una especie de cántico… comenzó a sentirse abotargado, mareado…- Ven conmigo. Ven Seiya… serás mi mano derecha, únete a mí, Seiya… mi señor sabrá recompensarte como es debido…

 

Seiya agitó la cabeza, “debo de estar soñando”, se dijo así mismo. En su mente Seiya vio a su hermana sonriéndole junto a otras muchas personas, “Seiya, no tienes que morir… Seiya basta de luchas, no más sufrimiento…”, le decía su hermana…

 

-Comienza una nueva era, Seiya. No sabes cuántos siglos hemos estado esperando esta oportunidad. Desde el comienzo de los tiempos… ¡desde la gran caída a los infiernos! No puedes siquiera imaginar cuántos ciclos y ciclos vitales. Dioses, héroes y guerras. Los imperios que he visto nacer y caer,- en esos momentos la voz de Legión se entrecortó, como si fuera presa de una gran tristeza- tantas vidas, tanto dolor y sufrimiento… ¡Por fin ha llegado el día! Mira Seiya, mira bien…- Legión extendió su brazo y unas formas que reptaban por el suelo se hicieron visibles. Había cientos, miles, millones de formas que se retorcían presas de un dolor indescriptible… - La humanidad está perdida, está condenada a arder en el fuego eterno, sólo unos pocos se salvaran y tú puedes ser uno de los elegidos. Pronto comenzará la batalla. Las huestes de mi señor exterminarán a todo ser viviente… sólo unos pocos se salvarán.- Legión se acercó a Seiya y le habló en una especie de susurro- Tu hermana, Seiya- al pronunciar estas palabras Seiya abrió los ojos de golpe- tu hermana también se salvará. ¿Qué me contestas Seiya?, sí vienes conmigo, tú y tu hermana os salvaréis.

 

-¿Cómo…?

 

-Rápido Seiya, a este mundo apenas le quedan unos días…

 

-¿Unos días?- preguntó Seiya aturdido- ¿qué quieres decir?

 

-Sólo te estoy apremiando a que tomes ya una decisión, como te he dicho, este mundo está condenado y sólo es cuestión de unos días que todo haya finalmente acabado.

 

-¡Estás loco!- gritó Seiya, quien finalmente había conseguido resistirse al embrujo de aquella voz- en cualquier caso, de aquí no pasarás,- el poderoso cosmos de Seiya comenzó a crecer a la par que sus manos trazaban en el aire la figura de la constelación de Pegaso- no entiendo una palabra de lo que dices, me trae sin cuidado cuántos seáis, yo voy a destruiros a todos, ¡dame tu fuerza Pegaso!- gritó mientras lanzaba su puño en dirección a Legión- ¡Meteoros de Pegaso!

 

-Pobre iluso,- dijeron las voces, al tiempo que Legión extendía su mano derecha en dirección a Seiya. Los meteoros de Seiya se abrieron hacia los lados, impactando en los alrededores sin llegar a tocarlo.- Eres poderoso muchacho, aunque no lo suficiente para enfrentarme… ¡CIRCULO DE LAMENTACIONES!

 

Al pronunciar esas palabras, las cientos, miles de misteriosas formas que había mostrado a Seiya se alzaron desde sus posiciones en la tierra rodeándolo, eran criaturas amorfas, seres que se lamentaban mientras sus cuerpos estaban siendo consumidos por una llama azulada, sus rostros estaban desencajados por el dolor. Al instante, las criaturas comenzaron a proferir unos lastimeros quejidos… Seiya se llevó las manos a los oídos, su cerebro comenzó a palpitar violentamente, pues aquellos lamentos penetraban hasta lo más profundo de su ser, mientras que sentía unas garras arañándole desde el interior de su cuerpo. Su respiración se hizo cada vez más pesada y acelerada…

 

-¿Qué es esto?- gritó al tiempo que caía de rodillas al suelo, sin embargo, Legión aún no había acabado con él…

 

-¡CASTIGO!- gritó entonces el demonio y, al igual que sucediera con Shaina y Marin, su cuerpo quedó apresado dentro de un poderoso haz de luz donde una misteriosa fuerza lo torturaba… Seiya cayó entonces inconsciente en el suelo y las retorcidas criaturas convocadas por Legión, llovieron sobre él…

 


REUNIÓN DE CABALLEROS

 

En esos instantes un fuerte viento glacial congeló a las amorfas criaturas que ya se hallaban sobre Seiya…

 

-¡Por la cólera del Dragón!- gritó Shiryu a espaldas de Legión, quien recibió el golpe del caballero del Dragón sin inmutarse.

 

-Qué el frío viento glacial congele tu cuerpo… ¡polvo de diamantes!- gritó Hyoga mientras que una intensa y fría ventisca se abatía sobre Legión, provocando que se le helaran las vestiduras.

 

Los caballeros del cisne y del dragón aparecieron frente a Seiya quien seguía inconsciente en el suelo.

 

-Tú, ¿quién eres y qué le has hecho a Seiya?- dijo Shiryu.

 

-¿Qué significa esto?- preguntó a su vez Hyoga.

 

-Bien, bien…- dijo Legión.- ahora sólo faltan dos, espero que no se hagan mucho de rogar.

 

-Aquí nos tienes- la voz de Ikki los sorprendió- tienes prisa por morir, de lo contrario no te habrías internado tú sólo aquí.

 

Ikki y Shun aparecieron tras Legión, quien no pudo menos que soltar una carcajada.

 

-Perfecto, me habéis ahorrado mucho trabajo.

 

-Sin duda debe de estar loco si piensa enfrentarnos a los cuatro- dijo Shun, aunque era consciente de la poderosa energía que rodeaba el cuerpo de Legión.

 

-¿Qué significa esto?- preguntó Ikki.- ¿Quién demonios te envía?

 

En esos momentos una energía poderosa, pura y divina, estalló tras los caballeros… Atenea, vistiendo su sagrada armadura, hizo acto de presencia.

 

-Atenea,- Shiryu corrió a su lado- no debería estar aquí, es peligroso.

 

-Hace unos minutos he sentido como una poderosa y diabólica energía hacia acto de presencia aquí, en el santuario. No puedo creerlo,- dijo Saori mientras se aproximaba al cuerpo de Seiya inconsciente en el suelo y sus ojos no dejaban de escrutar al misterioso hombre.

 

-¿Le conocéis?- preguntó Hyoga.

 

-Legión,- dijo el hombre mientras inclinaba la cabeza haciendo una reverencia.- Yo soy Legión.

 

-¿Legión?- preguntó Saori a la vez que dejaba fluir su cosmos e intentaba rodear con él al misterioso hombre. Al instante se produjeron una series de descargas al chocar el cosmos de Atenea con la poderosa y densa energía maléfica que brotaba del cuerpo de Legión que actuaba como una barrera infranqueable, de tal forma que Atenea no podía llegar a él.- Millones de demonios habitan en tú interior- dijo finalmente Atenea.- ¿A qué has venido Legión?

 

-Vengo a por vos… - dijo a la vez que sus largas vestiduras se abrían y una violenta llamarada chocaba contra la barrera impuesta por Atenea.

 

-Ya me he cansado de oír estupideces,- dijo Ikki, quién se lanzó sobre Legión- ¡por el vuelo del fénix!

 

Legión bloqueó con una mano el ataque de Ikki. La energía liberada por el golpe del caballero del fénix quedó suspendida entre su puño y la mano de Legión, mientras que unas intensas llamaradas rodeaban el cuerpo de este último consumiendo en parte sus negras vestiduras…

 

-¿Queréis verlos morir?- preguntaron miles de voces a Atenea- sí es eso lo que deseáis, sólo tengo una cosa que decir al respecto… ¡AMÉN!

 

Al pronunciar esta última palabra, los cientos, millones de criaturas que reptaban por los suelos se hicieron nuevamente visibles y saltaron desde todas las direcciones sobre los caballeros…

 

-¡Cadena nebular!- gritó Shun al tiempo que su cadena giraba en torno a su cuerpo y golpeaba a las espantosas criaturas que Legión había convocado.

 

Hyoga y Shiryu saltaron por los aires a la par que lanzaban sus respectivos ataques…

 

-¡por la cólera del dragón!

 

-congela a mis enemigos… ¡polvo de diamantes!

 

Ambos ataques impactaron sobre las monstruosas formas que surgían, reptaban y saltaban desde la tierra, muchas estallaron pulverizadas en finos cristales, mientras que otras reventaron literalmente, sin embargo… aquellas formas comenzaron a emitir unos lastimeros y prolongados quejidos…

 

-¡No los escuchéis!- gritó Ikki y, en ese momento el puño de Legión traspasó su hombro derecho.- ¡maldito seas!- gritó Ikki.

 

-Lo soy,- dijo una voz- lo somos,- dijeron miles de voces- por los siglos de los siglos…- una espantosa risotada emergió de la profunda garganta de Legión quien, tras apartar el puño del hombro del fénix, situó la palma de su mano derecha abierta sobre su abdomen…- estáis todos condenados,- le susurró al oído- ¡Llamarada infernal!- gritaron todas aquellas voces.

 

El cuerpo del fénix salió despedido por el aire envuelto en una extraña llamarada de color azulada…

 

“No quema, estas llaman no queman,” se dijo así mismo, sin embargo un frío intenso, hiriente, helado y cortante le aprisionaba el corazón… Ikki cayó en el suelo junto a los tumefactos cuerpos de Shaina y Marin.

 

-¡Ikki!- gritó Shun en el momento en el que el puño de Legión destrozaba su defensa…con los ojos horrorizados Shun contempló la espantosa máscara de Legión cuando este se materializó tan cerca de él que casi pudo rozarlo…

 

-¡Llamarada infernal!- susurró Legión al oído de Shun y este salió despedido al igual que hiciera antes su hermano, envuelto en una llamarada azul.

En esos instantes Legión extendió sus brazos y dos misteriosas sombras salieron despedidas en dirección a Hyoga y Shiryu, quienes intentaban por todos los medios de evitar los continuos ataques de las espantosas criaturas que no dejaban de manar de la tierra…

 

Sin que ambos caballeros se percataran, las sombras aparecieron a sus respectivas espaldas… el grito de Atenea los sorprendió a ambos, sin embargo ya era tarde…

 

-¡A por ellos, Ariman y Brifault!

 

Ariman se abalanzó sobre Hyoga, y agarrándolo de los cabellos tiró con fuerza de su cabeza hacia atrás a la vez que descarga con violencia su puño sobre su pecho…

 

Brifault mientras sorprendía a Shiryu golpeándole violentamente cuando este se volvía al oír el grito de Atenea…

 

Algo aturdidos por la potencia del ataque de Legión, Ikki y Shun habían conseguido levantarse… el demonio se desplazó entonces hasta donde ellos se encontraban. Sus poderosos brazos asieron a cada uno de los caballeros por el cuello…

 

-¡Ataca cadena!- consiguió gritar Shun y su cadena se desplazó en dirección a Legión, sin embargo, cuando la cadena estuvo a punto de golpearlo, la máscara de Legión emitió un fuerte destello y la cadena cayó sin vida al suelo.

 

Entonces, Ikki aferró la muñeca de Legión y, realizando un rápido movimiento, consiguió zafarse de las garras del demonio e inmediatamente lo golpeó hundiendo su puño en el torso del mismo.

 

Sorprendido por la respuesta del caballero del fénix, Legión lanzó el cuerpo de Shun contra los restos de la casa del carnero a la vez que se preparaba para resistir el nuevo ataque del fénix que, rodeado de llamas, haciendo estallar su cosmos, volvió a descargar su vuelo del fénix sobre el demonio…

 

-Esto sí que no me lo esperaba…- dijo Legión a la par que volvía a contener el puño del caballero, sólo que en esta ocasión el golpe fue mucho más violento y finalmente, Legión retrocedió aunque sin sufrir daño alguno aparentemente.

 

Mientras tanto, Hyoga y Shiryu continuaban luchando contra sus respectivos oponentes… los demonios convocados por Legión eran muy poderosos, pero los caballeros del cisne y del dragón finalmente, habían conseguido contenerlos y las cosas estaban ahora muy igualadas entre ellos…

 

-¡Maldición!- se alzaron miles de voces.- Jamás creí que tendría que llegar a estos extremos con unos simples custodios de bronce… pero en fin, ya que no queréis morir de una forma rápida… ¡CIRCULO DE LAMENTACIONES!- gritó entonces Legión y, al instante, todas las criaturas convocadas que aún seguían aguardando en el santuario comenzaron a lanzar sus gritos y lamentaciones al cielo… los cuatro caballeros de bronce cayeron entonces al suelo… en un vano intento de sofocar aquellos lastimeros gritos, tapaban sus oídos con sus manos- ¡CASTIGO!- gritó entonces Legión y sus cuerpos quedaron atrapados en los oscuros haces ambarinos mientras que una terrible furia descargaba golpes sobre sus cuerpos…

 


LA LUCHA DE ATENEA

 

-¡Basta!- gritó Atenea- ¿qué les estás haciendo?

 

Legión levantó la mano derecha y, dirigiendo entonces su atención hacia la diosa, cerró violentamente su puño… los cuerpos de los demás caballeros que estaban en el suelo, se alzaron movidos por una fuerza invisible, mientras que Ikki, Shun, Shiryu y Hyoga continuaban atrapados en aquellos misteriosos haces de luz…

 

-¿Acaso no es esto lo que queríais?- dijo entonces Legión.- ¡Sí no queríais verlos sufrir mejor os hubierais entregado desde un principio!

 

Unas violentas llamaradas azuladas rodearon el brazo de Legión, quien comenzó a reírse…

 

-Es una lástima que estos imbéciles estén inconscientes, ¿no lo creéis?, me hubiera gustado que sus gritos se hubieran sumado a mi coro de lamentaciones…- dicho esto, los cuerpos de los demás caballeros también quedaron envueltos dentro de unos haces ambarinos.- Y, ahora, los voy a matar, lentamente, uno a uno. Espero que disfrutéis del espectáculo.

 

Legión extendió los brazos, Brifault y Ariman rodearon a su señor mientras que el cuerpo de este estallaba envuelto en llamas azuladas…

 

-Son fuertes- dijo Legión- va a ser un espectáculo digno de ver.- Entonces alargó uno de sus dedos en dirección hacia Shiryu…

 

-¡Atenea!- el grito de Shiryu desgarró el corazón de la diosa.- ¿Dónde… dónde estáis?

 

- ¡Basta! ¡Te ordeno que los liberes!- gritó Atenea, al tiempo que apuntaba con su báculo a Legión…

 

-¡Eso me gusta más!- contestó Legión con una voz, suave, melosa…

 

Al instante los cuerpos de los cuatro caballeros que aún seguían conscientes comenzaron a convulsionarse presas de un terrible sufrimiento. Una macabra sonrisa apareció en él rostro de Brifault, mientras que Ariman lentamente tomaba posiciones cerca de Atenea…

 

Entonces sin mediar más palabra, situando su escudo frente a su cuerpo, Atenea lanzó un poderoso rayo sobre Legión, quién, rápidamente se apartó a un lado a la par que avanzaba hacia Atenea… El puño de Legión se estrelló contra la poderosa barrera de la diosa… las terribles descargas provocaron que parte de las columnas que aún quedaban en pie de la casa del carnero cayeran al suelo pulverizadas.

 

-¡No me vas a vencer tan fácilmente!- gritó Atenea a la par que, concentrando aún más su energía, conseguía inmovilizar el cuerpo de Legión en el interior de un poderoso haz dorado y, tras un terrible esfuerzo, despedía al sorprendido demonio por los aires…- ¡Libera a mis caballeros!- ordenó.

 

-Sabía que no me iba a resultar fácil.- se alzaron varias voces desde la profundidad de la garganta de Legión mientras éste se levantaba del suelo.- ¿Pero?- Legión comenzó a reírse,- ¿acaso me creíais tan estúpido de enfrentar a una diosa sin ayuda?- dijo en esta ocasión una sola voz.

 

-¿A qué te refieres?- preguntó Atenea desafiándolo con su báculo.- Esos malditos seres que has convocado no pueden hacer nada contra mí…

 

-¡Pronto lo entenderéis!- gritaron millones de voces, a la par que Legión daba un gran salto y, tras concentrar su maléfica energía en su puño, se lanzaba de nuevo a por Atenea.- ¡Llamarada infernal!

 

CAE LA DIOSA

 

Con su escudo Atenea consiguió frenar el terrible ataque que Legión le había enviado, las llamas azuladas lamieron la superficie de su sagrado escudo… cuando alzó de nuevo la mirada, Legión se hallaba levitando varios metros sobre ella, entonaba una especie de salmo…

 

Entonces Brifault y Ariman se lanzaron sobre la diosa. Violentamente, Ariman intentó golpear a Saori, sin embargo, salió despedido hacia atrás cuando su puño rozó el escudo de la diosa. Por su parte Brifault se transformó en una especie de densa niebla y se lanzó hacia Atenea quien, creó una barrera en torno suya con su poderosísimo cosmos, de tal forma que el demonio no pudo alcanzarla…

 

Encolerizada, Atenea clavó sus ojos en la figura de Legión quien seguía levitando y, tras concentrar su cosmos, lo hizo estallar a la par que saltaba en dirección al demonio que, sorprendido de nuevo por la respuesta de Atenea no pudo evitar que esta lo golpeara, a la vez que los cuerpos de Ariman y de Brifault se retorcían presas del dolor cuando los poderosos destellos del divino cosmos de Atenea los alcanzaban. Varias descargas doradas rodearon el cuerpo de Legión mientras que ambos contendientes salían despedidos en direcciones opuestas.

 

Tras caer y golpearse contra el suelo, Atenea se levantó… a escasos metros de donde ella se hallaba el demonio trataba de ponerse en pie aún aturdido tras el choque.

 

Legión profirió una maldición a la par que se deshacía de lo poco que quedaba de sus negras vestiduras, dejando ver con claridad la extraña armadura ósea que lo protegía. Lentamente se puso en pie. Varios cabellos dorados asomaban ahora bajo su casco.

 

-Como supuse,- dijo una voz- esto no me iba a resultar nada fácil- abriendo sus brazos, Legión llamó a los dos demonios que aún seguían retorciéndose en el suelo- ¡Ariman, Brifault!- los demonios corrieron prestos y se fundieron con el cuerpo de su señor.

 

-Maldito demonio- dijo Atenea mientras contemplaba los rostros transidos por el dolor de sus caballeros a los que Legión seguía torturando.- ¡Libera a mis caballeros!- ordenó al demonio que no dejaba de reír.

 

Entonces el poderoso demonio levantó la cabeza y, con un gesto teatral, apartó los largos cabellos dorados que caían sobre su máscara. Atenea lo miraba enfurecida.

 

-No pienso repetirlo una vez más, ¡libéralos!

 

-Sí, ya lo he oído- comenzó a burlarse Legión.- sin embargo, no tengo intención de hacerlo. Ya me he cansado de este jueguecito. Yo soy Legión- dijo reafirmándose en su nombre, mientras que desplegaba unas enormes y oscuras alas.- ¡y nunca le he perdonado la vida a una presa!

 

Haciendo un violento movimiento con su mano, todos los haces se fusionaron en uno. Ahora todos los caballeros estaban aprisionados en el mismo haz.

 

-Ahora mismo me deshago de todos ellos.- girando la mano derecha, los cuerpos de todos los caballeros comenzaron a girar en el interior del poderoso haz que los mantenía prisioneros…

 

Horrorizada, Atenea volvió a lanzarse sobre el demonio. Con su báculo golpeó el pecho de Legión que salió violentamente despedido a la par que el haz desaparecía con sus presas en el interior…

 

-¿Dónde están?- gritó entonces Atenea- ¿A dónde los has enviado?

 

-A una muerte segura, allí es adónde los he enviado…- Legión comenzó a reír a carcajadas.- Y, ahora señora, usted vendrá conmigo.- el demonio situó entonces sus brazos a los costados de su cuerpo mientras que, con la mano derecha apuntaba hacia el cielo y con la izquierda hacia la tierra. Desde el centro de su pecho, unas ondas salieron proyectadas hacia Atenea- Es inútil resistirse.- dijo Legión cuando la diosa comenzó a emitir su cosmos en forma de ondas que chocaban con las del demonio.
Atenea lo miró sorprendida, había algo familiar en la técnica de Legión. Concentrada, las ondas que emitía contrarrestaban al menos por el momento las del demonio… quien comenzó a hablar de nuevo en una lengua extraña a la vez que incrementaba más y más la frecuencia de su ataque…

 

En esos instantes, y sin que Atenea se diera cuenta, cuatro extrañas figuras aparecieron a su espalda…

 

-¡PRESA DEL PANDEMONIUM!- gritaron aquellas figuras.

 

Inmediatamente, Atenea se volvió, giró violentamente sobre su cuerpo e intentó contraatacar. Su báculo emitió unos fuertes destellos, pero al instante, unas terribles descargas rodearon su cuerpo. Entonces el suelo bajo sus pies comenzó a temblar y unas poderosas zarzas, negras y espinosas salieron proyectadas hacia ella rodeándola y aferrando con fuerza su cuerpo… Atenea gritó de dolor cuando las zarzas se hundieron en su piel, soltando el báculo y el escudo, que cayó rodando hasta los pies de Legión.

 

-¡Zemyazza, Azael, Belcebú y tú Belial!- gritó Legión- habéis tardado mucho.

 

-Nosotros también teníamos cosas que hacer.- dijo Zemyazza.

 

-¿Quiénes…?- Atenea volvió a chillar cuando las zarzas apretaron más su cuerpo.

 

-¿Lo tienes?- preguntó Legión a Belcebú.

 

Un enjambre de moscas cubría el cuerpo de Belcebú quién introdujo una de sus garras en el interior de aquella masa viviente que lo cubría y extrajo de allí un pequeño frasco.

 

-Empecemos, pues…- dijo Legión a la par que bajo su máscara sonreía al ver el rostro de la diosa atenazado por él dolor.

 

-¿Qué…?- a un gesto de Legión, las zarzas se enroscaron aún más sobre el cuerpo de Atenea, atenazándolo sin piedad.- ¿Qué me vais a hacer?

 

… los cuatro demonios que habían acudido a ayudar a Legión tomaron posiciones en torno al cuerpo de Atenea. Legión se situó al frente y entre los cinco formaron una estrella de cinco puntas. Los cuatro hundieron sus manos en la tierra y tomaron cada uno de ellos el extremo de cada una de las cuatro zarzas que habían invocado y con las que tenían el cuerpo de Atenea aprisionado… Legión se acercó hacia Atenea mientras entonaba unas misteriosas palabras.

 

Una vez finalizada esa misteriosa letanía, Legión comenzó de nuevo a recitar esas palabras acompañado en esta ocasión por Belcebú, y repitieron este extraño ritual hasta que las voces de los cinco se hubieron sumado a la invocación y una estrella de cinco puntas descendiera desde el cielo sobre Atenea y se fundiera con el suelo.

 

Alargando la mano, Legión aferró con fuerza el rostro de Atenea, ejerciendo una terrible presión sobre sus mejillas, forzándola a abrir la boca… entonces, con la mano que le quedaba libre, acercó a los labios de Atenea el misterioso frasco que Belcebú le había entregado derramando y obligando a la diosa a tragar su contenido…

 

En esos momentos una hermosa voz se alzó estridente en el firmamento y doce estrellas fugaces descendieron sobre la tierra seguidas por un fuerte resplandor…

 

-La llamada- dijo Belcebú

 

-Nuestro trabajo aquí ha concluido- dijo Azael- Hemos sellado a la diosa con la sangre de nuestro señor; su fin está próximo y mientras aguarda la muerte, su cuerpo sufrirá el castigo de las almas presas en el pandemónium.- dijo mirando el cuerpo inconsciente de Atenea en el suelo- Nuestro señor nos aguarda, dejamos el santuario en tus manos Belcebú.

 

-Yo aún no he acabado.- dijo Legión, provocando que los cuatro demonios se volvieran hacia él.

 

-¿Qué quieres decir?- preguntó Belcebú.

 

-Los ha convocado, los ha llamado como nuestro señor predijo.

 

-¿Y…?- Belial arqueó la ceja y un destello rojizo iluminó su mirada.

 

-Tengo cuentas que saldar con uno de ellos y…, si mis ojos no me han engañado, voy a matar a dos pájaros de un tiro.

 

-No entiendo, ¿a qué te refieres cuando dices que vas a matar a dos pájaros de un tiro?- preguntó Belcebú.

 

-Conociéndolo como lo conozco sé que él irá a por su protegido- Legión sonrió- Zemyazza, Azael, ¿qué os parece…?

 


UNA LLAMADA Y DOCE ESTRELLAS

 

Aquella noche, mientras cinco demonios sellaban el alma de Atenea en el Pandemónium venciendo de este modo la última y más poderosa barrera que protegía la tierra, en los cielos un ángel, obedeciendo un mandato divino, gritó el nombre de dios y doce estrellas descendieron sobre la tierra…

 

Doce almas en distintas partes del mundo partieron en ese mismo instante hacia los cielos… “pues había llegado el momento, y era necesario un sacrificio”… doce almas para que doce custodios volvieran a la vida…
Cinco estrellas se precipitaron en Grecia, y siete más en distintas partes del mundo, España, Suecia, Brasil, Francia, China, Tíbet y la India.

 

IN NOMINE SATANIS

 

Apenas una hora después de que el ángel gritara en el cielo el nombre de dios, él, señor y guardia de la puerta del infierno, llegó al santuario…

 

-Os estaba esperando.- Belcebú se inclinó haciendo una reverencia junto a Lilith a la entrada de la casa del carnero.- Mi señor,- los ojos del guardia de la puerta se clavaron en Belcebú.- todo está dispuesto. Satanachia hace un buen rato que llegó y le espera. Encontramos el signo e iniciamos la invocación donde usted nos dijo que estaría.

 

-Bien, bien…- las llamas del infierno asomaron entonces a sus ojos.

 

-Mi señor,- dijo entonces Lilith, mientras agachaba la cabeza.- Hará como una hora que Haniel gritó… su nombre…

 

-Mi señor Belcebú,- dijo entonces el guardia de la puerta- en ese caso, será mejor que convoque a sus huestes.

 

-No os ofendáis mi señor,- habló Belcebú- pero no son más que unos simples y patéticos mortales, no tenemos nada que temer.

 

-No son unos simples y patéticos mortales, mi señor Belcebú. No, no lo son…- una macabra sonrisa asomó al cadavérico rostro.- Haríais bien en seguir mi consejo y, de todas formas, no estarán solos.

 

-¿Lo decís acaso por Miguel?- Belcebú arqueó una ceja y comenzó a reír.

 

-No, mi señor Belcebú. Lo digo porque llevo años espiándolos y los conozco, además- el guardia de la puerta musitó unas oscuras palabras y al instante Belcebú y Lilith retrocedieron.- nuestro señor Lucifer, los quiere muertos, y los quiere muertos ¡ya!- entonces las llamas de sus ojos volvieron a extinguirse- y…, ahora, si no os importa…- dijo mientras avanzaba pasando junto a Lilith y Belcebú- voy a convocar a Damián. Mi discípulo ha de cumplir una misión muy importante…

 


Anexo 1: El señor y su discípulo

 

 

20 AÑOS ATRÁS

 

… una ligera brisa acarició sus negras vestiduras a la par que agitó sus oscuros cabellos. Abrió sus ojos y estos se encendieron con el fulgor de las llamas del infierno mientras que toda la piel de su rostro se tensaba alrededor de su descarnada boca. Él, señor y guardia de la puerta, extendió su mano derecha y al instante, unas diminutas partículas que flotaban arrastradas por la suave brisa, quedaron inmovilizadas, suspendidas ante sus ojos.

 

-¿Quién eres y qué vienes a buscar a las puertas del infierno?

 

-Vengo a hablar con vos, mi señor.- se alzó una voz suave y melosa- Solícito permiso para materializarme ante vos.

 

-Mefistófeles,- dijo el señor al reconocer la voz.- ¿Qué es lo que deseas?

 

-Mi señor,- Mefistófeles arqueó una de sus cejas a la par que las comisuras de sus labios se alzaban dibujando una sonrisa. Los llameantes ojos del señor estallaron impacientes mientras observaba a su interlocutor…- lo he encontrado, mi señor.

 

-¿Encontrado?- preguntó a la par que contraía su cadavérico rostro.

 

-Lo estabais esperando, señor.- Mefistófeles seguía sonriendo al sorprendido señor y guardia de la puerta, quién finalmente abrió los ojos mientras su rostro se contraía en una espantosa muestra de asombro.

 

-¿Estás seguro Mefistófeles? No voy a consentir más errores.

 

-Con el debido respeto mi señor, yo nunca me equivoco.- ante la impertinencia de Mefistófeles, el guardia de la puerta se alzó en toda su estatura, mientras que Mefistófeles agachaba la cabeza.- Lo he encontrado. Es él, el que estabais esperando. Será fuerte, será poderoso y…

 

-¿Y…?

 

-El mal anida en su tierno corazón…- Mefistófeles comenzó entonces a reír a carcajadas.- Lo he visto mi señor, he usado mis artes oscuras y vislumbrado el mal en su corazón, tan arraigado en él como clara es la luz del día- y los labios del demonio se contrajeron en una mueca de desprecio, como si al pronunciar esas palabras su boca se hubiera manchado, mientras volvía a levantar la cabeza y fijaba sus amarillentos ojos en los del señor de la puerta.- El más sádico, asesino y cruel…

 

-Al fin.- el infernal guardia de la puerta estalló a su vez en una estentórea carcajada.- ¿Dónde, dónde está, Mefistófeles?

 


DAMIÁN

 

Nada más ocultarse los últimos rayos del sol, él, señor y guardia de la puerta, emergió desde las oscuras y malditas profundidades del infierno. Musitando sacrílegas palabras, su cuerpo se deshizo en miles de diminutas partículas que el viento arrastró y, tras sobrevolar el aislado pueblecito y sortear todas las inútiles barreras con las que los humanos se protegían, halló lo que andaba buscando.

 

Esperó entonces pacientemente a que la noche ejerciera su maléfico embrujo. Allí, en la última habitación, al final del estrecho pasillo, se encontraba aquel al que había venido a buscar… sus padres dormitaban plácidamente junto a la cuna. Él extendió una de sus nudosas manos y, al instante una sombra cayó permanentemente sobre ellos… dos pálidas lucecitas asomaron entonces abriéndose paso a través de la frágil envoltura de carne y hueso… y él, las apresó entre sus largos dedos, mientras que unos lastimeros y ahogados gritos enturbiaban el sueño del pequeño…

 

Sosteniendo entre sus dedos las condenadas almas de sus padres, centró ahora toda su atención sobre el niño… Lentamente, deslizó uno de sus largos y nudosos dedos sobre las ropas del pequeño cuyos labios temblaron a la par que abría sus ojos y sonreía al contemplar dos pequeñas lucecitas titilar y revolotear ante sus ojos.

 

El niño extendió una de sus manos y cerró su puño sobre el alma de su padre a la par que su rostro se iluminaba presa de un oscuro frenesí, mientras que la otra lucecita languidecía entre plañideros llantos…

 

“Mefistófeles no se ha equivocado… tú eres el humano que llevo siglos buscando, tú serás mi mano derecha en el mundo de los hombres”, el demonio sonrió al pequeño que jugueteaba con las condenadas almas de sus padres…

 

-¡En el nombre de Satanás…!- se alzó una profunda voz y el niño centró ahora toda su atención sobre unos llameantes ojos.- Yo soy tu maestro, yo soy tu señor, de ahora en adelante así está escrito, así ha de ser… Tú serás mi mano derecha en el reino de los hombres y yo te enseñaré las oscuras artes de la muerte…

 


EL HOMBRE MÁS CERCANO A DIOS

 

-¡Shaka!- la voz retumbó en el interior del templo a orillas del Ganges.

 

“Esa voz…”, su respiración era lenta y pausada, “me es familiar…” Poco a poco, Shaka abrió los ojos. Se hallaba sentado en el suelo, se encontraba meditando… “He vuelto a la vida, vuelvo a sentir como la sangre recorre mi venas… ¿Por qué? Atenea debe sin duda estar en peligro, pero ¿quién me ha…?”

 

-¡Shaka!- una poderosa energía, blanca y pura, inundó el lugar…- Alabado sea Dios.

 

Shaka sonrió… aquella energía lo reconfortaba y a la vez le resultaba familiar… a su mente acudió la imagen de un hombre vistiendo una armadura plateada.

 

-¡Miguel!- dijo Shaka, levantándose del suelo, volviéndose hacia el misterioso hombre que había aparecido a su espalda.

 

-Dichosos son los ojos que te ven- dijo Miguel- no sabes cuánto me alegra volver a verte, aunque…

 

-Aunque la dicha no sea buena- terminó Shaka y Miguel asintió con la cabeza.- ¿Por qué si no habría de haber vuelto a la vida? ¿Qué ha ocurrido?- preguntó Shaka.

 

-Di mejor que está aconteciendo y qué habrá de acontecer.- Shaka frunció el ceño.- El día de la gran batalla está próximo. Lucifer ha reunido a los príncipes del infierno. Sus huestes están preparadas, todos los demonios, todas sus legiones han sido convocadas y en apenas unos días combatiremos en Armagedón. Sabes lo que eso significa, ¿no es así?

 

-El fin del mundo.- dijo Shaka.

 

-No si lo evitamos…

 

-Y…,- una voz profunda y cavernosa, irrumpió en la tranquilidad del templo ante los sorprendidos Shaka y Miguel- ¿se puede saber quiénes van a evitarlo?- en esos momentos, una fría corriente de aire se interpuso entre Miguel y Shaka… un hombre apareció en medio de los dos. Miguel abrió los ojos sorprendido, conocía bien a ese diabólico ser. Instintivamente, Shaka activó su barrera- ¿vosotros? ¡LLAMARADA INFERNAL!- gritaron miles de voces a la par que unas poderosas llamas azuladas chochaban contra la barrera de Shaka y el aura pura de Miguel, mientras que todo el templo estallaba envuelto en llamas...

 

-¡MALDITO SEAS!- la voz de Miguel se alzó alta y clara- ¡IRA EN EL CIELO Y EN EL INFIERNO!

 

Sin mediar más palabra, la poderosa energía de Miguel estalló a la vez que lanzaba su puño contra el demonio…

 

-¡Miguel! ¿Quién se supone que es este hombre?- gritó Shaka, mientras que su cosmos emitía unas fuertes vibraciones…

buscaba su armadura, sin embargo, esta no respondía a su llamada.- ¿Qué está pasando?

 

Miguel y el misterioso hombre permanecían de pie uno frente al otro, sus rostros concentrados, sus respectivos ataques suspendidos en equilibrio entre ambos, las llamas azuladas lamiendo la poderosa bola de energía pura y blanca, sus puños inmovilizados sin que al parecer ninguno de los dos cediera un ápice… Shaka observaba al extraño, vestía una armadura ósea y llevaba el rostro oculto tras una espantosa máscara.

 

-No está nada mal- dijeron miles de voces.- Sigues tan fuerte y poderoso como siempre.

 

-Sabía que tramaba algo.- contestó Miguel- Retrocede ¡demonio!, el día aún no ha llegado…

 

-Vaya, y yo que creí haberte sorprendido- contestó Legión a la par que, haciendo un último esfuerzo su energía estallaba separándolos a ambos, haciendo que salieran despedidos algunos metros hacia atrás.- Esto no tiene nada que ver con Lucifer, Miguel, estoy aquí por voluntad propia…

 

Mientras tanto, en el exterior, dos formas oscuras y embozadas terminaban de recitar unas misteriosas palabras… un velo rojo ocultó la plateada palidez de la luna y al instante las sombras descendieron sobre aquel punto de la tierra… Azael abrió su muñeca y vertió algunas gotas de su sangre sobre aquel terreno sagrado que comenzó a burbujear… Zemyazza hacía lo mismo con su sangre varios metros más allá. Los dos, levitando sobre el lugar fueron vertiendo de este modo su sangre cada cierta distancia hasta que el templo quedó sellado.

 

-¿Quién es este hombre?- preguntó Shaka, a la par que concentraba su cosmos.

 

-No es un hombre- dijo Miguel- este ser es Legión, uno de sus mejores guerreros, su mano derecha, uno a la vez que millones de demonios. Pase, lo que pase, Shaka, no te separes de mí pues de lo contrario no podré protegerte.

 

-Puedo defenderme sólo- dijo Shaka, quien seguía incrementando la potencia de su cosmos a la vez que, lentamente, una especie de bruma crecía en su interior…

 

-¿Eso crees?- millones de voces le hablaron a Shaka y al instante recordó.- Siento decirte que en esta ocasión vas a llevarte una gran decepción…- en esos momentos, Zemyazza y Azael aparecieron junto a Legión; Miguel protegió con sus alas a Shaka.- ¡Entrégamelo Miguel!- gritó Legión.

 

-¡Jamás demonio!- gritó Miguel que comenzó a susurrar unas palabras.

 

-¿Qué está pasando?- preguntó Shaka- ¿por qué la armadura de virgo no acude a mi llamada?- Entonces Miguel le habló directamente a su alma…

 

“-Estamos sellados, nos han atrapado.

 

-¿Qué…?

 

-No tienes armadura, pues esta fue destruida en los campos Elíseos. Shaka, pase lo que pase, prométeme que no vas a sacrificar tu vida, prométeme que resistirás...”

 


ONCE CABALLEROS EN EL SANTUARIO


 

… tras recorrer a pie la distancia que salvaba la playa del pueblo, Afrodita contempló absorto la inmensa cortina de oscuridad que se abatía sobre el santuario…

 

“¿Qué demonios se supone que está pasando?”, se preguntó así mismo cuando una voz familiar lo llamó.

 

-¿Afrodita, eres tú, Afrodita?

 

Afrodita se volvió y se encontró cara a cara con Milo de escorpio.

 

-¿Milo?- este asintió con la cabeza.- ¿Qué se supone…?

 

-Hemos vuelto a la vida- la voz de Saga los sorprendió.- El santuario. ¿Qué está pasando?- Los rostros de los tres se volvieron a contemplar la siniestra cortina de oscuridad que se abatía sobre el mismo.

 

-¡Saga!, ¿qué demonios…?- preguntó Milo.

 

-No tengo ni la menor idea.- Saga agitó la cabeza- ¿quién nos habrá devuelto a la vida?

 

-Debe de ser alguien muy poderoso.- la voz de Aioros los sorprendió, Aioria caminaba a su lado.

 

-Sin duda alguna,- una fría corriente glacial cristalizó el suelo a la vez que Camus se hacía visible.

 

- Y, bien, ¿puede alguien explicarme lo que está ocurriendo?- Aldebarán apareció con el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre el pecho.

 

-Pues yo me alegro de haber vuelto al reino de los vivos.- Death Mask, apareció de improvisto junto a Aldebarán.

 

-Debe de ser algo verdaderamente grave- una larga fisura apareció en el suelo a la vez que Shura se materializaba.- ¿por qué sino nos habrían devuelto a todos a la vida?

 

-Así es…- el viejo maestro apareció junto a Mu.

 

-¿Y Shaka?- preguntó Aioria.

 

Extrañados, los once aguardaban la llegada de su compañero, cuando una poderosa energía inundó el lugar… sus rostros se volvieron entonces hacia el cielo. Dos formas, dos hombres que vestían unas armaduras plateadas descendían hacia donde ellos se encontraban envueltos en unas auras blancas y puras… de Shaka ni rastro.

 


ATRAPADOS SIN POSIBLE ESCAPATORIA

 

-No tenéis escapatoria- Azael desplegó sus alas y al instante una intensa vaharada ardiente descendió sobre Miguel y Shaka.

 

-No me importa lo que hagáis con Miguel,- dijo Legión- pero al humano lo quiero vivo; podéis golpearle todo cuanto queráis, pero recordad que lo quiero vivo.

 

-¡AULLIDO DEL MAL!- gritó Zemyazza y al instante un estridente aullido rasgó la noche. Shaka agachó la cabeza mientras que incrementaba con su cosmos la resistencia de su barrera, cuya superficie no dejaba de ondularse a la vez que Zemyazza aumentaba la intensidad de su aullido.

 

-¡ESCUDO CELESTIAL!- gritó Miguel sumando una barrera más a la de Shaka que había comenzado a resquebrajarse.

 

-¡PODER DE LA OSCURIDAD!- Azael saltó en el aire y al instante sobre Miguel y Shaka se abatió un negro manto.

 

Miguel agarró a Shaka del brazo y, agitando sus alas, consiguió detener durante unos instantes el extraño manto que se cernía sobre ellos, entonces el cuerpo de Miguel comenzó a emitir unos fuertes destellos intentando contrarrestar la insondable oscuridad.

 

Unos misteriosos ruidos; unos terribles siseos seguidos por el sonido del arrastre de al parecer unas gruesas cadenas comenzaron a surgir del interior de aquella poderosa y oscura cortina que los rodeaba.

 

Ambos aún continuaban bajo la protección del escudo celestial. Sobre ellos la oscuridad se derramaba, amenazante, de pesadilla… el rostro de Shaka cambió a la par que la oscuridad era vencida por la inmensa profusión de unos mándalas…

 

-En verdad pensabais que yo, Shaka de virgo, me iba a dejar atrapar… - su poderosa energía inundaba ahora la estancia, el negro manto que hacía apenas unos segundos se abatía sobre él y Miguel, comenzó a retroceder a la par que el cosmos de Shaka aumentaba…- voy a ejercer sobre vosotros el ataque más poderoso del caballero de virgo, ¡TESORO DEL CIELO!

 

Al grito de Shaka, su cosmos golpeó con violencia a los tres demonios, que comenzaron a hablar en una lengua desconocida y sacrílega a la vez que se retorcían presas de un terrible dolor…

 

-¡PUÑO DE DIOS!- gritó Miguel, aprovechando el desconcierto que el ataque de Shaka había provocado en los demonios.

Zemyazza salió despedido al recibir de lleno el golpe de Miguel, sin embargo Azael consiguió apartarse en un último instante… Legión aguantaba como podía el puño de Miguel. El ataque de Shaka los había dejado aturdidos confusos y doloridos…
Cuando Shaka se disponía a lanzar de nuevo su ataque sobre los tres demonios, Azael apareció de golpe frente a él…

 

-¡Presa del Pandemónium!

 

Bajo los pies de Shaka el suelo tembló, sin embargo este consiguió saltar al tiempo que una zarza salía del interior de la tierra… Azael no se dio por vencido y saltó a su vez en dirección a Shaka…

 

-Eres muy rápido,- dijo Azael a la par que lanzaba sus golpes sobre el cuerpo de Shaka- y poderoso. Demasiado poderoso diría yo para tratarse de un simple mortal. No sé qué le has hecho. No dejo de preguntármelo. Te quiere vivo, y eso sólo puede significar una cosa…- varios golpes impactaron en el torso de Shaka cuando finalmente Azael pronunció una misteriosa letanía y de su boca comenzó a manar una especie de humo rojo…- vas a sufrir mucho, ¡HÁLITO DEMONÍACO!

 

-¡Shaka!- gritó Miguel mientras conseguía golpear violentamente a Legión que salió despedido hasta chocar contra uno de los muros semiderruidos- ¡Escapa, no respires el hálito de Azael…!- rápidamente, Miguel se dirigió hacia donde se hallaban Shaka y Azael, sin embargo Zemyazza le obstaculizó el paso…

 

-¿Adónde crees que vas?- le gritó a Miguel a la par que lanzaba sus garras sobre él…

 


AL ALBA EN EL SANTUARIO

 

-¡Esperad!- el viejo maestro se adelantó hasta el lugar donde se hallaban los dos misteriosos hombres.- ¿Quiénes sois?

 

-¡Salve, custodios!- dijo uno de los hombres- Mi nombre es Gabriel y me envía mi señor a luchar junto a vosotros contra las legiones de Lucifer.

 

-¡Salve, custodios!- dijo entonces el otro hombre ante los atónitos ojos de los once que trataban de digerir las palabras de Gabriel.- Mi nombre es Rafael y me envía mi señor a luchar junto a vosotros contra las legiones de Lucifer.

 

-¿Legiones? ¿Lucifer?- preguntó Saga- ¿Es por eso que nos han devuelto a la vida?

 

-El tiempo apremia- Gabriel dio un paso adelante- Las huestes de Lucifer ya han tomado el santuario de Atenea, ya se ha consumido un día, la oscuridad se cierne sobre la tierra, pues ha caído su más poderosa barrera, la diosa…

 

-¡Atenea! ¿Qué le ha ocurrido a Atenea?- preguntó Dohko.

 

-La diosa se halla sellada por la sangre de Lucifer- dijo entonces Rafael.- Debemos recuperar el santuario y rescatar a la diosa antes de que la sangre de Lucifer la mate.

 

-¡Si, como no!- una diabólica voz se alzó de repente y un desagradable hedor a carne putrefacta, así como el sonido de un enjambre de moscas, invadió el lugar.

 

-¿Quién demonios…?- dijo Saga cuando el enjambre de moscas se detuvo a escasos metros de donde todos ellos se hallaban.

 

-¡BELCEBÚ!- gritó Gabriel- ¡retrocede maligna criatura!

 

-Vas a necesitar algo más que eso para hacerme retroceder, Gabriel.

 

El enjambre fue adquiriendo consistencia corpórea y al instante un ser espantoso se materializó ante los ojos de todos los allí presentes… sus ojos estaban inyectados en sangre, de él manaba un hedor indescriptible, las moscas revoloteaban a su alrededor y formaban una armadura viviente sobre su cuerpo…

 

Los once encendieron sus cosmos, todos llamaron a sus armaduras, el ser que tenían ante sus ojos era pura maldad, sin embargo, algo extraño sucedía… y es que sus armaduras no acudían a sus respectivos dueños…

 

-¿Qué se supone que está pasando?- preguntó Milo- ¿por qué no acude la armadura del escorpión a mi llamada?

 

-Es ese manto negro y denso que se cierne sobre el santuario,- les dijo Rafael- han sellado todo el recinto con la sangre de Lucifer, la diosa esta presa, su alma sellada, si queréis volver a vestir vuestras sagradas armaduras vais a tener que penetrar en el interior del recinto sellado y derrotar a los seres que Lucifer ha dejado allí guardándolo.

 

-Entonces,- dijo Saga- que no se hable más- e incrementando de golpe su cosmos, Saga colocó sus manos frente a su cuerpo y…-¡Explosión galáctica!- gritó dirigiendo su ataque contra Belcebú.

 

Sin embargo, Belcebú realizó un rápido movimiento con sus manos, y una poderosa barrera se materializó frente a él. El espectacular ataque de Saga chocó contra la barrera resquebrajándola aunque sin provocarle daño alguno…

 

-Bien, bien…- dijo Belcebú mientras que una maléfica sonrisa aparecía sobre sus labios descarnados…- ahora entiendo por qué los ha resucitado, aunque, de todas formas, déjame decirte que ¡haríais mejor inclinándoos ante mi señor!… ¡No tenéis oportunidad alguna contra nosotros!- gritó y el enjambre de moscas que cubría su cuerpo salió entonces proyectado hacia los once…

 

JÚRAME QUE RESISTIRÁS

 

Al instante Shaka se vio rodeado por un espeso muro de humo rojizo. Rápidamente dejó fluir su cosmos y apareció varios metros atrás del muro de humo, sin embargo, animado por una diabólica voluntad, todo el humo comenzó a dispersarse en dirección a Shaka…

 

-¡Aparta de mi camino!- gritó Miguel a la par que golpeaba a Zemyazza haciéndole caer al suelo, entonces situándose a su espalda, Legión aferró los brazos de Miguel…

 

-No tan deprisa, Miguel, también tengo cuentas pendientes contigo. ¡SEPARACIÓN DEMONIACA!

 

Del cuerpo de Legión comenzaron a desprenderse una serie de formas grotescas…

 

-¡Forcas, Abraxas y Belfegor!- gritó Legión,- a por el humano. ¡Vivo, Abraxas, lo quiero vivo! ¡Zemyazza, Azael!- gritó Legión, mientras que Miguel luchaba intentando liberarse de su abrazo…

 

Mientras tanto, Shaka contenía la respiración, su cosmos lo rodeaba, todo a su alrededor era ahora de color rojizo, no conseguía ver nada en medio de aquella intensa humareda…

 

“No podré continuar mucho más tiempo así, tarde o temprano tendré que respirar este extraño humo…”, consciente además de que ese humo de algún modo impedía que su cosmos fluyera debidamente.

 

-¡DIABOLICO!- gritaron tres voces a espaldas de Shaka…

 

Shaka abrió de golpe los ojos. Tres criaturas espantosas lo rodeaban y entre las tres sostenían una especie de aro violáceo que lanzaron sobre Shaka. Inmediatamente, Shaka se apartó, pues no conseguía que su cosmos fluyera debidamente desde que aquel humo rojizo lo rodeara. Entonces el aro se dividió en tres partes… los demonios aprovecharon la protección que les ofrecía el hálito diabólico de Azael y se lanzaron cada uno de ellos en dirección a Shaka que trataba de evitar que los aros lo atraparan…

 

Horrorizado, Miguel no conseguía quitarse de encima a los tres demonios… lentamente, los príncipes Azael y Zemyazza le habían ganado terreno… Legión era imparable e implacable… no había tregua alguna…

 

-¡ANGEL PROTECTOR!- gritó Miguel, a la par que esquivaba a Azael y paraba el ataque de Zemyazza. Una intensa luz, una forma angelical salió proyectada de su cuerpo en dirección a Shaka, sin embargo, nada más llegar a la barrera de humo rojizo, el ángel desapareció…

 

El fuerte resplandor sin embargo hizo que los tres demonios se taparan sus rostros y comenzaran de nuevo a blasfemar en esa extraña lengua en la que hablaban… Miguel aprovechó entonces para correr en dirección a Shaka… aunque sabía que ya era tarde.

 

Abraxas, había conseguido inmovilizar a Shaka mientras que Forcas y Belfegor lo golpeaban… extendiendo sus alas y batiéndolas con violencia, Miguel consiguió hacer desaparecer el intenso humo rojizo…

 

-¡PUÑO DE DIOS!- gritó a la par que barría literalmente a Forcas y Belfegor… Miguel estaba encolerizado. Inmediatamente, Abraxas liberó el cuerpo de Shaka que cayó al suelo mientras que Miguel hundía su puño en el rostro del demonio…

 

-Miguel…- Shaka comenzó a toser y a escupir sangre. Cada vez que tosía vaharadas de humo rojizo salían de su boca, su vista se había nublado por completo, no era capaz de sentir sus miembros, lentamente su mente comenzó a vagar…

 

-Shaka,- Miguel se agachó a su lado y lo tomó en sus brazos.- pronto caerás en un profundo sueño- las palabras de Miguel sonaban lejanas, distantes…- escúchame Shaka,- Miguel comenzó a agitarlo, Shaka volvió a abrir los ojos.- Júrame que resistirás, júrame que no vas a sacrificar tu vida… aguanta, ¡Shaka, aguanta todo el tiempo que puedas…!

 

-Tu protegido no te oye,- los tres demonios comenzaron a reír a carcajadas. Abraxas, Forcas y Belfegor tomaron posiciones alrededor de Miguel.- No tienes escapatoria. Ahora Miguel… - dijo Legión- morirás…

 


AMANECE EL SEGUNDO DÍA

 

-Por el intenso frío glacial que todo lo congela, ¡Polvo de diamantes!

 

Rápidamente, Camus atacó al enjambre que se abatía sobre sus compañeros, las moscas cayeron cristalizadas al suelo…

 

-Pero, ¿qué tenemos aquí…?- dijo Belcebú sorprendido y, haciendo un gesto con sus manos hizo que todas las moscas que habían caído al suelo volvieran a levantar el vuelo y lo rodearan de nuevo…

 

-¿Cómo es posible?- se preguntó Camus.

 

-¡PUÑO DIVINO!- rápidamente, Rafael tomó el relevo.- Rápido, adentraos en el santuario, yo me encargo de Belcebú…

 

Con Gabriel a la cabeza, los once caballeros comenzaron a correr en dirección al santuario, cuando, de repente…
Agazapados, ocultos entre las sombras, bajo los raquíticos árboles y la tierra seca y pedregosa, unas misteriosas formas comenzaron a emerger… Gabriel alzó su mano y una intensa llama iluminó varios metros a la redonda el lugar… los doce detuvieron su marcha, se hallaban rodeados, hasta ellos llegaba el ruido del fragor de la batalla que estaban librando Belcebú y Rafael.

 

-¿Qué son estas criaturas?- preguntó Aioria, su cuerpo rodeado por las potentes descargas que emitía su cosmos.

 

-Hay millones, están por todas partes- dijo Milo.

 

Y es que, desde donde se hallaban contemplaban una especie de mar agitado compuesto por seres de pesadilla.

 

-Debe de tratarse de una ilusión.- dijo Saga, quien de nuevo concentraba su cosmos y se preparaba para atacar…

 

-No es una ilusión.- la voz de Gabriel, los sorprendió.- Estas son parte de las huestes de Lucifer. Frente a vosotros tenéis una pequeña muestra de las legiones de demonios que comanda Belcebú.

 

Inmediatamente, las odiosas criaturas comenzaron a llover literalmente sobre los caballeros. Todos sin excepción, hicieron estallar sus cosmos y se lanzaron a su vez sobre las huestes de Belcebú… cientos de demonios estallaron al recibir la explosión galáctica de Saga, mientras que excalibur cercenaba miembros, dragones surcaban el cielo rugiendo y destrozando todo a su paso, un intenso frío glacial cristalizaba las ánimas condenadas, rayos surcaban el espacio desintegrando mientras que hermosas rosas devoraban a las rabiosas criaturas…

 

Pero aquella inmensa marejada de seres demoníacos parecía no tener fin. Entonces Gabriel dirigió su mirada al cielo y pronunció algo en una lengua desconocida…

 

-¡Rápido!,- gritó- ¡corred y no miréis atrás, no os preocupéis y no dejéis de avanzar bajo ningún concepto!

 

Dicho esto una intensa lluvia de flechas descendió desde los cielos, todos comenzaron a correr tal y como Gabriel les había dicho, en su carrera arrollaban a las espantosas criaturas que no dejaban de abalanzarse sobre ellos, las flechas plateadas silbaban sobre sus cabezas atravesando los cuerpos de los diabólicos seres que se hundían en las profundidades de la tierra al ser alcanzados… milagrosamente y a pesar de que podían sentir el rasgar del aire cuando las flechas caían sobre ellos, ninguna los alcanzó…

 

Así fue como los once junto a Gabriel llegaron al pie de la colina del santuario. Una vez allí, todos detuvieron su marcha. El sonido de un enjambre acercándose les anunció que Belcebú había abandonado el combate con Rafael… las moscas los sobrevolaron adentrándose en el oscuro manto que circundaba al santuario; apenas unos segundos después aparecía Rafael encolerizado… sus ojos destellaban fuego y era presa de la ira divina…

 

-Debemos darnos prisa.- dijo finalmente Rafael a la par que sus ojos volvían a recuperar su color habitual.- Es peor de lo que imaginábamos, Belcebú no está sólo, Lilith me distrajo y escapó.

 

En esos momentos Death Mask se acercó al oscuro y misterioso manto que cubría el santuario levantando su mano y situándola tan cerca que casi rozó la negra cúpula e inmediatamente retrocedió al sentir que parte de su energía vital se escapaba succionada por la diabólica fuerza.

 

-Bien,- dijo finalmente- y ¿cómo se supone que vamos a entrar?- preguntó.

 

Tras ellos se alzaron de nuevo los rugidos de las almas y demonios condenados… las tropas de Belcebú se estaban reagrupando…

 

Gabriel levantó entonces su mano derecha y apuntó con ella hacia el cielo, de sus ojos manaba una misteriosa y poderosa luz que iluminaba el firmamento…

 

Comenzó entonces a hablar en una lengua desconocida y al instante, de entre las estrellas surgió un rayo de luz que incidió sobre el oscuro manto que rodeaba el santuario abriendo un túnel en él…

 


LA PODEROSA VOZ DIVINA

 

-¡Eso crees demonio!- gritó Miguel a la par que se lanzaba contra ellos.- ¡GOLPE CELESTIAL!

 

-¡OSCURIDAD ABSOLUTA!- gritaron Azael y Zemyazza creando un negro y poderoso escudo de cristal delante de ellos, sin embargo, el golpe celestial comenzó a resquebrajar la oscura barrera…

 

-¡LLAMARADA INFERNAL!- gritó en esos momentos Legión saltando sobre el escudo invocado por Azael y Zemyazza.

 

Entonces Miguel se apartó y esquivó el poderoso ataque de Legión a la par que dirigía ahora su ira contra Forcas que se hallaba a tan solo unos pasos de donde él estaba y, con un rápido movimiento, cercenó el cuerpo del demonio en dos que fue al instante consumido por las llamas…

 

-¡HÁLITO DIÁBOLICO!- gritó Azael.

 

-¡CASTIGO!

 

-¡AULLIDO DEL MAL!- gritó entonces Zemyazza.

 

-¡DIABOLICO!- gritaron Abraxas y Belfegor.

 

… Miguel extendió sus alas batiéndolas violentamente, impidiendo que el hálito de Azael lo alcanzara, rápidamente encaró a Legión, cuyo ataque había esquivado en el último instante y, a pesar de que los estridentes aullidos lo estaban volviendo loco, consiguió descargar su puño sobre Legión. El golpe celestial hizo que el demonio saliera despedido por los aires, sin embargo, su prodigiosa armadura resistió el tremendo impacto.

 

-¿Cómo es posible?, ¿cómo es que tu armadura siquiera tiene un rasguño?

 

-Sorprendido Miguel- Legión comenzó a reír de nuevo a carcajadas.- Esta armadura ha sido forjada por el poderoso Exael empleando una nueva aleación de su invención, junto a los poderosos hechizos del señor de los huesos y del gran Nebiros, Leviatán así mismo ha colaborado sometiéndola a las mayores presiones del abismo. Esta armadura es indestructible, y ahora Miguel… ¡muere! ¡FUEGO ABISMAL!

 

Miguel salió despedido a la par que Azael y Zemyazza descargaban sus terribles garras sobre él…

 

-¡Al fin!- dijo Legión- ¡Al fin vamos a acabar con Miguel…!

 

Sin embargo, cuando los tres demonios superiores se disponían a lanzar sus respectivos golpes de gracia, una voz que todos ellos conocían y detestaban se alzó entre las oscuras sombras que cubrían el templo semiderruido anunciando la llegada de tres arcángeles más…

 

-¡Maldición!- gritó Legión.

 

-¡Rápido, ya están aquí!- dijo Azael.- Coge al humano y vámonos antes de que Uriel, Haniel y Raziel aparezcan…

 


Anexo 2: El odio de Legión

 

 

ADVENIMIENTO

 

Los terribles rayos del sol golpeaban oblicuamente las finas y ardientes arenas del desierto… allí, oculto, sepultado bajo toneladas de arena, en una desconocida y abandonada cripta, desde hacía ya varios siglos, esperaba ansioso el momento de su triunfal advenimiento. Aquel cuyo día le fue anunciado hacía hoy quince años, cuando su señor, el mismísimo “hijo de la aurora”, el ángel más hermoso creado por dios le habló alzando la voz desde las oscuras profundidades del infierno, y le dijo estas palabras:

 

“Ha nacido, y en verdad será fuerte y poderoso a pesar de que no es más que un simple mortal… es uno de los elegidos para ser custodios de la tierra, y desde ahora te digo Legión que pocos habrán como él… por su naturaleza casi divina, por su fuerza, por su poder, desde muy joven llegará a ser conocido como el hombre más próximo a dios, así está escrito.

 

Cuando el niño cumpla quince años, mi voz volverá a alzarse y atravesando las profundas y negras gargantas de la tierra, desde la cima más elevada y apartada se levantará una fría corriente de aire que barrerá todas estas arenas y quedarás libre…

Partirás entonces a Bodh Gaya, en la India. En el día de luna llena del cuarto mes del calendario lunar, lo hallarás meditando bajo el árbol Bodhi… le hablarás entonces y lo seducirás para mayor gloria de mis ejércitos. ¡Recuerda Legión, sólo le hablarás, lo tentarás, lo seducirás! Debe de ser él quien venga a nosotros, debe de ser así. Así está escrito, así debe ser…”

 

Al fin, el chico cumplió quince años, la noche descendió sobre aquellas solitarias y apartadas dunas del desierto… un viento gélido sopló y barrió aquellas arenas que lo habían tenido prisionero… él, Legión, volvía a caminar entre los vivos…

 

[b]SHAKA Y LEGIÓN

 

Y ciertamente, allí lo encontró…

 

Un joven, un mortal de largos cabellos dorados que meditaba bajo la sombra del árbol Bodhi, y que vestía los simples ropajes de un monje, un alma pura, un ser que era todo luz…

 

Casi lloró al verlo. “Para mayor gloria de su señor” se dijo así mismo, una criatura como esa, eso sí era una victoria, pues como en verdad dijo el hijo de la aurora, aquel joven casi divino, era todo fuerza y poder…

 

Entonces Legión se le acercó, su cuerpo se escindió en tres hermosas jóvenes. Las más bellas criaturas, de cuerpos sensuales, miradas traviesas y labios carnosos…

 

Las tres jugaron con sus cabellos, se lanzaron a sus pies y lo cubrieron de innumerables muestras de afectos. Al igual que serpientes se contonearon y rozaron con sus suaves carnes a aquel misterioso joven…

 

-Ven, ven con nosotras…

 

-Ven y descubrirás los placeres de la carne…

 

Pero el, siquiera se inmutó. Al contrario, su meditación se hizo más y más profunda…

 

Enfurecido, Legión se transmutó en el muchacho. El hijo de la aurora le había ordenado tentarlo, seducirlo… pues “así deber ser”, y en verdad que, a menos que el mortal entregara su alma por voluntad propia, esta no serviría de nada… No había gloria en arrebatar a la fuerza un alma por muy pura que esta fuera…

 

Con la apariencia del joven, Legión se postró frente al muchacho. Al igual que él, se sentó en la postura de la meditación y comenzó a hablarle al joven:

 

-Sólo tienes que pedir y yo te entregaré todo cuanto desees.

 

Pero el joven siguió callado, sin alterar lo más mínimo su respiración…

 

-Sí lo que ansías es conocimiento, yo puedo dártelo. Sí lo que quieres es multiplicar tu poder, yo puedo multiplicarlo hasta el infinito… yo soy la respuesta a todas las oraciones.

 

Pero el joven seguía callado, seguía meditando y sus vacías palabras caían una y otra vez en saco roto…

Entonces Legión tuvo una idea… no iba a dañarlo, Lucifer jamás le perdonaría sí lo dañaba… pero, el hijo de la aurora no dijo que no pudiera asustarlo…

 

Sonriendo, Legión desapareció. Durante unos minutos, siguió contemplando al muchacho, el aura pura que lo rodeaba había alcanzado el resplandor de los fulgurantes rayos del sol… la hora se acercaba, sí no actuaba deprisa, perdería para siempre el alma pura de aquel chico… tenía que romper su meditación…

 

Así es que, violentamente, Legión liberó todos los demonios que habitaban en su interior y se abalanzó sobre el muchacho… pero llegó tarde… las potentes vibraciones que manaban del cuerpo del joven hicieron que todos los demonios se postraran y cayeran arrodillados, contorsionándose, arrastrándose como gusanos ante aquel mortal, ante ese chico que había conseguido hallar la iluminación venciéndole, sí, venciéndole a él… uno y millones a la vez… uno de los más poderosos demonios.

 

… y para colmo de males, allí estaba Miguel… alzó los ojos y lo vio… Miguel… Miguel contemplaba al muchacho con los ojos llenos de admiración mientras que una beatifica sonrisa surcaba su rostro… y mientras Miguel sonreía todo el mal que un día moró dentro del joven fue expulsado de su alma…

 

Y él siguió allí, aun cuando el joven y el ángel se hubieron marchado. Derrotado, ridiculizado, recogió todo ese mal que el joven había expulsado junto con sus demonios.

 

Y el odio fue creciendo. No sólo alimentado por la rabia que él mismo sufría, sino por todo el mal que el muchacho expulsó fuera de sí…
Durante cinco años había estado esperando… y ahora, el muchacho, el hombre, estaba al alcance de su mano.

 

La muerte no era suficiente… no después de haber sufrido semejante derrota.

Edited by plata
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LA BATALLA POR EL SANTUARIO

 

-Las tropas de Belcebú se están reorganizando.- dijo Rafael- pronto estaremos totalmente rodeados y en el interior del santuario no podemos invocar la protección de nuestro señor. Además debemos evitar que estos seres nos cierren el paso.

 

-En ese caso,- dijo Gabriel- quédate mejor tú aquí y no permitas que estas criaturas consigan cerrarnos el paso.

 

-¿Él sólo va a evitarlo?- preguntó Milo.

 

-No estaré sólo- contestó Rafael mirando al cielo, donde los destellos dorados del nuevo día pugnaban contra la oscuridad que se cernía sobre el santuario.- Aquí cuento con la protección de mi señor y pronto vendrán mis hermanos.

 

-En ese caso,- dijo Saga- ¿A qué estamos esperando?

 

Y sin mediar más palabra, penetró a través del túnel seguido por Gabriel y los demás…

 

 

EL RECIBIMIENTO

 


-Vaya…

 

Saga y el resto contemplaron la cavernosa desolación que reinaba sobre el santuario; la oscura bóveda que lo circundaba no sólo no dejaba entrar siquiera un mínimo rayo de luz, sino que allí, en su interior, la enrarecida y putrefacta atmósfera abrigaba en sí misma una tenebrosa determinación… la de ahogar cualquier intento de escapatoria y salvación.

 

En esos instantes, unas mortecinas lucecitas comenzaron a emerger de la tierra. Lentamente, sus pálidos y tristes reflejos, fueron alumbrando un camino de desesperanza a través de lo poco que quedaba en pie de las doce casas… una ligera y fantasmal brisa, agitó los cabellos de todos los allí presentes, Afrodita retrocedió instintivamente…

 

-¿Qué te ocurre?- le preguntó Mask extrañado por su reacción.

 

-¿No lo has sentido?- le dijo Afrodita…

 

-Esa extraña brisa.-dijo Mask sonriendo.

 

-No, no era una brisa…

 

Mu comenzó a avanzar hacia el lugar donde un día estuvieron situadas las escaleras que conducían hacia la primera de las doce casas. Un enorme socavón, así como los solitarios restos de algunos peldaños, era todo cuanto quedaban de ella… entonces los vio… al principio difuminados como presencias fantasmales, posteriormente se hicieron del todo visibles…

 

Tres figuras los aguardaban. Dos hombres radicalmente opuestos el uno al otro. El primero de ellos la viva imagen de un guerrero poderoso, musculoso y rebosante de vida, mientras que el otro encarnaba a la muerte, un hombre cadavérico, apagado, de mirada triste y desvaída… y entre ambos, una mujer de una belleza arrebatadora…

 

-Sed bienvenidos- dijo la mujer- a los dominios de Lucifer, Monarca de los infiernos… Sabed, que cada uno marchará a su casa. Sabed, que allí moriréis. Gabriel, tú también morirás…

 

Los cosmos de los once estallaron violentamente al oír estas palabras, mientras que el cadavérico hombre posaba sus ojos sobre cada uno de ellos… Gabriel abrió bien los ojos y musitó unas palabras… Dohko se volvió hacia él y lo miró confundido… ” ¿Por qué son tan peligrosos estos demonios?”, se preguntó así mismo al comprobar la extraña reacción de Gabriel…

 

Una violenta llamarada surgió entonces tras Lilith y acto seguido se escuchó el sonido de unas fuertes y renqueantes pisadas… una cavernosa voz habló entonces…

 

-Nebiros, Satanachia- dijo- vuestras armaduras están preparadas…

 

Mu, respiró profundamente y comenzó a emitir unas fuertes vibraciones, a su llamada, la armadura del carnero corrió presta a vestirle… Saga y el resto lo imitaron… Camus, Dohko, Aioros y Aioria sin embargo no obtuvieron respuesta a su llamada.

 

-¿Qué sucede?- preguntó Aioros extrañado.- ¿Por qué no acuden nuestras sagradas armaduras?

 

-Vuestras armaduras fueron destruidas en el transcurso de los combates que los caballeros de bronce libraron en los campos elíseos. Aunque el joven posee una gran habilidad, aún no ha terminado con vuestras armaduras- los ojos de Gabriel se posaron primero en Mu y después en los rostros de Camus, Dohko, Aioros y Aioria- puede que el muchacho necesite la ayuda de su maestro al fin de cuentas y, en cuanto a vosotros sólo me resta deciros que seáis muy prudentes, pues el enemigo es muy poderoso y vosotros marcháis sin protección.

 

 

EL HERRERO DE LUCIFER

 


No bien había terminado Gabriel de pronunciar estas palabras, descubrieron que Nebiros y Satanachia, ya habían marchado a ocupar sus respectivos puestos.

 

Una fuerte corriente agitó entonces las delicadas vestiduras de Lilith y el cuerpo de esta se deshizo en cientos de pequeñas partículas que el viento arrastró en dirección a los aposentos del patriarca… una figura colosal, un hombre musculoso que vestía una poderosa y oscura armadura les cerraba el paso.

 

Saga miró a Mu quién aún mantenía el rostro concentrado y el ceño fruncido y no quitaba ojo del demonio que se había proclamado guardia de la primera casa… bajo el oscuro yelmo unos ojos cargados de malicia relampaguearon.

 

-Así pues,- dijo Mu- tú serás mi rival.

 

-Así es- contesto la cavernosa voz- me llamo Exael y bajo mi martillo y mi yunque voy a quebrar y reducir tu insignificante cuerpo hasta convertirte en polvo. Los demás, podéis marchar, pronto os daré caza…

 

Los ojos de Mu también centellearon, a la par que en su rostro se dibujaba una sonrisa… su cosmos comenzó a crecer y a emitir unas poderosas descargas…

 

-Marchemos pues,- dijo Saga- Mu continuamos nuestro camino, acaba pronto con este gusano.

 

Al oír esta última frase, Exael se abalanzó rápidamente sobre Saga, una fuerte llamarada emergió a través de los orificios de su yelmo a la par que, realizando un violento movimiento sacaba un enorme martillo de detrás de su capa… Saga abrió los ojos sorprendido, sin embargo Mu se materializó justo en frente de Saga y con su mano izquierda, sostuvo el brazo de Exael en el momento que asestaba un golpe mortal…

 

-¿Cómo?- vociferó enfurecido el demonio, cuando Mu finalmente concentró su cosmos e hizo retroceder su imponente mole varios metros hacia atrás.

 

-Marchad ya, enseguida me reúno con vosotros…- dijo Mu a la par que cerraba sus puños y expulsaba violentamente el aire por la nariz…

 

Rápidamente, los diez caballeros restantes y Gabriel marcharon corriendo hacia la siguiente casa siguiendo el tétrico sendero marcado por las tumefactas y agotadas luces que titilaban al igual que fuegos fatuos sobre la hedionda y estancada podredumbre de una ciénaga… y así alcanzaron la segunda casa…

 

Tras ellos, Mu estudiaba detenidamente a su rival. A pesar de su enorme volumen y su robustez, Exael poseía una asombrosa agilidad… y, a juzgar por el intenso dolor que le recorría el brazo con el que había conseguido detener el golpe del poderoso herrero de Lucifer, su fuerza era igualmente prodigiosa.

 

-No voy a mostrar ninguna piedad contigo.- dijo el demonio- Uno a uno voy a aplastar todos tus miembros. Empezaré por tus brazos y continuaré por tus piernas, muy lentamente… te voy a destrozar…

 

-Primero tendrás que atraparme, y créeme, no te lo voy a poner nada fácil.

 

Concentrando toda su energía, Mu desapareció de la vista de Exael, quién miró confundido en todas direcciones… entonces, Mu volvió a aparecer justo enfrente del demonio a la par que entre sus puños aparecían dos poderosas bolas de energía…

 

-¡Extinción de la luz estelar!- gritó Mu mientras lanzaba su ataque sobre Exael…

 


BEHEMOTH, EL IMPARABLE

 

 

 

Al igual que ocurriera cuando llegaron a la primera casa, la desolación reinaba en la segunda… los once detuvieron entonces su carrera. Aunque prácticamente derruida, la casa de Tauro aún conservaba parte de sus muros exteriores intactos… Aldebarán salió al paso y ocupó entonces el primer lugar frente a Saga que abría la marcha…

 

-Esta es mi casa- dijo el gigante tomando la delantera, sin embargo, al instante sintió una poderosa presencia oculta tras los desgastados muros, una energía oscura y maligna, así como una especie de presencia salvaje o animal…

 

Entonces unos enormes ojos amarillos asomaron a la oscuridad reinante… las mortecinas y pálidas luces apenas podían iluminar la imponente mole, la forma gigantesca, colosal que estaba emergiendo de las profundidades de la casa de Tauro… un fuerte sonido metálico, como el de cientos de placas de acero chocando unas contra otras rompió la hasta ahora silenciosa marcha… en esos momentos, tras ellos, estalló con fiereza el poderoso cosmos de Mu y una brillante luz dorada incidió sobre ellos durante unos brevísimos instantes… e iluminó la grotesca forma de un ser de pesadilla, una criatura enorme y acorazada, de cuya boca rezumaba una especie de limo verdoso…

 

-Behemoth…- susurró Gabriel- y a excepción de Aldebarán que no dejaba de mirar a la espantosa criatura, todos buscaron el rostro de Gabriel.

 

-¿Behemoth?- preguntó Milo.

 

-La espantosa y poderosa criatura que emergió de las profundidades junto con Leviatán para destruir la creación de dios.

 

-Marchaos ahora mismo.- dijo Aldebarán, con el rostro ceñudo, los brazos cruzados sobre su pecho e incrementando su cosmos hasta límites insospechados, tanto que las armaduras de sus compañeros comenzaron a destellar…

 

-Nos vamos pues- dijo Milo- reúnete pronto con nosotros.

 

Los diez reanudaron entonces su marcha. Milo, así como Camus y Aioria, al pasar por uno de los costados de la criatura, no pudieron por menos que contemplar absortos la colosal mole acorazada contra quien tenía que enfrentarse Aldebarán, Aioria agachó entonces la cabeza meditabundo y preocupado…

 

-Aldebarán es lo suficientemente poderoso para vérselas con este ser- le dijo Aioros a Aioria al pasar por su lado- no olvides que él también es un coloso- y posó afectuosamente su mano sobre el hombro de su hermano.

 

-Sí, lo sé,- y el esbozo de una sonrisa apareció sobre sus labios- sin embargo, hay algo que me preocupa.

 

-Es por Shaka, ¿no es así?- le preguntó Aioros a la vez que todos comenzaban a aligerar de nuevo sus pasos y se encaminaban hacia la tercera casa.

 

- Algo ha debido ocurrirle. ¿Por qué no está aquí Shaka?, esto no es propio de él…

 

 

ENTRE EL YUNQUE Y EL MARTILLO

 

 

Exael saltó entonces por los aires envuelto en dos poderosos haces dorados… el ataque de Mu lo había pillado por sorpresa, sin embargo, lejos de desaparecer en el reino de los muertos, el demonio volvió a reaparecer inmediatamente justo en frente de Mu…

 

Este extendió sus brazos y convocó la protección de su muro de cristal. Exael, agitó entonces su poderoso martillo y descargó un potente golpe… en el suelo…

 

Mu saltó entonces a la par que la tierra se deshacía allí donde hacía apenas unos instantes él había estado… entonces Exael también saltó en dirección a Mu, su martillo pasó a escasos centímetros de su cabeza.

 

-Eres rápido, mortal,- dijo Exael.- Pero por muy rápido que seas no podrás escapar por mucho tiempo del alcance de mi martillo...

 

-Eso crees, pues te vas a llevar una buena sorpresa.- le dijo Mu a la par que conseguía alcanzar al demonio en el estómago y este caía al suelo.

 

-No está nada mal, creo que me voy a divertir un buen rato contigo… y con tus compañeros.- Exael comenzó a reír a la par que extendía sus brazos y pronunciaba unas misteriosas palabras… - pronto caerás alfeñique…

 

-Si quieras has conseguido rozarme.- dijo entonces Mu.

 

Exael se lanzó de nuevo sobre Mu batiendo su martillo…

 

-¡FURIA DESENCADENADA!- gritó entonces el demonio.

 

Al instante, cientos de golpes se abatieron sobre Mu. Al igual que si su cuerpo se hubiera quedado tendido sobre un yunque, los furiosos martillazos, atravesaron primero su protección y después su carne. La increíble presión traspasó sus músculos, llegó a sus huesos y sintió que estos temblaban en su cascarón. El dolor era insoportable, sus músculos palpitaban violentamente y podía sentir aún el golpear incesante del martillo de Exael…

 

Aturdido, dolorido, Mu intentó levantarse… “es increíble, mi armadura, lo ha resistido… no tiene siquiera un arañazo…” sin embargo, de nuevo, su cuerpo tembló y sus músculos volvieron a hundirse bajo la presión de unos nuevos martillazos… Mu rodó por el suelo, con el rostro compungido, apretando los dientes e intentando por todos los medios no perder la consciencia…

 

Lentamente, los renqueantes pasos del demonio se fueron aproximando hacia Mu…

 

-Es inútil insignificante criaturilla, sería mejor que sucumbieras al dolor y te dejaras arrastrar hacia la inconsciencia… mis golpes no dañan el metal, jamás destrozaría una armadura… yo golpeo la carne y destrozo los huesos…

 


UNA PRESENCIA OCULTA

 

 

-¿Qué demonios significa…?- Saga detuvo de golpe su ascenso y los demás pasaron de largo a su lado…

 

Nada más posar un pie sobre el primero de los escalones que ascendían hasta la tercera casa, Saga sintió la maligna presencia de un ser que al parecer sólo tenía ojos para él…

 

-¿Qué te ocurre, Saga?- preguntó Camus- ¿por qué te has detenido tan bruscamente?

 

-¿Acaso no lo sientes, Camus?

 

El resto de los caballeros que ya habían llegado al dintel de la tercera casa, se volvieron a observar a sus dos compañeros.

 

-¿Sentir?- Camus dejó fluir su cosmos, allí no había nadie.- ¿Qué extraño?- dijo entonces- ¿Acaso, nadie guarda la tercera casa?

 

-Marchad, iros inmediatamente…- aquellos ojos lo estaban escrutando. Saga comenzaba a sentirse muy molesto. Esa diabólica mirada lo estaba poniendo enfermo.- En cuanto pueda, me reuniré con vosotros…- extrañado, Camus avanzó hasta donde se encontraban el resto de sus compañeros.

 

Gabriel y los ocho caballeros restantes traspasaron entonces la entrada a la casa de los gemelos. Hasta que no hubieron entrado al interior de la casa, Saga no comenzó el ascenso… nada más llegar a la puerta, se detuvo.

 

-No lo entiendo,- dijo Shura- aquí no hay nadie, ¿por qué Saga se ha quedado entonces atrás?

 

-Existe un demonio,- comenzó entonces Gabriel- cuya presencia sólo puede ser percibida por aquel que él desee. Es un ser perverso. Mora en las pesadillas y se alimenta atormentando en sus sueños a los inocentes… Agramón, así es como lo llamamos y mucho me temo que él es el rival de Saga. Lucifer os quiere muertos ya…

 

-¿A qué te refieres?- preguntó Milo.

 

-A que sabe que sois capaces de inclinar el peso de esta batalla hacia su destrucción. Los rivales que os están saliendo al paso son algunos de sus mejores y más poderosos demonios, pertenecen a la jerarquía superior… y aún reserva a sus siete príncipes; además, Nebiros y Satanachia…

 

-¿Qué ocurre con ellos?- preguntó Dohko en el momento en el que salían al exterior de la casa de los gemelos y avanzaban hacía el siguiente tramo de escaleras, Gabriel parecía absorto en sus pensamientos…

 

“¿Qué estará tramando Lucifer?, ¿Cómo es posible que Nebiros se encuentre aquí, y Satanachia?, ¿Qué oscura artimaña habrá tejido en esta ocasión?”, Gabriel sacudió su cabeza en un intento de apartar estos funestos pensamientos de su cabeza…

 

-Nebiros, y Satanachia. ¡Dios mío!- dijo Gabriel entonces y los demás lo observaron preocupados.- Satanachia, el gran general del averno, comandante de legiones de demonios, asesino cruel y despiadado, ¿qué hace aquí cuando debería estar comandando las tropas de su señor? Nebiros, señor de los muertos, rey de los nigromantes… nadie traspasa las puertas del infierno sin su consentimiento. Él, que ya estaba allí, incluso antes que Lucifer, cuando en el averno también reinaba el caos. Él cuyo poder es tal que incluso en el cielo tiene ojos y oídos… ¿Cómo es que Nebiros ha abandonado la puerta del infierno?

 

Entonces, todos ellos sintieron una intensa vaharada, pútrida y fétida golpearles en los rostros…

 

- ¿Cómo es posible? ¿Las puertas del infierno?- dijo en una especie de susurro Gabriel- Dios mío, ahora entiendo… Nebiros nos aguarda…

… y en respuesta a aquellas palabras un torrente de sangre comenzó a descender a toda velocidad por los peldaños de las escaleras que llevaban a la casa del cangrejo gigante.

 

…y mientras todos observaban horrorizados aquel macabro torrente… él se limitó a sonreír. En su cabeza las misteriosas palabras que aquel le susurrara al oído cuando lo liberó de su sucia mortaja comenzaron a resonar… y, abriendo levemente sus labios, aquellas palabras comenzaron a brotar de su interior, una susurrante letanía prácticamente inaudible para sus compañeros…

 


DOS COLOSOS FRENTE A FRENTE

 

 

Durante unos largos minutos, Behemoth, sostuvo la mirada de Aldebarán quién, desde que llegara a su antigua morada, no había abandonado su tranquila posición de ataque ni dejado de aumentar su cosmos. La armadura de Tauro refulgía con el dorado esplendor de las divinas estrellas bajo el negro y asfixiante manto de oscuridad que las criaturas de Lucifer habían dejado caer sobre el santuario…

 

Behemoth agachó apenas su cabeza… de repente Aldebarán salió disparado por los aires al recibir sobre su pecho el impacto de la colosal criatura… con los ojos desorbitados y parte de su armadura hecha añicos, Aldebarán, se incorporó al tiempo que la enorme mole acorazada se desplazaba a una velocidad endiablada hacia donde él se hallaba…

 

Dando un salto, la colosal masa pasó bajo sus piernas a tan sólo unos centímetros de rozarlo. Aldebarán cayó entonces cerca de la entrada a la casa de tauro, con todo su cosmos concentrado y apunto, el gigante al ver de nuevo a la increíble y compacta mole de aquel legendario ser aproximándose hacía donde él se hallaba, posó su mano sobre la tierra e invocó su ataque…

 

-¡Supernova titánica!- gritó, al tiempo que la tierra se hundía bajo las pesadas patas de aquel ser y la tierra desprendida estallaba sobre la inmensa mole…

 

Behemoth se hundió momentáneamente en el enorme socavón que el ataque de Aldebarán había provocado, sin embargo, con una agilidad difícil de creer y mucho menos de concebir en un ser de sus dimensiones, la criatura consiguió salir del agujero y, golpeando con fiereza sus cuartos traseros contra el suelo, de nuevo se abalanzó sobre Aldebarán…

 


EL DEMONIO DEL MIEDO

 

 

 

Una vez Saga sintió que sus compañeros habían abandonado el interior de la casa de los gemelos, con paso decidido, se adentró en las oscuras fauces de la morada del miedo…

 

Una densa niebla inundaba el recinto. Todo cuanto le era conocido, había desaparecido. Sus ojos no dejaban de escudriñar aquella fría y nebulosa atmósfera que se abrazaba a su cuerpo al igual que un pegajoso y húmedo sudario, mientras que una demoníaca voz le musitaba palabras al oído…

 

-¡Aquí me tienes!- la voz de Saga reverberó en el interior de la casa de los gemelos.- No vas a conseguir nada de mí susurrándome mentiras al oído y mucho menos vas a conseguir que me postre ante ningún señor demoníaco por muy rey que sea de los infiernos…

 

-Poderoso ¡Saga de géminis!

 

… y en el interior de la casa de los gemelos, la voz retumbó, reverberó y creció hasta alzarse como un clamor… “Saga, poderoso, géminis, Saga…”

 

La densa niebla se fue deshaciendo y Saga se encontró en los aposentos del patriarca.

 

-Bondadoso, noble…- Saga afinó el oído, aunque le era imposible descubrir de dónde provenía aquella voz.- el semidiós…

 

-¡Basta de zalamerías!- gritó Saga- ¡Muéstrate si es que tienes arrestos suficientes!

 

Una especie de pequeño tornado surgió entonces justo en frente del sillón del gran patriarca y, allí, ante los ojos de Saga, una oscura forma cubierta por unos raídos y miserables lienzos emergió desde las profundidades de la tierra… los pútridos y largos cabellos caían sobre su rostro hasta prácticamente tocar el suelo. Lentamente, el demonio fue levantando la cabeza… una nariz aguileña asomó pálida entre las cavernosas y oscuras cuencas de unos ojos de ultratumba…

 

-¿Cómo te llamas, demonio?

 

-Agramón.

 

Y mientras pronunciaba estas palabras los raídos lienzos que lo envolvían comenzaron a agitarse y cientos de gusanos y otras criaturas infectas cayeron al suelo, retorciéndose sobre sus hinchados vientres, correteando con sus largas y retorcidas patas hasta llegar y ascender por las doradas botas del caballero cuya respiración pausada y su determinación sorprendieron al demonio…

 

-Debo felicitarte…- dijo finalmente el demonio- puedo contar con los dedos de una mano los mortales que hasta el día de hoy han sido capaces de soportar mi verdadera apariencia y créeme, me sobrarían dedos…

 

 

EL MARTIRIO DEL MARTILLO

 

 

-¡Arrrg…! Atenea…, me va a destrozar…

 

… aunque lo intentaba con todas sus fuerzas, Mu no era capaz de levantarse… sabía que aún no tenía ningún hueso roto pues su armadura había absorbido gran parte del daño, aunque sobre ella no quedara marca alguna. Sin embargo, desde que el demonio le asestara por primera vez la furia desencadenada de su martillo, sus huesos “vibraban”, su cuerpo entero era presa de un espantoso dolor y sentía que Exael no tardaría en conseguir reducir a polvo su osamenta sino era capaz de reaccionar…

 

Los renqueantes pasos se detuvieron acompañados por una fuerte risotada…

 

-Tienes suerte gusano…- dijo finalmente el demonio.- Iba a jugar contigo, tenía pensado pulverizar uno a uno cada uno de tus huesos… pero me has entretenido más de la cuenta, tus compañeros, pronto llegaran a la casa del cangrejo…- Mu abrió los ojos sorprendido, ¿qué importancia podía tener el que sus compañeros estuvieran ya allí para el demonio?- No pasarán jamás.- Mu volvió a abrir bien los ojos.- El rey de los nigromantes infernales, el todo poderoso Nebiros les ha preparado un gran recibimiento y, yo no quiero perdérmelo…

 

Como desde un principio había sospechado los demonios no eran criaturas de fiar. A pesar de que esa diablesa les había dicho que cada uno marcharía a su casa era obvio que desde un principio los propósitos de los demonios habían sido otros…

 

En esos momentos, Mu hizo estallar violentamente su cosmos… a la par que el poderoso martillo de Exael caía en el suelo abriendo un cráter en el sitio donde su cabeza había estado posada.

 

…con un rápido movimiento, Mu se incorporó y levantó uno de sus brazos…

 

-¡REVOLUCIÓN DEL POLVO ESTELAR!- gritó mientras adelantaba el brazo y una poderosa e imparable ráfaga de estrellas fugaces se abatían sobre el atónito Exael.

 

El demonio sorprendido intentó esquivar la ráfaga, sin embargo, el certero ataque de Mu cayó sobre él destrozando por completo su prodigiosa armadura y haciéndolo trastabillar, el demonio cayó de bruces al suelo.

 

“No puedo concederle siquiera un respiro”, se dijo Mu así mismo, mientras saltaba en el aire y descargaba con violencia no solo el peso de su cuerpo sino toda la potencia de su cosmos sobre el pecho del demonio, hundiendo su torso en el suelo y haciendo que el demonio escupiera una sustancia negruzca que parecía ser su sangre…

 

-¿Cómo…? Un simple gusano…- haciendo un gran esfuerzo, el demonio consiguió levantar parte de su torso del suelo…

 

Concentrando de nuevo su cosmos, Mu se disponía a lanzarse nuevamente sobre Exael cuando el demonio lanzó un terrible alarido a la par que toda su carne comenzaba a cuartearse y desprenderse de su cuerpo… Mu retrocedió horrorizado, los ojos del demonio estallaron en llamas y finalmente, todo su ser fue consumido por aquella furia incendiaria…

 

-No puedo perder un segundo más.- dijo Mu y salió corriendo en busca de sus compañeros…

 

Sin embargo, en esos momentos, cayó al suelo con el rostro retorcido a causa del dolor… durante unos segundos, sus huesos volvieron a estremecerse bajo los poderosísimos e intensos golpes del martillo… pasado ese terrible momento, Mu volvió a incorporarse…

 


EL PODEROSO ALDEBARÁN

 

 

“Esta criatura es imparable…”. Aldebarán no salía de su asombro… sus golpes no hacían mella en la increíble criatura; sus poderosos puños impactaban a la velocidad de la luz sobre Behemoth pero la formidable piel del diabólico ser resistía todos sus envites…

 

Frente a frente, ambos colosos se estudiaban en busca de sus posibles puntos débiles, no había tregua alguna. Entonces, un rápido destello iluminó uno de los ojos de Behemoth… una descarga violenta, un rayo letal, recorrió la distancia que separaba a la criatura del caballero…

 

Aldebarán saltó, sin embargo la increíble masa de Behemoth salió a su encuentro… sin que el caballero lo esperara, el rayo pasó de largo, pero de pronto una enorme masa acorazada lo embistió en el aire…

 

Aldebarán salió despedido, su armadura prácticamente destrozada… cayó y rodó por los suelos hasta que su cuerpo fue a parar contra los restos de una columna que se desintegró al recibir todo el peso del aturdido cuerpo del caballero…

 

-Es increí.., ¡Aaggh…!- de rodillas, Aldebarán posó sus manos sobre el suelo de la casa de tauro, un fuerte dolor le atenazaba las costillas… por el rabillo del ojo contempló horrorizado a la colosal criatura aproximándose de nuevo hacia el a toda velocidad…

 

“Rápido, Aldebarán…”, se dijo así mismo. Apretando los dientes, Aldebarán saltó a tiempo… la poderosa criatura arrolló todo a su paso…

 

De nuevo de pie, Behemoth volvía a la carga contra Aldebarán quién, tras respirar tranquilamente, a pesar del dolor, agachó su cabeza, cruzó sus brazos sobre su pecho y… su cosmos comenzó a manar de su cuerpo. Su energía crecía y crecía… una sacudida animó sus doloridos músculos y suavizó la presión sobre sus castigadas costillas… cuando Aldebarán abrió sus ojos, estos habían adquirido una misteriosa tonalidad… en su iris las estrellas giraban violentamente…

 

Durante unos instantes, el tiempo pareció detenerse… Aldebarán podía ver ahora claramente en qué consistía el ataque de la colosal criatura… esperó y llegado el momento descruzó sus brazos hasta extenderlos frente a su cuerpo…

 

-¡GRAN ASTA!- clamó su voz…

 

-¡Aldebarán…!- gritaron Aioria y Milo, mientras que todos se volvían a contemplar el impresionante destello dorado que por unos momentos iluminó todo el santuario e hizo que sus armaduras se estremecieran… Gabriel contempló boquiabierto la hermosa explosión de energía y sonrió para sus adentros… “en verdad que no dejan de sorprenderme…”

 

Mu trastabilló y cayó de rodillas a la par que las escaleras por las que ascendía temblaban, alzó la mirada y contempló el poderoso destello y sintió el cosmos de Aldebarán vibrar a su alrededor…

 

-¡Aldebarán!- gritó mientras que, levantándose corría en dirección a la casa de tauro…

 


EL TERROR SU ÚNICA ARMA

 

 

Pronto, toda la superficie alrededor de Agramón quedó cubierta por toda la inmundicia que se desprendía de sus desgastadas y raídas prendas… Saga dio un paso en dirección al demonio y bajo sus botas los blandos y agusanados cuerpos así como las crujientes y quebradizas carcasas de otros insectos varios, estallaron bajo su peso…

 

Una diabólica sonrisa iluminó el rostro del demonio que al parecer hallaba una morbosa satisfacción en el hecho de que el caballero aplastara aquellas insignificantes criaturas… Saga permanecía impasible, sus ojos fijos, clavados en el terrorífico ser que tenía ante él… sobre Saga se cernía ahora una oscura y misteriosa presencia… Agramón estaba enfrente suya aunque, por la sensación que lo embargaba, Saga más bien diría que el demonio se hallaba a su vez en todas partes, si es que eso podía ser…

 

-Me estoy cansado de este jueguecito- dijo finalmente Saga, mientras sonreía al cadavérico rostro del demonio y situaba sus manos abiertas frente a su cuerpo…- ¡Agramón!- gritó entonces- ¡muestra ya tu verdadera cara! ¡Explosión galáctica!

 

Al instante el cuerpo del demonio desapareció tras recibir el poderosísimo ataque… la agobiante sensación que se cernía sobre el caballero igualmente desapareció…

 

Saga arqueó una ceja, “Ya está”, se dijo así mismo. Su cosmos fluyó. Le costaba creerlo, no hallaba rastro alguno del demonio, no era capaz de sentir la más mínima presencia… “no ha resultado un rival digno de mí al fin de cuentas”, pensó.

 

Finalmente, Saga continuó con su marcha hacia la cuarta casa. Con paso decidido comenzó a andar atravesando la casa de los gemelos cuando…

 

… del techo cayeron sobre el caballero una multitud de largos y fríos filamentos. Rápidamente, estos se enredaron en su cuerpo. Largos mechones putrefactos que sin piedad comenzaron a estrangularlo ejerciendo una terrible presión sobre sus músculos y sus huesos, mientras que la armadura de géminis comenzaba a quebrarse…

 

Saga incrementó entonces la potencia de su cosmos. En esos momentos, y ante sus ojos, una bolsa, una especie de masa hedionda comenzó a supurar del techo casi encima de él…

 

-Agramón jamás ha perdido contra una de sus víctimas…- una voz de ultratumba retumbó en el interior de la sala- por muy poderoso que seas, Saga de géminis yo, Agramón, te haré morder el polvo…

 

Los largos cabellos de Agramón comenzaron a balancear a su presa, Saga seguía debatiéndose. En esos momentos, la hedionda bolsa tocó finalmente el suelo, los largos cabellos del demonio mantenían la bolsa anclada al techo, al igual que al caballero. Lentamente, una espantosa forma comenzó a materializarse… Agramón emergió del interior de aquel espantoso miasma mucho más grande, mucho más poderoso, sus pútridos cabellos traspasando el techo de la casa de los gemelos…

 

-Sí alguna vez llegaste a pensar que habías traspasado los límites del miedo, estabas muy equivocado… Yo te mostraré el terror… ¡OSCURO REINO DE PESADILLA!

 


LAS ESCALERAS DEL INFIERNO

 

 

-Espera Milo, ¿a dónde vas?- Aioria sujetó el brazo de Milo.

 

-¿Aldebarán, estará…?

 

-Tu amigo se encuentra bien- dijo Gabriel- extenuado, maltrecho, pero vivo. No sientas preocupación alguna por él pues pronto se hallará en compañía de uno de los vuestros.- en ese instante, los ojos de Gabriel traspasaron los muros de la casa de los gemelos y buscaron algo en su interior… entonces sacudió la cabeza.

 

Una terrible explosión abrió un agujero de increíbles dimensiones en uno de los muros liberando al exterior restos del cosmos de Saga…

 

-Saga tiene ante sí un terrible rival…- musitó Gabriel- pero el tiempo se nos agota y en unos instantes nosotros mismos habremos de vérnosla con el poderosísimo Nebiros. No estará sólo.

 

-¿A qué te refieres?- preguntó Camus.- ¿A qué el tal Satanachia estará con él?

 

Los ojos de Death Mask destellaron y a su rostro asomó una ligera sonrisa. Afrodita lo miró extrañado…

 

-Hay algo que me preocupa- dijo entonces Gabriel.

 

-¿Tan poderosos son?- preguntó entonces Dohko- ¿por qué no nos hablas claro y nos dices de una vez lo que pasa con estos dos demonios en particular?

 

Gabriel agitó la cabeza como sacudiéndose algún mal presentimiento.

 

-Yo... por supuesto son muy poderosos, ambos lo son, al igual que todos los que hasta ahora nos están saliendo al paso. En realidad…, lo que me ocurre es que…hay algo, tengo la sensación de que algo se me escapa.- Gabriel se volvió entonces hacia los caballeros. Sus misteriosos ojos verdosos se posaron sobre los rostros de los caballeros. Uno a uno los fue observando… hasta que llegó a él. Los ojos de Gabriel emitieron entonces un rápido destello…- Debemos llegar cuanto antes a la casa del cangrejo, tenemos que destruir la puerta…

 

… y dándoles la espalda a los caballeros, Gabriel suspiró e inició el ascenso a través de aquellas escaleras de desesperación… “no creo, no puede ser, sin embargo… no los conozco y si… puede que…”, ese pensamiento le estaba taladrando la razón y el corazón.

 


LA LUCHA DEL SEMIDIOS

 

 

… Ante la atenta mirada de Saga, Agramón fue desplegando sus garras. Lentamente una a una, hasta que finalmente, a su mano asomaron cinco afiladas cuchillas… Saga continuaba debatiéndose. Por algún motivo que no alcanzaba a comprender, no era capaz de hacer estallar su cosmos y mientras tanto, su cuerpo se iba enredando cada vez más entre los cabellos del demonio.

 

Entonces, Agramón realizó un ligero movimiento con sus afiladas garras. Saga torció el gesto y apretó los dientes a la vez que sentía como cinco frías y afiladas cuchillas traspasaban su pecho, profundizando en su torso lo suficiente para que comenzara a sangrar profusamente, sin llegar a tocar ningún centro vital… Agramón continuó realizando profundos cortes sobre el cuerpo de Saga, sus manos siquiera lo rozaban, simplemente revoloteaban ante los ojos del caballero y las garras penetraban a través de su armadura.

 

-Voy a desangrarte, lentamente, muy lentamente… - los sádicos ojos del diablo centellearon a la vez que lanzaba la cabeza hacia atrás en una estentórea carcajada.

 

Entonces Saga también a comenzó a reír. Al principio no fue más que un amago de sonrisa, pero lentamente, esa sonrisa fue adquiriendo intensidad al igual que sonoridad, hasta que su carcajada ahogó a la del demonio.

 

-¿De verdad creías que me tenías a tu merced?- los labios de Saga se contrajeron a la par que sus ojos centellearon presa de la furia… Agramón lo miró perplejo… cerrando los ojos, Saga concentró una gran cantidad de su cosmos sobre una de sus manos y tras lanzar una desafiante mirada al demonio, realizando un rápido movimiento con su mano, Saga lanzó su ataque sobre Agramón.- Muere maldita criatura… ¡Explosión galáctica!

 

Sin embargo, en esta ocasión el ataque de Saga se desvaneció antes de llegar a rozar al demonio… en esos momentos, Saga abrió los ojos horrorizado a la par que se veía así mismo rodeado por galaxias, planetas y demás cuerpos celestes que estallaron a su alrededor, golpeándolo violentamente…

 

La pútrida y espantosa ligadura que lo mantenía aferrado al techo se desintegró al recibir el poderoso ataque y Saga cayó al suelo, abatido por su propia técnica…

 

Una espantosa risotada descendió entonces sobre él. Sangrando, aturdido, Saga fue poco a poco incorporándose…

 

-Estás en mi mundo, semidiós…- se burló el demonio.- Nadie ha conseguido jamás abandonar el oscuro reino de las pesadillas de Agramón…- dijo mientras que esta vez sí, sus garras traspasaban el cuerpo de Saga…

 


EN LAS AFUERAS DEL SANTUARIO

 

 

Apenas transcurrida una hora desde que los caballeros y Gabriel se hubieran adentrado en el santuario, cuando Mu esquivaba los furiosos golpes de Exael y los demás ascendían hasta la segunda de las casas, las furiosas huestes de Belcebú reorganizadas y sedientas de sangre aparecieron a los pies de la colina…

 

Allí descubrieron sorprendidos que sólo un ser los aguardaba y, mientras se burlaban de la temeridad de aquel misterioso ser, se lanzaron al igual que una manada de lobos hambrientos sobre un cordero… violentamente a despedazarlo…

 

Sin embargo, ese ser no se hallaba sólo. En el instante que los primeros demonios se abalanzaron sobre él, unos poderosos rayos descendieron sobre la tierra y otros seres de luz, al igual que Rafael y Gabriel, cayeron a su vez sobre las sorprendidas huestes de Belcebú…

 

Así fue que, mientras los caballeros libraban su particular batalla en el interior de las casas, Rafael y su ejército de ángeles contenían a las puertas del santuario de Atenea a las temibles legiones de demonios del señor de las moscas…

 

… y mientras Saga caía al suelo gravemente herido por su propio puño, y el resto de la compañía de caballeros seguía avanzando a través de la sangrante escalera, Mu, a duras penas había conseguido llegar a la entrada de la casa de tauro. Cada cierto tiempo, y cada vez con mayor frecuencia, caía al suelo presa de unos terribles dolores. A pesar de haber vencido al poderoso herrero de Lucifer, los golpes que le propinara el demonio seguían haciendo mella en sus huesos y a medida que los minutos transcurrían su cuerpo padecía con mayor virulencia el castigo que el demonio le había infligido.

 

Así es que, entre terribles sufrimientos, Mu llegó hasta donde se hallaba Aldebarán y halló al gigante intentando levantarse al lado de una increíble mole acorazada que yacía muerta en el suelo… Extenuado, Aldebarán volvió a caer. Sus músculos palpitaban bajo los restos de su destrozada armadura, una de sus poderosas manos aferraba sus costillas, la otra descansaba sobre la criatura…

 

-Aldebarán…- Mu, cerró los ojos a la par que su rostro se contraía nuevamente preso del dolor y avanzaba hasta donde se hallaba su compañero.

 

-Mu… pareces mal herido, pero…-el gigante alzó la vista y contempló al caballero de Aries. Al contrario que su armadura que prácticamente estaba destrozada, la armadura del carnero seguía conservando toda su belleza y esplendor. En esos momentos, Mu cayó de rodillas al suelo.- ¡Mu!, ¡Vamos, Mu, arriba!

 

Haciendo un gran esfuerzo, Aldebarán consiguió finalmente ponerse y tenerse en pie. Con uno de sus poderosos brazos, asió el cuerpo de Mu y lo ayudó a levantarse…

 

-Gracias, Aldebarán. No perdamos más tiempo… ¡por Atenea!

 

-¡Por Atenea!

 

Y los dos compañeros, maltrechos y doloridos, iniciaron el ascenso hacia la tercera casa.

 


EL SUFRIMIENTO DE MIGUEL

 

 

Cuando Miguel abrió los ojos, descubrió los preocupados rostros de sus hermanos mirándole…

 

-¿Sha…?- Miguel intentó incorporarse y con su mirada buscó a Shaka entre los restos del templo.- ¿Y Shaka?- preguntó entonces a Uriel, pero este agachó la mirada y movió la cabeza.- ¿Dónde está?

 

-Llegamos tarde.- dijo entonces Raziel- Lo siento…- y al igual que hiciera Uriel, Raziel también bajó su mirada.

 

-¿A dónde vas?- preguntó entonces Haniel, pues Miguel se había levantado presa de un terrible desasosiego…

 

-Tengo que encontrarlo, tengo que ir a por él, Legión lo quería vivo…

 

-No. No puedes y lo sabes- dijo entonces Raziel y Miguel clavó sus ojos en él.- Comprendo tu dolor, sin embargo, en estos precisos instantes sus compañeros luchan contra los demonios que Lucifer ha dejado en el santuario. ¿Acaso lo has olvidado?, sabes que debes partir de inmediato a ayudarlos.

 

Miguel se detuvo en seco… No, no había olvidado cuáles eran sus obligaciones, sin embargo, algo en su interior lo estaba desgarrando.

-No puedo abandonarlo, no de esta manera.- dijo entonces Miguel.

 

-Y no lo has abandonado,- Uriel sonrió- dijiste que Legión lo quería vivo y de sobras conoces a Legión. No me cabe la menor duda de que lo mantendrá vivo y de que lo hará sufrir, sin embargo, no todo está perdido. Mientras conserve la vida hay una oportunidad y una esperanza, además, ahora “él” está con nosotros.

 

-¿”Él…”?- y entonces los ojos de Miguel se iluminaron con la luz de la esperanza.

 


Anexo 3: El chico y el arcángel

 

 

MIGUEL

 

 

“No lo entiendo”, se dijo así mismo mientras que transmutaba su rostro y su divina apariencia, ocultándose bajo las raídas y pobres prendas de un mendigo y se adentraba y confundía con la incesante marea de peregrinos que descendían hasta las orillas del Ganges. ¿Por qué lo había enviado a él? Miguel agitó la cabeza… aquello no era normal, ¿por qué, el comandante de los arcángeles había sido enviado a proteger a un niño cuando había cientos, miles de ángeles custodios que podían desempeñar igualmente esa labor?

 

Entonces alguien tiró de su manto. Sorprendido en sus pensamientos, Miguel se giró y descubrió a un niño. Un niño de apenas unos cuatro años que mantenía los ojos cerrados mientras que una poderosa aura dorada lo rodeaba… y al instante Miguel sintió el inconcebible poder que manaba de ese ser tan pequeño…

 

-¿Qué eres?- le preguntó el niño.

 

-¿Cómo dices?

 

-Te pregunto ¿qué eres? No eres humano, no eres un hombre, ¿qué clase de ser eres?

 

Mientras le hacía estas preguntas el chico mantenía sus ojos cerrados… Miguel abrió los suyos sorprendido y sonrió.

 

-¿Tú eres Shaka?- le preguntó entonces al niño y este asintió.

 

-Así me llamo.

 

-Yo soy Miguel.- y el arcángel inclinó su cabeza hacia el chico en muestra de respeto.- y soy un ser de luz.

 

-¿Un ángel?

 

-Sí, un ángel, sólo que…

 

-Un arcángel, entonces.

 

-Así es…- y Miguel sonrió. Era la primera vez en muchos siglos que un humano descubría su verdadera naturaleza sólo con mirarlo.

 

-Y, ¿qué hace un arcángel confundido entre los hombres?

 

-Esa sí que es una buena pregunta…

 

… y esa mismo día, apenas unas horas después, sucedió… mientras el chico meditaba a orillas del Ganges envuelto en su poderosa aura dorada, él, Volac, un ser despiadado, un demonio que disfrutaba devorando a los humanos, encandilado por el misterioso poder que manaba del chiquillo, apareció…

 

“Si quiera se inmutó”, recordó Miguel. Cuando Volac se disponía a lanzarse sobre el niño, él se interpuso en su camino… tras el niño estalló la batalla. Finalmente, Volac se retiró, no sin que antes Miguel le advirtiera que de ahora en adelante él cuidaría del niño y que la próxima vez que sus caminos se cruzaran lo exterminaría…

 

-Sabía que estabas ahí.- le dijo entonces el niño quien no había perdido en ningún momento su concentración y seguía meditando como si nada hubiera pasado.

 

-A esto vine…- le dijo entonces Miguel respondiendo a la pregunta que el niño le hiciera cuando se encontraron por primera vez.

 

Entonces su mirada se cruzó con la del niño y este le dio las gracias. Miguel posó afectuosamente su mano sobre la cabeza del niño y, al instante, este olvidó todo lo allí ocurrido… una ligera brisa nada más, sólo eso quedó y sintió Shaka cuando Miguel desapareció…

 

Sin embargo, él nunca olvidó aquel primer encuentro y, cuando, tres años después supo que el niño se había convertido con tan sólo siete años en uno de los poderosos custodios de la tierra, su corazón no cabía en sí de gozo y, aunque no era lo normal, decidió volver a verlo…

 

Y no tuvo que buscar mucho para encontrarlo pues, tras ciertos acuerdos y contactos con el santuario, el patriarca Shion permitió que Shaka permaneciera unos meses al cuidado de una antigua orden de monjes guerreros, en un recóndito monasterio en las montañas suizas.

 

Así fue que, cierta mañana, el hermano Josué entró presuroso en la pequeña celda donde Shaka dormía y lo halló estudiando uno de los gruesos volúmenes del monasterio. Nervioso, y por primera vez en los casi seis meses que llevaba allí, Josué interrumpió los estudios del chico… alguien muy importante quería verle…

 

… y, nada más llegar el niño a su presencia, como hiciera tres años antes, le preguntó:

 

-¿Qué eres?

 


EL REY DE LOS NIGROMANTES INFERNALES

 

 

Desde que penetraron en el santuario hasta el momento en el que traspasaron la entrada a la tercera casa, la desolación había guiado y acompañado sus pasos. En el preciso instante en el que abandonaron la casa de los gemelos, esa desolación cedió paso a la desesperanza y la muerte.

 

El penoso ascenso a través de los ensangrentados escalones así como el intenso olor a muerte que paso a paso se iba intensificado, les pesaba sobre sus corazones, y además había algo más. Algo, una especie de malestar, una insidiosa sensación que taladraba el corazón de Gabriel y que lentamente hacia mella en todos ellos, aunque no alcanzaran a comprender bien la razón.

 

A pesar de todos los combates que durante sus vidas habían librado. A pesar de la fiera determinación de salvar a Atenea, de vez en cuando, los caballeros debían hacer un alto en el camino e incluso Gabriel, acostumbrado como estaba a combatir a los siervos de Lucifer, tuvo que parar en más de una ocasión sobrecogido y desesperanzado.

 

Nunca antes habían sentido nada parecido, si quiera Gabriel. Dohko y Camus que en un principio habían corrido a ocupar los primeros puestos junto a Gabriel en el largo y penoso ascenso, aminoraban ahora sus pasos jadeando, prácticamente incapaces de dar un paso más…

 

-Es…, como si algo me estuviera robando la vida…- dijo Camus, entre jadeos.

 

-¡Ánimo!- dijo finalmente Gabriel a la par que alzaba su mirada y contemplaba el imponente portal de hueso que coronaba ahora la entrada a la casa del cangrejo gigante…- Aquí la tenemos, la puerta del infierno, jamás pensé que llegaría algún día a verla en el reino de los vivos.

 

… y mientras que todos sus compañeros, incluido el arcángel, jadeaban sobrecogidos, él se limitó a sonreír…

 

Dohko apretó entonces los dientes y, dando un paso hacia adelante, encabezó la marcha. Gabriel, que en esos momentos se hallaba encorvado sobre su cuerpo, con las manos descansando sobre sus rodillas, al ver la determinación del viejo maestro, también reanudó su marcha… y, uno a uno, todos dirigieron sus pasos hacia el espantoso portal de hueso en cuya perlada superficie veían ahora reflejados sus rostros.

 

Allí, frente al portal, Nebiros, el rey de los nigromantes infernales los aguardaba. Una negra armadura cubría ahora su descarnado y cadavérico cuerpo, una espantosa tiara de huesos coronaba su cabeza, sus negros cabellos enmarcaban unos llameantes y despiadados ojos…

 

Uno a uno, los ojos del nigromante los recorrió; cuando su mirada se posó en él, las poderosas llamas ardieron avivadas por una fuerza demoníaca… un misterioso ruido surgió entonces desde la profundidades del infierno. Rápidamente, desde el interior del portal comenzaron a salir una multitud de huesos, cientos, miles de osamentas que se derramaron por los suelos… tres figuras más asomaron entre los huesos… al igual que Nebiros, vestían negras armaduras e igualmente en sus vacías cuencas, las llamas del infierno danzaban acompasadas por un oscuro frenesí…

 

“Y he aquí que termino mi sortilegio… “Desde que penetraron en el santuario, desde el primer instante que él, rey de los nigromantes infernales posara sus ojos por vez primera sobre cada uno de los caballeros, el sortilegio había comenzado… cuando sus ojos se encontraron; él supo lo que tenía que hacer y así lo hizo, nada más salir de la tercera de las casas, así lo hizo…

 


OSCURO REINO DE PESADILLA

 

 

-No eres tan poderoso…- Agramón hundía salvajemente sus puños y sus garras en el cuerpo de Saga.

 

Asiéndolo por el cuello, Agramón levantó el cuerpo del caballero y, tras golpearle violentamente con la cabeza, lo lanzó de nuevo al suelo.

“No puedo dejarme vencer por un gusano como este…” Saga intentó levantarse, sin embargo resbaló en su propia sangre. Entonces, a su mente acudieron las palabras del demonio… “Así, que reino de pesadillas…”, se dijo así mismo mientras tomaba un poco de aire y conseguía detener la pierna del demonio en el momento que este intentaba asestarle una patada…

 

-¡Otra dimensión!- gritó Saga.

 

En esos momentos, tras Agramón se abrió una brecha interdimensional y una poderosa fuerza de atracción succionó el cuerpo del sorprendido demonio… rápidamente, Saga se levantó y, tras concentrar su cosmos, se adentró a través de la brecha interdimensional en busca de Agramón…

 

-¿Qué significa esto?- gritó Agramón al ver aparecer al caballero de géminis en aquella dimensión…

 

-Estamos en otra dimensión…- dijo Saga a la par que lanzaba unos potentes rayos en dirección al demonio que en vano intentó esquivarlos- ¿Qué me dices ahora Agramón?, sin tu maldito reino de pesadillas no eres nadie- los desorbitados ojos del demonio no daban crédito a lo que estaba ocurriendo.- Ahora, vivirás tú propia pesadilla. Has hablado más de la cuenta y vas a pagar por todo el daño que has hecho… ¡EXPLOSIÓN GALÁCTICA!

 

El hermoso ataque de Saga se abatió sobre el demonio que, atemorizado por primera vez en toda su maldita existencia gritaba enloquecido mientras que los planetas y estrellas estallaban y su cuerpo caía destrozado, flotando en el espacio de la dimensión que Saga había abierto.

 

-Al… fin.- dijo Saga mientras retornaba al interior de la casa de los gemelos y descansaba momentáneamente su castigado y ensangrentado cuerpo contra una columna.

 

En esos momentos, unos pasos se le acercaron, Saga arqueó una ceja…

 

-Mu, Alde…

 

-¡Saga!- Aldebarán consiguió sostener el cuerpo de Saga antes de que este cayera al suelo.

 

-Ha perdido mucha sangre- dijo entonces Mu, sin embargo Saga abrió sus ojos.

 

-No ha sido nada, ya me encuentro mucho mejor.- dijo a la par que se incorporaba.- ¡Vamos!- gritó entonces.- los demás nos esperan.

 


A LAS PUERTAS DEL REINO DE LUCIFER

 

 

-Ayperos, Neberus, y Glasyabolas- jadeó Gabriel- sus tres leales servidores, el señor de los huesos, el señor de la ponzoña y el temible señor que tortura la carne. Sabía que Nebiros no estaría solo.

 

-Dime Gabriel,- Dohko se volvió hacia el arcángel. Todos ellos se hallaban afectados por la misteriosa y densa atmósfera que los circundaba, sin embargo, Gabriel parecía mucho más afectado que todos ellos.- ¿Qué te ocurre?- Gabriel alzó entonces la mirada y sus ojos se posaron sobre los del viejo maestro.- parece que esta opresiva atmósfera te afectara a ti mucho más que a nosotros.

 

-Soy un ser de luz- dijo finalmente Gabriel- esta oscuridad me está ahogando. A cada paso que me adentro en el santuario, me alejo cada vez un poco más de la fuente de luz que es mi vida y Nebiros es un maestro en el arte de manipular los sentidos, además de otras muchas cosas… Escuchad- dijo entonces el arcángel- hay algo o alguien más aquí…

 

-¿Algo? ¿Alguien?- preguntó entonces Camus mientras que todos alertados dejaban fluir sus cosmos.- ¿El tal Satanachia ese del que nos hablaste?

 

-No…- dijo Gabriel, cada vez más afectado, y bajando el tono de su voz hasta convertirla en un ligero susurro que sólo pudieron oír Dohko y Camus, el arcángel añadió- el mal nos ha acompañado desde un principio, ¿cómo no me he dado cuenta antes?, me ha hechizado…

 

Dohko y Camus abrieron sus ojos sorprendidos ante la revelación que el arcángel les acababa de hacer, mientras este hundía una de sus rodillas en el suelo…

 

-¡Vas a morir Gabriel!- se alzó entonces alta y clara la cavernosa voz de Nebiros.- Pero antes de que termines de arrodillarte ante mí suplicándome que acabe contigo de una vez por todas, verás morir a estos seres insignificantes uno a uno…

 

Un fugaz destello iluminó la mirada de Gabriel quien, exhalando violentamente el aire por su nariz, contestó al demonio alzando la voz.

 

-Yo no estaría tan seguro, Nebiros. Estos hombres son capaces de obrar milagros, estas ante los legítimos custodios de la tierra, no deberías subestimarlos… tampoco deberías subestimarme a mí.- y, haciendo un gran esfuerzo, el arcángel logró ponerse de nuevo en pie…

 

… y, alzando la mirada hacia el oscuro manto que caía sobre sus cabezas, Gabriel musitó unas palabras mientras que, de su interior comenzaba a manar una poderosa energía, blanca y pura que no sólo lo rodeó a él, sino a todos los caballeros a excepción de…

 

-Lo sabía- dijo entonces el arcángel, volviendo hacia atrás su mirada, clavando sus misteriosos ojos esmeralda en los de él, que cerraba la marcha, a la par que un ligero estremecimiento recorría sus labios…- desde un principio supe que algo no andaba bien…

 

-Ahora, ya es un poco tarde…- dijo Nebiros.

 

Y todos, envueltos en la poderosa energía que manaba de Gabriel se volvieron y descubrieron que, la energía del arcángel los rodeaba y protegía a todos a excepción de uno de ellos…

 


ÉL

 

 

...y mientras Miguel caía inconsciente bajo los terribles ataques de Legión y de los dos príncipes del infierno y Aldebarán conseguía vislumbrar con claridad en qué consistía el ataque de Behemoth, él fue despertando…

 

Lentamente abrió los ojos y al instante una fuerte y terrible punzada le hizo llevarse la mano hacia su costado derecho donde, de una gran herida, manaba la sangre a borbotones.

 

Confuso, Kanon miró su mano ensangrentada a la par que se preguntaba qué demonios le estaba pasando… ¿Había vuelto a la vida?, ¿cómo era eso posible? Y, si era cierto que había vuelto a la vida… ¿Quién le había resucitado? y lo más importante aún, ¿con qué propósito lo habían devuelto a la vida?

 

Instintivamente, Kanon dejó fluir su cosmos… poco a poco, la herida dejó de sangrar. Entonces un poderoso haz blanco, una energía pura y divina estalló en el horizonte a la par que la tierra temblaba y el viento arrastraba unas extrañas y misteriosas palabras a sus oídos…

Decidido, Kanon marchó corriendo en la dirección en la que había visto aparecer el poderoso haz de luz… y a medida que se acercaba, comprendió que, en aquel lugar, se estaba librando una terrible batalla…

 

-¡Entrégamelo Auriel!- vociferó un ser oscuro, poderoso, enorme y que era todo maldad.

 

-¡Jamás!, si tanto deseas hacerte con la vida de ese hombre, primero tendrás que acabar conmigo. ¡LUZ DIVINA!

 

Al grito de ese ser que se llamaba Auriel, un poderoso destello surgió desde su cuerpo y un potente haz de luz incidió violentamente sobre el espantoso ser que retrocedió vociferando y blasfemando unas palabras para Kanon ininteligibles…

 

-¡OSCURIDAD ABSOLUTA!- gritó entonces el demonio creando una densa y negra barrera entre él y el poderoso rayo de luz.- ¡Buer, Guison y Botis!, ¿Dónde os habéis metido malditas criaturas?

 

Al pronunciar estas palabras, tres seres más aparecieron tras Auriel, quien inmediatamente saltó en el aire a la par que esquivaba a las tres maléficas criaturas que el otro ser había convocado… Una violenta llamarada iluminó entonces los ojos de Kanon. No entendía muy bien el porqué, pero dentro de su ser sabía que debía ayudar a ese misterioso hombre llamado Auriel… así que, sin mediar más palabra y ante los sorprendidos ojos del malvado ser que se disponía a golpear a Auriel mientras sus compinches lo sujetaban… Kanon apareció justo delante de él y, tras parar el golpe destinado al hombre que vestía la armadura plateada, Kanon atacó al maléfico ser…

 

-¡Explosión galáctica!- gritó y el espantoso ser cayó violentamente al suelo, mientras que Auriel conseguía zafarse de sus tres captores.

 

-Gracias custodio.- dijo entonces el hombre a Kanon, mientras se situaba a su espalda.- En verdad eres poderoso. Es la primera vez que veo a un mortal tumbar al poderoso Agaliarept, el más grande capitán de los avernos.

 

-¿Capitán de los avernos? ¿Dónde demonios me he metido?- preguntó entonces Kanon.

 

-Me llamo Auriel, mi señor te ha devuelto a la vida y me envió a la tierra en tú búsqueda, de suerte que llegué antes de que Agaliarept te hubiera matado.

 

-¡Buer!- gritó entonces Agaliarept cuyo cuerpo había quedado salvajemente mutilado tras el ataque de Kanon- ¡despedazar al humano, yo me encargo de Auriel!

 

Rápidamente, las tres criaturas que Agaliarept había convocado se lanzaron sobre Kanon, mientras que Auriel contenía el ataque del poderoso capitán de los avernos…

 

…tras intercambiar algunos golpes, Kanon, cansado de la pelea contra los demonios, concentró su energía…

 

-¡Pereced de una vez por todas, malignas criaturas! ¡Explosión galáctica!

 

Ante los sorprendidos ojos de Agaliarept, sus tres leales servidores cayeron fulminados al suelo por el poderoso ataque de Kanon, quién, tras volverse y sonreír al no menos sorprendido Auriel, hundió su puño en el pecho del capitán de los avernos…

 

-¡Muere tú también!- dijo entonces Kanon, mientras apartaba su puño del pecho del demonio que cayó envuelto en llamas al suelo donde se desintegró.

 

-En verdad,- comenzó entonces Auriel- que ahora comprendo por qué os ha resucitado.

 

-¿Por qué no me explicas de una vez por todas lo que está pasando?- preguntó entonces Kanon.

 


UN TRAIDOR ENTRE LOS DOCE

 

 

-¿Por qué?- preguntó entonces Afrodita- ¿Por qué lo has hecho?

 

Una diabólica sonrisa apareció en sus labios a la par que a sus ojos asomaban unas violentas llamaradas. La sagrada armadura de cáncer, abandonó entonces su cuerpo a la par que una oscura energía manaba de su interior. El sonido de unos huesos arrastrándose por los suelos llegó hasta los oídos de sus compañeros y al instante, de los cientos, miles de osamentas que cubrían el suelo, una espantosa armadura negra se alzó y cubrió su cuerpo…

 

-Este es mi discípulo.- dijo entonces Nebiros.- Mi fiel y leal discípulo Damián que durante muchos años ha convivido entre los custodios de la tierra… ¿qué decías Gabriel? ¿Qué no los subestimara? Déjame decirte una cosa Gabriel, los conozco y mucho mejor que tú. Se de lo que son capaces, todos y cada uno de ellos puesto que durante mucho, muchos años los he estado vigilando…- entonces Nebiros alzó una ceja y sus ojos estallaron de nuevo con toda la furia de los infiernos…- incluso a ti- dijo alzando un largo y nudoso dedo en dirección hacia Dohko.- viejo maestro, incluso a ti. Pues a ti te he vigilado mucho más de lo que he vigilado a cualquiera de estos…

 

-Mask…- Afrodita no daba crédito a lo que estaba oyendo.- ¿Discípulo de un demonio?

 

-¡Silencio!- gritó Mask y al instante una poderosa ráfaga golpeó a Afrodita que cayó al suelo con los ojos desorbitados.- ¡Muestra más respeto ante mi maestro!

 

-Vuestra patética cruzada ha llegado a su fin- dijo entonces Nebiros,- ¡JAURÍA INFERNAL!- gritó y en esos momentos de entre la montaña de huesos surgieron los espectros de unos lobos gigantes...

 

-¡LANZAS DE HUESOS!- gritó Ayperos y al instante a su espalda se alzaron cientos de lanzas que salieron disparadas en dirección a los caballeros…

 

-¡GOLPE DE LOS 100 DRAGONES SUPREMOS DE ROZAN!- gritó entonces el viejo maestro y sus dragones se abatieron sobre las lanzas que se dirigían hacia sus compañeros…

 

-¡INTENSO SUFRIMIENTO!- de las manos de Neberus salieron proyectados unos rayos rojizos en dirección hacia los caballeros que se hallaban justo enfrente suya…

 

-¡ESCUDO CELESTIAL!- gritó Gabriel y al instante, una poderosa barrera se materializó frente a Aioros, Milo y Afrodita. Los rayos que les había enviado Neberus, chocaron contra la barrera provocando que la superficie de esta se resquebrajara… algunos rayos consiguieron atravesar el escudo y se perdieron en la tierra donde estallaron en llamas nada más perforar el suelo.

 

-¡RELÁMPAGO ATÓMICO!- gritó Aioros mientras que, desde su puño derecho, donde había concentrado su cosmos, lanzaba unas potentes bolas de energía en dirección a los tres súbditos de Nebiros, sin embargo, este último alzó las manos y el ataque de Aioros impactó contra un enorme muro de huesos sin llegar a tocar a ninguno de sus oponentes…

 

En esos momentos, Nebiros liberó a su jauría infernal… seis lobos espectrales corrieron en dirección hacia los caballeros. Afrodita por su parte había concentrado toda su atención sobre Mask y en esos momentos le enviaba sus temidas rosas piraña… rápidamente Mask sorteó algunas de las rosas, pero no pudo evitar que alguna de ellas le alcanzara y sus cortantes espinas lo dañaran, desintegrando parte de su oscura armadura…

 

… gracias al polvo de diamantes, Camus consiguió inmovilizar momentáneamente a la jauría infernal que Nebiros les había enviado… Shura por su parte aprovechaba los efectos del ataque de Camus para cercenar las cabezas de los temibles lobos con la ayuda de excalibur… los seis lobos cayeron descabezados al suelo… Shura y Camus cruzaron unas miradas pero, casi de inmediato, los lobos volvieron a levantarse y, tras aullar se lanzaron sobre ambos caballeros, mordiéndoles en piernas y brazos…

 

Realizando un extraño movimiento, Ayperos levantó frente a su cuerpo cientos de terribles lanzas formadas con las osamentas que la puerta del infierno había vomitado sobre el sagrado terreno del santuario, Aioros saltó en dirección a Ayperos y este le envió sus terribles lanzas… con su cosmos concentrado, Aioros creó una poderosa ráfaga de viento dorado que barrió las lanzas antes de que estas lo alcanzaran…

 

-¡Pulso demoniaco!- gritó Glasyabolas a la par que saltaba y esquivaba los continuos rayos que le enviaba Aioria con su plasma relámpago…

Entonces, algo golpeó el torso de Aioria… este se llevó la mano al pecho donde su corazón corría desbocado, palpitando violentamente mientras que un terrible y lacerante dolor le recorría toda la espalda y sentía una fuerte presión en su pecho a punto de estallar.

 

Sin embargo, Aioria consiguió recuperar el control de su corazón y, tras unos angustiosos momentos, este volvía a latir con la fuerza y fiereza del corazón de un león…

 

Formando un puño con ambas manos, Neberus sopló sobre estas y, tras dedicarle una diabólica sonrisa a Milo, abrió sus manos y de su interior comenzaron a manar unas misteriosas y pequeñas esporas que Neberus lanzó en dirección a Milo. El caballero del escorpión saltó en el aire, sin embargo, no pudo evitar que alguna de esas esporas lo alcanzara… las esporas se adhirieron a su armadura y ante los sorprendidos ojos de Milo comenzaron a perforar su protección…

 

-¡Vuelo del dragón de rozan!- gritó Dohko mientras que de su puño salía proyectado su cosmos en la forma de un poderoso dragón que avanzaba en dirección hacia el rey de los nigromantes infernales.

 

-¡REDENCIÓN!- gritó Gabriel a la par que unas poderosas descargas se abatían desde los cielos sobre la negra cúpula que cubría el santuario y una inmensa bola de energía se sumaba al ataque del viejo maestro contra Nebiros.

 

Sin embargo Nebiros de nuevo alzó sus brazos y, tras volverlos a cruzar violentamente, creó una poderosa y pestilente corriente que detuvo ambos ataques.

 

-Patético Gabriel- rió a carcajadas el demonio mientras contemplaba los enfurecidos ojos del arcángel y la sorprendida cara de Dohko.- mi discípulo ha hecho bien su trabajo…

 

-¿Qué me has hecho?- preguntó Gabriel, pues sentía que sus fuerzas lo abandonaban…

 

En esos instantes, Glasyabolas alzó sus manos hacia la oscura bóveda que circundaba el santuario y gritó una maldición. Gabriel cayó de rodillas al suelo al igual que si una espada invisible le hubiera atravesado el corazón. Nebiros sonrió mientras que, tras realizar un rápido movimiento levantaba todas las sombrías osamentas que descansaban en el suelo, creando un muro perfecto con el que protegía a su sirviente que seguía maldiciendo, mientras que el plasma relámpago de Aioria se estrellaba infructuosamente contra la poderosa barrera…

Mask atenazaba con sus piernas el cuerpo de Afrodita que cayó violentamente al suelo a la par que Milo conseguía asestar dos aguijonazos al cuerpo de Neberus y este hacía estallar parte de la armadura del escorpión con sus esporas diabólicas… Dohko corría en dirección a Gabriel que, lentamente se sumía en la oscuridad…

 

Shura y Camus luchaban apoyándose el uno al otro contra la jauría infernal que había convocado Nebiros… las piernas de Shura hendían a las malvadas bestias, sin embargo estas volvían a levantarse transcurridos unos segundos…

 

-¡Es que esto no acaba!- gritó Shura apoyado contra la espalda de Camus.

 

-Shura, ¿podrías atraer la atención de todos ellos unos instantes?- preguntó Camus.- Necesito concentrarme.

 

-Ahora mismo…- dijo el caballero lanzándose sobre los lobos a la par que saltaba entre ellos esquivándolos… los lobos comenzaron a correr tras él...

 

… transcurridos unos instantes, al sentir que el cosmos de Camus había alcanzado su punto más álgido, Shura comenzó a correr en dirección hacia Camus, los lobos pisándole los talones… un frío intenso rodeaba al caballero de acuario, sus brazos se hallaban situados por encima de su cabeza… en el momento que Shura corría en su dirección, Camus comenzó a bajar sus brazos… Shura saltó y Camus gritó…

 

-¡EJECUCIÓN DE LA AURORA!- la poderosa y helada corriente alcanzó el cero absoluto congelando a todos los lobos y estos estallaron en miles de hermosos cristales.

 

Y mientras los caballeros luchaban de esta forma contra Nebiros y su séquito, Saga, Mu y Aldebarán avanzaban a través de las infernales escaleras con la sensación de que a cada paso que daban la muerte les cerraba un poco más el cerco… en varias ocasiones, los tres detuvieron su marcha.

 

-¿Qué demonios me está pasando?- preguntó entonces Saga.

 

-Es como si a cada paso nos faltara el aire…- dijo entonces Aldebarán.

 

-Es más que eso,- dijo Mu- parece que algo nos estuviera succionando la vida y a cada escalón, a cada paso que damos, perdiéramos un poco cada vez de nuestra energía…

 

-Debe de ser terrible…- dijo entonces Saga- el demonio que aguarda a Mask, debe de ser terrible.

 



Anexo 4: El aprendiz del nigromante

 


MÁSCARA DE MUERTE

 

 

 

Al contrario que los demás aprendices de caballeros, él estaba de sobra familiarizado con la muerte…

 

Es por eso que él la temía más que ninguno de los otros chicos que aspiraban a convertirse en santos de Atenea, pues él había visto y vivido en sus propias carnes lo que la muerte significaba… Pero; a su vez, había experimentado una profunda satisfacción, un irrefrenable deseo que lo llevaba a golpear y torturar con sus manos e incluso después de la muerte a sus rivales… Con el tiempo, y gracias a las oscuras enseñanzas de su “verdadero maestro”, Damián, o mejor dicho, Máscara mortal, como a él le gustaba que lo llamaran, aprendió a prolongar indefinidamente esa tortura, ese sufrimiento, conservando los rostros retorcidos por el dolor de todas sus víctimas… culpables e inocentes, porque para él sólo existía un modo de satisfacer sus oscuros propósitos y ese era torturando y matando…

 

Entre sus compañeros era temido y respetado… tanto que ninguno de los chicos quiso volver a entrenar con él, pues su crueldad y sadismo en el combate cuerpo a cuerpo le habían forjado una reputación que transcendió más allá del campo de entrenamiento…

 

“-Cuidado Damián.- le dijo cierto día su maestro.- A mí me gustas tal como eres, pero a ellos no.

 

-¿Por qué maestro?- preguntó entonces, Mask- ¿Por qué tengo que perder el tiempo entre estos imbéciles?, estarían mucho mejor todos muertos.- y la ira iluminó sus ojos.

 

-Porque tú has nacido para cumplir con un propósito. Porque te necesito dentro de la maldita orden de los santos de Atenea y no se hable más…- las llamas refulgieron en su rostro y Damián agachó la cabeza. Su maestro era terrible cuando se enfadaba, no quería volver a provocar su ira nunca más.- Escucha Damián…- su maestro posó una de sus frías y nudosas manos sobre su hombro y el sintió que se le aceleraba el pulso.- A partir de ahora vas a controlar tus impulsos. Nada de muertes innecesarias, respetarás a tus oponentes, observarás y cumplirás las estúpidas normas de la caballería de los santos de Atenea.

 

-Pero, maestro, yo…

 

-¿Qué te he dicho, Damián?- los largos y nudosos dedos atenazaron el hombro del chico que inclinó aún más su cabeza y apretó los dientes.
-No sé si podré…- dijo finalmente.

 

-Muchacho…- su maestro comenzó a reír.- Claro que podrás. Conseguirás la armadura de oro. Entrarás a formar parte de la élite de los caballeros… ahí es donde te quiero. Mefistófeles ha visto tu futuro, él dice que tú serás uno de ellos pero que antes deberás cambiar tu comportamiento o de lo contrario lo echarás todo a perder…”

 

Así es que, tuvo que aprender a controlar sus impulsos a la fuerza… y halló allí otra satisfacción más, como bien le había dicho su maestro…

“Escucha Damián. No hay mayor maldad que hacer el bien por el mal.”

 

Qué ironía… y se controló. Durante dos largos años refrenó sus instintos asesinos y finalmente la consiguió… la armadura de oro de cáncer…
Y, cuando ya creía que podía dar rienda suelta a toda su maldad, a su sadismo y crueldad, descubrió que debía seguir refrenándose para no llamar demasiado la atención…

 

“-Bien, Damián, bien…- los ojos de su maestro volvieron a destellar, sólo que esta vez de satisfacción.- Pronto podrás comenzar a dar rienda suelta a tus deseos, Mefistófeles ha visto el mal… pronto llegará.

 

-¿El mal?

 

-Vas a serle fiel, vas a obedecerle en todo… no temas Damián, pues durante unos años el mal se instaurará en el santuario y podrás hacer todo cuanto te plazca con su beneplácito…- su maestro detuvo entonces su deambular y al instante, fijó de nuevo sus ojos en él.- ¿Has hecho lo que te pedí?

 

-Sí maestro, he ocultado el signo donde usted me dijo.

 

-Bien, Damián, bien…”

Edited by plata
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LA MISIÓN DE KANON


Caía ya la tarde del segundo día cuando Saga, Mu y Aldebarán se hallaban ascendiendo a través de las escaleras sangrantes y el resto de los caballeros luchaban contra el rey de los nigromantes, cuando Miguel, obedeciendo un mandato divino fue en busca de Kanon, quien, tras una breve charla con Auriel aguardaba junto al joven aprendiz de Mu, en Jamír, recibir alguna noticia.

 

- Son muy hermosas, tu maestro se sentirá muy orgulloso.

 

A los pies del joven aprendiz de Mu se hallaban desplegadas las herramientas de su maestro, así como restos de la aleación de gammanium y oricalco, el muchacho llevaba cuatro días trabajando sin descanso en las nuevas armaduras…

 

Kanon no dejaba de admirar el trabajo que el joven aprendiz de Mu había realizado. Las nuevas armaduras de virgo, sagitario, leo, libra y acuario, estaban casi acabadas, hermosas, vibrantes y en ellas se podía apreciar alguna que otra sutil diferencia, señal indiscutible de quién las había forjado…

 

-Aún no están del todo acabadas…- dijo Kiki mientras lanzaba una tierna mirada hacia las herramientas de su maestro.- me gustaría que Mu estuviera aquí- dijo mientras tomaba entre sus manos arena radiante de polvo de estrellas y, tras situar sus manos frente a su boca, incrementando su cosmos soplaba la fina y brillante arena sobre las armaduras…

 

-Pronto lo verás- una misteriosa voz se alzó de repente en la tranquilidad de aquel recinto sagrado. Una poderosa energía, blanca y pura, inundó entonces el lugar.

 

-Al fin.- dijo Kanon- ya me estaba impacientando.

 

Bajo el umbral apareció un hombre vistiendo una armadura plateada, sus cabellos eran oscuros y sus ojos poseían una difícil tonalidad azulada…

 

-Salve, Kanon, custodio de la tierra. Soy Miguel y mi señor me envía a encomendarte una misión.

 

-¿Una misión?- preguntó Kanon intrigado.

 

-Así es, y además hay algo que debo entregarte.- con un ademán Miguel le pidió que lo acompañara al exterior.

 

-¿Entregarme?

 

-Al igual que tu hermano puedes abrir dimensiones y, con la inestimable ayuda de la armadura de géminis, además podéis controlar esas dimensiones y moveros con absoluta libertad por ellas. Dado que sólo existe una armadura de géminis y tu hermano la necesita, mi señor ha decidido entregarte una de nuestras armaduras celestiales. No sólo te protegerá de los ataques de tus enemigos sino que además, la lágrima de Essia, que es esa piedra que ves brillar con la belleza de las estrellas, te ayudará a controlar y dominar las dimensiones, cumpliendo de esta forma la misma función que la armadura de géminis. Kanon- los ojos de Miguel buscaron los ojos del caballero- el acero celestial siempre te alertará de la presencia de un demonio en las proximidades. Escucha a la armadura y, ahora, te revelaré en qué consiste tu misión.

 

 


HECHIZO DE MUERTE

 

 

-¡Gabriel!- gritó Dohko, mientras sostenía el cuerpo del arcángel entre sus brazos antes de que este se estrellara contra el suelo.

 

En esos momentos, Shura y Camus llegaron hasta ellos…

 

-¿Lo han alcanzado, está herido?- preguntó Camus.

 

-No sé qué es lo que le están haciendo, aunque parece que está relacionado con algo que le ha hecho Mask y las misteriosas palabras que está pronunciando ese servidor de Nebiros.

 

-Me ha hechizado… me está consumiendo…- logró musitar Gabriel.

 

El cuerpo de Gabriel comenzó a emitir unos fuertes destellos, cuando Dohko le sujetó la cabeza descubrió que el hermoso rostro del arcángel se estaba deshaciendo en cientos de hermosas partículas luminiscentes que ahora lo estaban rodeando…

 

-Debemos darnos prisa,- Shura retrocedió al observar el daño que Nebiros le estaba haciendo al arcángel- creo que lo mejor que podemos hacer para ayudarlo es destruir a Nebiros y a su sirviente…- dijo Shura a la par que un poderoso destello iluminaba sus ojos.

 

-Tienes toda la razón.- dijo Camus.

 

-Estoy con vosotros.- el viejo maestro dejó caer con suavidad el cuerpo del arcángel sobre el suelo e, incrementando su cosmos se unió a Shura y Camus contra Glasyabolas y Nebiros…- Ataquémosles entre los tres.

 

-Mejor entre los cuatro.- la voz de Aioria los sorprendió, su cuerpo estaba todo ensangrentado aunque al parecer ninguna de las heridas que sufría eran graves.- Ese muro de huesos es una barrera poderosa y terrible. No sólo no he conseguido atravesarlo, sino que además me ha estado destrozando, dañándome sin que me diera cuenta…

 

-Sin armadura estáis muy expuestos.- dijo Shura incrementando su cosmos.- destrozaré ese muro de huesos y de esa forma podremos atacarlos todos a la vez.

 

 

NEBERUS EL SEÑOR DE LA PONZOÑA

 

 

Milo abrió los ojos a la par que apretaba los dientes y jadeaba presa del dolor… las oscuras y malignas esporas que le había lanzado Neberus, finalmente habían conseguido abrirse paso hasta su carne y ahora tenía la sensación de que unas gotas de ácido lo estaban devorando.

 

-Esto no ha hecho más que empezar, gusano.- dijo Neberus, alzando una de sus manos hacia la oscura cúpula.- Tendrás que emplearte más a fondo si quieres derrotarme. Tus insignificantes artes no pueden compararse con las mías. Yo soy el maestro de la ponzoña, yo enveneno el cuerpo y torturo el alma… estás perdido, escorpión, un simple aguijón no puede nada contra mi… ¡LLUVIA DE AGUJAS!

 

Al instante sobre el cuerpo de Milo comenzaron a llover cientos, miles de agujas que Milo intentó en vano esquivar… las afiladas agujas penetraron en su cuerpo, en sus brazos, en sus piernas… Milo cayó de espaldas mientras que las punzantes agujas seguían lloviendo sobre él…

 

Finalmente, Milo lanzó un terrible alarido hacia la oscura cúpula que no dejaba paso a los rayos de sol… “no puede, ser…”, sus fuerzas lo estaban abandonando, no podía moverse… el dolor era lacerante... a sus oídos llegó la espantosa carcajada de Neberus…

 

-Qué ironía…- el siervo de Nebiros se arrodilló junto a Milo y, tomándolo de los cabellos, levantó con violencia su cabeza del suelo, mientras que Milo ahogaba en su garganta un grito de dolor.- un escorpión atravesado por cientos de agujas…

 

-Aún no me has vencido.- dijo Milo mientras que, sofocando el dolor que le atenazaba el cuerpo con la ayuda de su cosmos, comenzó a reír.

 

-¡Imbécil!- gritó Neberus- No puedes moverte, estas a mi merced y a una palabra mía destilaré toda mi ponzoña sobre estas agujas y mi veneno penetrará en tu cuerpo.

 

-No lo entiendes, ¿verdad?- dijo Milo clavando sus rojizos ojos sobre los del demonio que arrugó el cejo confundido por las palabras del caballero.- Tú, te vienes conmigo…

 

-¿Qué está ocurriendo?- preguntó Neberus quien no podía moverse, Milo había activado su campo de fuerza y el demonio estaba atrapado.

Haciendo estallar su cosmos, Milo consiguió ante los llameantes ojos de su rival, alzar su mano derecha a la par que conseguía expulsar de su cuerpo las cientos de agujas que Neberus le había clavado…

 

-¡No puede ser!- gritó enfurecido el demonio paralizado por las ondas que emitía Milo.

 

Dolorido, Milo concentró todo su potencial sobre su aguijón y, sin que Neberus pudiera hacer nada para evitarlo, el caballero del escorpión lanzó su temida Antares sobre el paralizado Neberus que aulló de dolor mientras su cuerpo salía despedido contra la poderosa barrera de huesos creada por su señor.

 

Inmovilizado e incapacitado por el ataque de Milo, Neberus no pudo hacer nada por detener su caída y al instante su cuerpo fue traspasado por las afiladas puntas de huesos que asomaban del muro… el cuerpo empalado de Neberus estalló entonces y una hedionda masa violácea se derramó sobre el sagrado suelo del santuario… Milo asistió atónito al final del señor de la ponzoña, mientras que lentamente conseguía detener la hemorragia que las agujas de Neberus le habían provocado.

 

 

AYPEROS EL SEÑOR DE LOS HUESOS

 


-Te voy a destrozar muchachito…- Ayperos se concentró y ante los atónitos ojos de Aioros su cuerpo comenzó a mutar…- estas frente al maestro de los huesos… con sólo desearlo puedo controlar y destrozar tu frágil osamenta…- la fina capa de piel que cubría su rostro así como las zonas que su armadura no cubría, comenzó a palpitar a la par que unos espantos bultos emergían desde el interior de su cuerpo.- contempla muchacho mi verdadera apariencia…

Y, tras pronunciar estas últimas palabras la negra armadura que cubría su cuerpo, cayó al suelo a la par que los huesos de Ayperos rasgaban su fina y amarillenta piel, emergiendo al exterior… Aioros tenía ahora ante sí una especie de esqueleto gigante cuya macabra calavera le sonría mientras las insidiosas llamas del infierno lamían las vacías cuencas de sus ojos…

-¡DISLOCACIÓN ÓSEA!

Al instante Aioros cayó al suelo a la par que una terrible e invisible fuerza tiraba de su brazo derecho hacia atrás, doblándolo sobre la articulación del hombro…

-Voy a sacar uno a uno todos tus huesos, primero dislocaré todas tus articulaciones y posteriormente haré emerger tu osamenta al exterior…

“Es horrible, si no consigo responder me va a destrozar…”. Aioros sentía rechinar sus huesos, como la cabeza del hueso del húmero se deslizaba lentamente fuera de su articulación…

-¡FRÁGILES!- gritó entonces Ayperos y los dedos de la mano derecha de Aioros comenzaron a fracturarse, uno a uno…

Entonces, Aioros, atenazado por el dolor, levantó la cabeza y clavó sus ojos en la espantosa calavera que al instante perdió su macabra sonrisa… El poderosísimo cosmos de Aioros estalló rodeando su dolorido cuerpo… las llamas en las cuencas vacías de Ayperos emitieron un fugaz resplandor a la par que, con la mano izquierda, Aioros realizó varios círculos frente a su cuerpo mientras concentraba su cosmos e, inmediatamente, de su cuerpo salieron despedidas infinitas flechas que arrasaron al sorprendido esqueleto…

-¡ROTURA DEL INFINITO!- gritó Aioros.

La espantosa calavera rodó entonces por los suelos hasta detenerse frente al cuerpo de Aioros, quién, aun transido por el dolor con su brazo izquierdo sujetaba su brazo derecho a la altura del hombro… la calavera chocó contra su pie derecho y Aioros contempló por última vez las llamas del infierno lamiendo las vacías cuencas de los ojos de Ayperos…

 



DAMIÁN


Creando una cortina con los pétalos de sus rosas diabólicas, Afrodita había conseguido eludir el poderoso ataque de Mask, sin embargo, Mask no tardó en vislumbrar la posición del caballero de piscis y, sin que este pudiera evitarlo a tiempo, le envió sus temidas ondas infernales…

Afrodita lanzó entonces sus violentas y peligrosas rosas piraña, a la par que intenta resistirse al poderoso ataque de Mask, un aluvión de energía espectral lo rodeaba y se ceñía a su cuerpo en forma de ondas, mientras que una increíble fuerza de atracción intentaba succionarle el alma… finalmente, Afrodita consiguió resistir el ataque…

Alcanzado de nuevo por las rosas piraña, y viendo que su ataque no había surtido el efecto deseado sobre Afrodita, Mask se enzarzó entonces en una lucha cuerpo a cuerpo contra el caballero de piscis… ambos se movían a una velocidad endiablada, sin embargo, Mask era mucho más certero, violento y terrible en sus ataques… concentrando su cosmos, Afrodita invocó la protección de su escudo de caña… Mask quedó atrapado entre las fuertes y temibles zarzas…

-¿Por qué, Mask?- preguntó entonces a su compañero de armas convertido ahora en discípulo de un demonio.

-Por qué así estaba escrito,- dijo entonces Mask- así debía ser.

Las espinas habían destrozado su armadura y ahora laceraban y cortaban su piel… Mask estaba atrapado y no podía moverse sin provocar que las espinas se le clavaran aún más y más…



EL PODER DE GABRIEL

 

A pesar de que lo intentaron una y mil veces, el poderoso muro de huesos levantado por Nebiros era totalmente infranqueable… Las continuas brechas que excalibur conseguía practicar en él, inmediatamente eran reparadas por la oscura y maligna energía del rey de los nigromantes…

Los ataques del viejo maestro, así como los de Camus y Aioria seguían chocando contra la barrera sin causarle ningún daño aparentemente… Mientras tanto, Gabriel volvía a ponerse en pie… alzando su mirada hacia la negra cúpula recitaba de nuevo misteriosas palabras... lenta y agónicamente, tal y como Nebiros hacía con todas sus víctimas, la divina esencia del arcángel se esfumaba en hermosas e iridiscentes partículas que flotaban a su alrededor…

“No voy a morder el polvo sin presentar batalla”, se dijo así mismo Gabriel y con esa fiera determinación, concentró su energía a la par que sus ojos esmeralda estallaban presa de la ira divina… “Mi, señor… te lo ruego, préstame tu fuerza y hazme conductor de tu divina ira.”

Entonces, una increíble energía estalló tras ellos… Camus, Dohko, Aioria y Shura, se volvieron sorprendidos y contemplaron al arcángel realizar un extraño movimiento con sus manos mientras que una enorme y poderosa bola de energía rodeada de intensos rayos aparecía justo sobre la cabeza de Gabriel, quien, tras levantar su mano derecha y situarla debajo de la inmensa bola, gritó, a la par que lanzaba su ataque sobre el muro de huesos…

-¡SUPREMA FUERZA DIVINA!

Mientras que Gabriel volvía a caer de rodillas al suelo, la increíble bola de energía que había invocado se dirigió a toda velocidad hacia el poderoso muro de huesos, donde impactó con tal violencia que desintegró por completo la barrera de Nebiros, dañando a su vez al poderoso rey de los nigromantes y a su siervo Glasyabolas, que salieron despedidos varios metros hacia atrás mientras que sus cuerpos quedaban prácticamente destrozados…

-¡Gabriel!- gritó enfurecido Nebiros, mientras deslizaba su mano derecha sobre su destrozado brazo izquierdo y este volvía a recuperar su aspecto…- ¡Juro que voy a destrozarte…!



Saga, Mu y Aldebarán contemplaron asombrados el violento resplandor, blanco y puro que se produjo cuando el ataque de Gabriel impactó contra la defensa de Nebiros… Haciendo un último esfuerzo, los tres caballeros consiguieron finalmente alcanzar la cuarta de las casas del zodíaco y lo que allí hallaron los dejó boquiabiertos…

Afrodita estaba luchando contra Mask, los violentos golpes de este último tenían al caballero de piscis contra la espada y la pared, sin embargo y tras realizar un terrible esfuerzo, Afrodita había conseguido invocar una especie de muro formado por los largos, resistentes y espinosos tallos de sus rosas, y en esa increíble zarza espinosa, Mask había quedado atrapado…

De otra parte estaban Milo y Aioros, los cuales, parecían estar muy mal heridos e intentaban levantarse, mientras que el resto de los caballeros habían cerrado filas en torno al arcángel del cual no dejaba de manar su energía en forma de hermosas partículas que se desvanecían en el interior de la asfixiante atmósfera…

-Dios mío- dijo Aldebarán,- ¿qué demonios ha pasado aquí?


Y mientras estallaba la ira de dios a las puertas de la casa del cangrejo gigante, el atronador clamor de una trompeta se alzó en el exterior del santuario… Rafael sonrió, y sus ángeles alzaron sus voces animados al cielo… Miguel y su ejército se abalanzaba sobre las ahora aterrorizadas tropas de Belcebú que huían en desbanda, atropellándose mientras que los ángeles de Miguel los barrían desde el cielo…

Y, tras una larga búsqueda, al fin Haniel había hallado a todos los caballeros que Legión había enviado fuera del santuario cuando luchaba contra Atenea… se hallaban desperdigados, muy separados los unos de los otros, malheridos, pues las torturas a las que Legión sometía a sus rivales eran terribles… pero vivos y dispuestos para volver a luchar…



PRISIONEROS EN EL PANDEMONIUN

 

 

Shaka tosió, lentamente abrió sus ojos, y ante ellos comenzó a dibujarse el contorno de un ser terrorífico. De repente volvió a toser y de su boca salió al exterior una vaharada de humo rojizo que le enturbió la vista a la par que le provocaba un fuerte malestar en la cabeza, una especie de punzada lacerante que le hizo cerrar de nuevo los ojos, mientras que unos terribles lamentos llegaban a sus oídos.

Intentó entonces llevar una de sus manos a su cabeza, sin embargo, descubrió que se hallaba totalmente inmovilizado, que sus brazos permanecían fuertemente atados en cruz al igual que sus piernas.

-Creí que nunca despertarías…- miles de voces le hablaron y Shaka contuvo su respiración.- pero Azael me aseguró que sí despertarías, que sólo era cuestión de tener algo de paciencia…

-¿Dónde estoy?- preguntó entonces Shaka a la par que su cuerpo volvía a convulsionarse mientras expulsaba al exterior todo aquel humo rojizo que respirara mientras combatía con los demonios.

Legión sonrió… Shaka continuaba con los ojos cerrados, tosiendo a la par que de vez en cuando su rostro se contraía presa del lacerante dolor de cabeza que le producía el hálito diabólico de Azael.

-Eres mi prisionero y estas en la sala de los tormentos del pandemónium, un sitio donde créeme, pasarás mucho tiempo.

Shaka abrió entonces sus ojos y clavó su mirada en la espantosa máscara que cubría el rostro de Legión. Su poderoso cosmos comenzó a rodearle, sin embargo Legión estalló en una sonora carcajada.

-Harías mejor conservando tus fuerzas.- le dijo Legión.- No puedes escapar. Nadie escapa del pandemónium, siquiera esa diosecilla a la que sigues y proteges puede hacerlo…

-¿Atenea?- preguntó entonces Shaka a la vez que abría más sus ojos.- ¿dónde está Atenea?, ¿qué le habéis hecho?

Legión volvió a reírse a carcajadas…

-Vamos, respóndeme,- Shaka continuaba aumentando su cosmos, sin embargo, al instante una fuerte sacudida le hizo apretar los dientes y a punto estuvo de gritar por el dolor… Jadeando, Shaka abrió de nuevo sus ojos y preguntó a Legión…- ¿dónde está?

-Si tantas ganas tenías de verla, haber empezado por ahí…- le dijo Legión burlándose, mientras le aferraba el rostro con una de sus poderosas garras y le hacía girar violentamente la cabeza en dirección a la derecha…

-¡Atenea… no!,- la expresión de dolor que surcó el rostro de Shaka hizo que Legión volviera a estallar en carcajadas…

-Ahí la tienes, al menos en alma… sabes- Legión obligó a Shaka a fijar sus ojos de nuevo sobre su espantosa máscara- está sufriendo y mucho. La obligué a beber la sangre de mi señor Lucifer. No sólo las oscuras y negras zarzas atenazan y someten su cuerpo allá en el santuario, sino que la sangre de mi señor la está devorando literalmente por dentro…- Legión no paraba de reír mientras pronunciaba estas palabras.- Y mientras tanto su alma sufre también en el pandemónium. Puedo asegurarte que el dolor que debe estar padeciendo ahora mismo es… insoportable e indescriptible…- entonces Legión soltó el rostro de Shaka que volvió a fijar sus ojos sobre la prisionera alma de Atenea- No te preocupes, tus gritos se sumaran muy pronto a los de tu diosecilla, pero tú sufrirás mucho más que ella, yo me encargaré de que así sea…



LAS PALABRAS DE GABRIEL


-¡Maldito seas Gabriel!- a través de las vacías cuencas de los ojos de Nebiros, las llaman sobresalían al exterior lamiendo la reseca piel del rey de los nigromantes quien, con ayuda de sus artes, reconstruía su cuerpo seriamente dañado por el ataque de Gabriel.

-Gabriel, ¿qué podemos…?- sin embargo, el arcángel levantó una mano y, cerrando sus ojos y sacudiendo su cabeza le hizo comprender a Dohko que no había nada que hacer.

-Estoy condenado…- dijo finalmente Gabriel- no hay salvación alguna para mí… ese maléfico ser ha sembrado la oscuridad en mi corazón y dentro de muy poco, toda mi esencia divina habrá sido consumida. Escuchad,- los cuatro caballeros se aproximaron al arcángel, quien ahora sonreía- Mientras lanzaba mi ataque he oído la trompeta divina… Miguel no tardará en unirse a vosotros, no desesperéis, por vuestra diosa, por el mundo… luchad…

Entonces el arcángel cayó de espaldas. Camus y Dohko lo sujetaron mientras que ahora vislumbraban con claridad un oscuro orificio en su armadura, a la altura de su pecho y del que brotaba una terrible energía oscura y maligna…

-¿Qué miráis patéticos mortales?- gritó entonces Glasyabolas.- Mi poder consumirá vuestra carne y pronto acompañaréis a Gabriel…- realizando un violento movimiento con sus manos, una aura densa y rojiza, rodeó el cuerpo del nigromante… ¡OSCURO TORMENTO DE LA CARNE!

De la densa y maligna aura rojiza que rodeaba al nigromante salieron entonces despedidos cuatro apéndices bulbosos que se dirigieron hacia los caballeros… Shura saltó en el aire y envió su excalibur hacia aquellas enormes y largas protuberancias, sin embargo lo único que consiguió fue dividir los apéndices en dos, de tal forma que ahora eran ocho protuberancias en vez de cuatro…

En esos momentos un poderoso cosmos estalló tras los caballeros, y al instante los ocho apéndices fueron desintegrados por la explosión de galaxias de Saga…

Nebiros clavó entonces sus llameantes ojos sobre el caballero de géminis, mientras que alzaba su brazo derecho y con su mano hacia un extraño signo…

-En verdad eres poderoso, Saga de géminis…- dijo Nebiros mientras contemplaba al exhausto caballero que, con las manos sobre sus rodillas no le quitaba ojo de encima.- eres el primer humano que ha escapado con vida del oscuro reino de pesadillas, sin embargo, frente a mí, ni tú, ni ninguno de tus compañeros de armas, podéis hacer nada, aunque me atacarais todos a la vez.

-No deberías subestimarnos, lo mismo pensaron tus compañeros y ahora están todos muertos.- contestó Saga.



LA CRUELDAD DE MASK


Y mientras estallaba la poderosa bola de energía invocada por Gabriel contra la barrera de huesos y los tres caballeros que habían librado sus combates en sus respectivas casas finalmente alcanzaban la casa del cangrejo… Mask continuaba atrapado entre los terribles tallos y espinas del muro convocado por Afrodita.

-Será mejor que te abandones a una muerte dulce y hermosa,- dijo Afrodita quien, en esos momentos y tras una cortina de delicados pétalos rojos, lanzaba hacia Mask cientos de sus rosas diabólicas.

Pero Mask estalló entonces en una estentórea carcajada… su cuerpo ensangrentado seguía aprisionado entre los tallos de las rosas, pero aún podía mover sus manos…

-Esta suave y delicada fragancia no va a acabar conmigo.- dijo entonces Mask.- Neberus, maestro en el arte de envenenar me hizo resistente a muchos, muchísimos venenos…- y, realizando un pequeño e imperceptible movimiento con su mano derecha gritó…- ¡Estallido de almas!

Del cuerpo de Mask salieron entonces proyectadas cientos, miles de pálidas y blanquecinas lucecitas que rompieron la prisión de tallos de rosas donde se hallaba prisionero y se dirigieron a toda velocidad hacia Afrodita que no pudo evitar que estas poderosas luces lo golpearan…
Gravemente herido, Afrodita cayó al suelo a la par que Mask se aproximaba hacia donde él se hallaba…

-¿Qué técnica es esa?, jamás te vi emplearla.- le dijo a Mask cuando este se le acercó lo suficiente.

-El estallido de almas es una de las técnicas que mi maestro Nebiros me enseñó, aunque no la había utilizado hasta este preciso instante, pues aún no había llegado el momento… y, ahora, Afrodita, voy a mostrarte lo que es el sufrimiento…- Mask comenzó a concentrar su cosmos sobre su puño derecho a la vez que sonreía al confundido y aturdido Afrodita- esta técnica- dijo mientras su cosmos dorado cambiaba de color hacia uno rojizo- me la enseñó Glasyabolas, ¡Padecimiento extremo!

El grito de Afrodita quedó ahogado por la explosión del ataque de Saga sobre el oscuro tormento de la carne que Glasyabolas había enviado hacia sus cuatro compañeros…

Pero a Milo no le había pasado por alto el mal trance por el que estaba pasando su compañero y, antes de que Mask volviera a hundir de nuevo sus dedos en la carne de Afrodita, cinco pinchazos de su aguijón escarlata perforaron la piel de su antiguo compañero de armas, que salió despedido hacia atrás al recibir el impacto de los poderosos aguijonazos…

-Afrodita, ¿estás bien?- Milo contempló la extraña marca que los dedos de Mask habían dejado sobre el cuerpo de Afrodita.

-Estoy bien,- contestó este último mientras se incorporaba, sangrando, jadeando... mal herido.- Es mío, Milo.- dijo entonces y el caballero del escorpión lo miró sorprendido.- Es mi rival y seré yo quien le haga morder el polvo…

-Como desees…- dijo Milo haciéndose a un lado mientras que Afrodita incrementaba su cosmos y se dirigía de nuevo a enfrentar a Mask.



EL OSCURO PODER DE NEBIROS

 


A excepción de Afrodita que seguía enzarzado en una lucha sin cuartel contra Mask, el resto de los caballeros cerraron filas alrededor del arcángel caído…

Nebiros y su sirviente Glasyabolas los observaban enfurecidos. Del cadavérico cuerpo del rey de los nigromantes manaba ahora la más oscura y densa energía maléfica… su sirviente se situó a su derecha. Nebiros, había conseguido reconstruir su destrozado cuerpo, y a Glasyabolas le faltaba poco para que el suyo también lo estuviera.

Los caballeros se rodearon por la fuerza y la energía de sus cosmos, sus auras doradas rasgaron la oscura mortaja que Nebiros había tendido sobre ellos… los ojos de Saga destellaban, al igual que los de sus compañeros, las llamas del infierno refulgían ahora con mayor intensidad en los ojos de Nebiros y su sirviente…

Nebiros alzó entonces su mano derecha y todos los caballeros incrementaron violentamente la potencia de sus cosmos…

-Patéticos e insignificantes mortales…- comenzó entonces Nebiros.- ¿qué creéis que podéis hacer frente al rey de los nigromantes infernales?- sus ojos los recorrían- ahora comprenderéis cuan inútil es vuestra cruzada…- entonces, el cuerpo de Nebiros estalló en llamas…- ¡a mí…!- gritó- ¡ALMAS CONDENADAS!

Al instante la perlada superficie de la puerta del infierno comenzó a burbujear, ante los enfurecidos ojos de los caballeros emergieron cientos de formas espectrales, espíritus que, tras realizar un extraño movimiento en el aire, envueltos en unas frías y malsanas luces fatuas se lanzaron en picado hacia los caballeros, sobrevolándolos…

Entonces Saga salió despedido por los aires a la par que una poderosa garra llameante asía al viejo maestro por el cuello… Nebiros era ahora mucho más grande, mucho más poderoso… y mientras aferraba el cuello del viejo maestro, golpeó a Milo que se hallaba a su izquierda y al que sólo le dio tiempo a ver a Saga salir despedido cuando el también saltó por los aires…

-¡Venid, a mí!- gritó Nebiros mientras que todas las almas que había convocado se lanzaron, esta vez sí sobre los caballeros…

Glasyabolas a su vez, aprovechando el desconcierto y la confusión que el ataque de su maestro y señor había provocado entre las filas de los caballeros, se había lanzado a por Shura y Aioria…

Sin que estos dos pudieran hacer nada, el señor que tortura la carne, rodeado de su aura rojiza apareció frente a ellos y, tras hundir violentamente sus dedos en sus estómagos, ambos caballeros salieron igualmente despedidos por los aires, sólo que atenazados por un terrible sufrimiento… allí donde Glasyabolas había hundido sus dedos, la carne se revolvía, sangrante, tumefacta…



MUERE UN CABALLERO


A pesar de haber recibido cinco pinchazos de la aguja escarlata de Milo y de haber sido presa de los ataques de Afrodita, Mask aún continuaba en pie… su poderoso cosmos seguía creciendo amenazante mientras que de las heridas provocadas por Milo manaba la sangre a chorros y sus sentidos comenzaran a fallarle.

Afrodita por su parte también comenzaba a notar el desgaste provocado por la encarnizada pelea que estaba librando contra Mask… las heridas que le había provocado valiéndose de las oscuras artes de los nigromantes tenían muy mal aspecto… jadeando, Afrodita contempló el ennegrecimiento que presentaba su piel en parte de su brazo derecho y como la herida situada a escasos centímetros de su hombro supuraba purulenta… “¿Cómo se ha atrevido a manchar mi hermosa piel?”, pensó a la par que hacía estallar su cosmos con fiereza…

-¡Esto clama venganza!- gritó a Mask que comenzó a sonreír de nuevo mientras intentaba mantenerse erguido sobre sus piernas.- No has debido hacerme esto, has conseguido encolerizarme…

-Eso no es nada para lo que tengo pensado hacerte…- Mask finalmente había conseguido tenerse en pie. Su cosmos emitía ahora unas oscuras y maléficas vibraciones.- Vas a ser uno de los rostros más hermosos de mi nueva colección…

Ambos caballeros se lanzaron el uno a por el otro… sus cosmos chocaron, las oscuras fuerzas espectrales convocadas por Mask eran atravesadas por las hermosas rosas que lanzaba Afrodita… de vez en cuando, sus puños y piernas chocaban violentamente… ambos estaban ensangrentados y agotados al extremo… “tengo que acabar con él, tengo que hallar el modo de acabar de una vez por todas con esta lucha…”, y en ese momento un destello surcó sus ojos… indudablemente afectado por los ataques conjuntos de Milo y de Afrodita, Mask había bajado un poco su guardia… se movía algo más lento, parecía que sus sentidos finalmente estaban cediendo a los continuos ataques que había recibido…

En esos momentos, Afrodita esquivó un potente puñetazo y, realizando un violento movimiento con su mano, clavó su rosa blanca en el pecho de Mask, quién, durante unos minutos más siguió atacando a Afrodita sin percatarse al parecer de que su oponente había conseguido asestarle un golpe letal…

-Estás muerto, Mask- dijo finalmente Afrodita a la par que sostenía el puño del caballero de cáncer y, apartándose a un lado, dejaba caer el cuerpo de Mask al suelo…

-Y tú también…- Mask comenzó a reír, mientras apoyaba su mano derecha sobre el suelo y fijaba sus enturbiados ojos sobre su pecho, donde la rosa ya había drenado gran parte de su sangre…

-¿Qué dices…?- los ojos de Afrodita se nublaron por completo…

-Todo este tiempo… cuando pensabas que… había perdido par… te he estado golpeando- Mask cayó entonces de espaldas al suelo.- Te vienes conmigo, pero… yo volveré… mi maestro me hará volver, como hizo cuan…

En esos momentos los cuerpos de Saga y Milo salieron proyectados hacia atrás… sentado en el suelo, Afrodita contempló dos destellos dorados pasar rápidamente y estrellarse en el suelo… su armadura yacía cuarteada a su alrededor, le dolía todo el cuerpo y antes de que sus ojos se cerraran para siempre, Afrodita contempló las oscuras manchas que crecían y supuraban ahora por todo su cuerpo… y sonrió a la par que sacudía su cabeza y lentamente, se dejaba arrastrar al reino de los muertos…

 


LAS NUEVAS ARMADURAS DORADAS

 


…y mientras Afrodita caía lentamente al suelo letalmente herido y Saga y Milo caían inconscientes tras recibir los golpes del poderosísimo Nebiros, Miguel se adentraba corriendo a través del túnel practicado en la negra cúpula. Tras él, marchaban las nuevas armaduras que el joven aprendiz de Mu había fabricado. Nada más traspasar el túnel, las armaduras emitiendo un fuerte destello, salieron despedidas prestar a vestir a sus respectivos dueños…

Las almas condenadas invocadas por Nebiros se abatían incesantemente sobre los caballeros sobrevolándolos, clavaban sus garras sobre sus cuerpos, algunas se lanzaban y golpeaban a los caballeros estallando en el aire tras emitir un gélido destello azulado…

Nebiros lanzó el cuerpo aturdido de Dohko al suelo… Aioros concentrando su cosmos en sus puños, lanzaba poderosos rayos contra Nebiros, sin embargo, el rey de los nigromantes convocó un escudo de oscuridad que lo rodeaba… los rayos de Aioros lamieron la superficie del negro escudo sin llegar a rozar siquiera al todopoderoso Nebiros.

En esos momentos, Camus creó una poderosa ventisca con su polvo de diamantes con la que cubrió por completo al rey de los nigromantes…

-¿Acaso piensas que una simple ventisca puede detener a uno de los señores del infierno?- se alzó la voz de Nebiros.- ¡ESTALLIDO DE ALMAS!

Violentamente, el polvo de diamantes retrocedió golpeando no sólo a Camus, sino también a Mu y Aldebarán que se hallaban cerca de este y dispuestos para lanzar sus ataques… del cuerpo de Nebiros surgieron unas enormes bolas de energía espectral que junto a las almas condenadas que no dejaban de hostigar a los caballeros, se dirigieron a toda velocidad hacia ellos, impactando violentamente contra sus cuerpos y estallando segundos después… Los tres caballeros cayeron al suelo gravemente heridos, de los tres, Camus quedó inconsciente, mientras que Mu y Aldebarán conseguían volver a levantarse…

Mientras tanto, Glasyabolas continuaba castigando los cuerpos de Shura y Aioria…

-¡PADECIMIENTO EXTREMO!- gritó Glasyabolas y los cuerpos de los dos caballeros quedaron suspendidos un momento en el aire… Glasyabolas sonrió entonces y comenzó a avanzar hacia ellos… - voy a arrancaros la carne- y mientras decía esto, realizaba un signo con sus manos en las que había concentrado su maligna energía…

-¡No puedo moverme!- gritó Shura

En esos momentos Glasyabolas alzó su mano derecha en dirección a Shura quien apretaba los dientes mientras intensificaba su cosmos y lo hacía estallar, sin embargo no conseguía liberarse de la diabólica fuerza que lo mantenía suspendido en el aire… entonces, de repente, Glasyabolas lanzó un alarido mientras se sostenía la mano derecha… algo le había golpeado con violencia la mano en el momento en el que iba a posarla sobre el caballero de capricornio…

-¡No puede ser!- gritó Aioria mientras su armadura lo rodeaba, más hermosa de lo que la recordaba, vibrante y poderosa…

El violento golpe que la armadura de leo le había propiciado, hizo que Glasyabolas perdiera la concentración y liberara a los dos caballeros, quienes, conjuntamente, se lanzaban ahora sobre el sorprendido siervo de Nebiros…

-Escucha, Glasyabolas, ¡escucha el rugido del león! ¡PLASMA RELÁMPAGO!- el poderoso cosmos de Aioria estalló enviando al siervo de Nebiros cientos, miles de descargas que no pudo evitar…

-¡Muere maldito demonio! ¡EXCALIBUR!- tras el ataque de Aioria, el poderoso filo de excalibur cercenó por la mitad al sorprendido Glasyabolas del que sólo quedaron algunos trozos de carne sanguinolentos cuando su cuerpo finalmente cayó y tocó el suelo…



SATANACHIA Y SUS LEAES GUERREROS

 


Un intenso resplandor dorado cubrió los cuerpos de Dohko, Aioros, Camus y Aioria… sus armaduras, resplandecían con el brillo de las estrellas bajo la oscura y enrarecida atmósfera que circundaba el santuario…

Lentamente, Saga y Milo, consiguieron levantarse y al hacerlo descubrieron el cuerpo sin vida de Afrodita que yacía cubierto por sus hermosas rosas cerca del cuerpo del traidor Mask.

-Afrodita- Milo se acercó al cuerpo de su compañero.- Lo conseguiste, conseguiste vencerlo aunque te ha costado la vida…

Saga agachó la cabeza y trastabilló… de los profundos cortes que le practicara Agramón, como parte de su tortura, la sangre volvía a manar a chorros… entonces algo traspasó su pecho… abrió los ojos sorprendido…

-He detenido la hemorragia,- le dijo Milo- vamos, esas heridas no volverán a sangrar.

-Y, ahora ¿qué, Nebiros?- gritó Saga, a la par que alcanzaba junto con Milo al resto de sus compañeros.- Tu leal servidor también ha mordido el polvo- los dientes asomaban a través de los descarnados labios del rey de los nigromantes, sus ojos no dejaban de destellar con la furia del infierno…- y ahora te toca a ti…

-¿Puedo unirme a la fiesta?- los caballeros abrieron los ojos sorprendidos.- Mi señor Nebiros…- del interior del portal emergió la figura de un poderoso guerrero, tras él marchaban tres guerreros más.- ¿Nos permitís luchar junto a vos?

-Por supuesto,- dijo Nebiros mientras que de su garganta se alzaba una carcajada- mi señor Satanachia, gran general del averno, el mejor guerrero del infierno… es todo un honor que combatáis junto a mí.

-Hay que destruir esa maldita puerta- dijo Saga- tenemos que destruirla a como dé lugar…



SEIYA Y SUS COMPAÑEROS

 


-Seiya…

Cuando Seiya abrió los ojos contempló un hermoso rostro que le era totalmente desconocido… una especie de halo rodeaba la cabeza del extraño que le hablaba…

-Seiya, al fin despiertas…

Al instante, los rostros de Shun, Hyoga y Shiryu aparecieron tras el del misterioso hombre, quien lo ayudó a incorporarse… Ikki permanecía cabizbajo y meditabundo un poco más apartado del resto de sus compañeros. Shaina, Marin y los demás caballeros también se hallaban allí.

-¿Quién eres?- preguntó entonces Seiya al misterioso hombre.

-Salve Seiya,- dijo entonces el hombre- me llamo Haniel y mi señor me ha enviado en vuestra búsqueda.



CAMINO AL INFIERNO


“Nosotros, los seres de luz, no podemos traspasar las puertas del infierno sin que nuestra divina naturaleza perezca. Es por eso que estarás sólo.” Las palabras de Miguel volvieron a acudir a su mente. Había dejado atrás al joven aprendiz de Mu y ahora marchaba con la armadura celestial que el señor le había otorgado en busca de Atenea…

“No sé a qué tendrás que hacerle frente, no puedo siquiera imaginarlo, pues el reino de Lucifer nos está totalmente vedado, pero lo que sí puedo decirte es que Lucifer tendrá el alma prisionera de la diosa en la fortaleza del pandemónium, que es inexpugnable.

Es de vital importancia que liberes el alma de la diosa o todo estará perdido. Ahora mismo marcharé hacia el santuario. Tengo un mal presentimiento y mi deber está ahora con tus compañeros. Liberaremos el cuerpo prisionero de Atenea en la tierra… pero sin su alma no es más que una simple envoltura carnal… Kanon… hay una cosa más… no sé si Shaka estará allí o no… pero.”

“-Si Shaka está ahí, lo liberaré.”

Y con estas palabras, Kanon se despidió del arcángel. Se hallaba en una misteriosa y profunda garganta. Las afiladas rocas descendían hacia el interior de la tierra. Era un pasaje oscuro y desolado. Los rayos del sol jamás llegaban a bañar su fondo. Una fría corriente ascendía desde el interior de las entrañas de la tierra… allí se hallaba una de las entradas al reino de Lucifer en el mundo de los vivos…

“Existen tres entradas al reino de Lucifer, todas ellas igualmente peligrosas aunque alguien como tú apenas tendrá problemas para traspasar estas entradas. El problema llegará cuando llegues a la temida puerta del infierno que custodia Nebiros, pues estas tres entradas convergen allí…”

 


LOS TEMIBLES GUERREROS DE LUCIFER


-Lo habéis sentido, ¿no es así?- preguntó Satanachia a Nebiros.

-Así es. Miguel ya se encuentra en el santuario.

Saga y los demás caballeros estudiaban a los terribles oponentes que tenían ante sus ojos…

-¿Puedo haceros una petición?, mi señor- Satanachia clavó sus fieros ojos rojizos en Saga.- Entregadme a Saga mi señor, me gustaría aplastar de una vez por todas a esa alimaña…

-Tuyo es- dijo Nebiros.


-Es temible Saga…- el viejo maestro le hablaba.- y mucho me temo que te ha elegido a ti.- Saga sonrió…

-Yo también me había fijado en él…-los ojos de Saga destellaron- Escuchad- dijo entonces dirigiéndose a sus compañeros de armas.- tenemos que destruir esa puerta a toda costa o de lo contrario jamás avanzaremos. En el instante que alguno tenga la oportunidad…


La violenta risa de Satanachia interrumpió las palabras de Saga. Los tres sirvientes de Satanachia tomaron posiciones alrededor de Nebiros y su señor… Satanachia levantó entonces su mano derecha y habló…

-Yo invoco el poder de mi señor Lucifer- al instante su cuerpo así como el de sus leales guerreros quedó envuelto en una poderosa aura púrpura…- ¡En el nombre de Satanás!- gritó y la púrpura que los rodeaba estalló emitiendo unas terribles llamaradas…- ¡ANSIA DE SANGRE!
Violentamente, las llamas estallaron y cuatro inmensas lenguas de fuego se abatieron sobre los caballeros…

 


PRUSLAS EL SEÑOR DEL ODIO


La poderosa lengua de fuego alcanzó a Aldebarán y Mu. Ante los atónitos ojos de los caballeros apareció envuelto en las intensas llamas uno de los servidores de Satanachia… el puño de este golpeó con violencia el cuerpo del gigante y una poderosa patada envió a Mu rodando por los suelos varios metros hacia atrás…

-Estos son los temibles custodios de la tierra… pero si no son más que unos simples alfeñiques.

En esos momentos el guerrero detuvo con su brazo derecho el poderoso golpe de Aldebarán, quien volvió a descargar acto seguido su puño izquierdo sobre el terrible guerrero quien, con una velocidad asombrosa, consiguió de nuevo detener el golpe del caballero de tauro.

-¡Aparta Aldebarán!- Mu se había levantado y ahora concentraba su cosmos… dos bolas de energía dorada aparecieron entre sus puños y tras emitir unos poderosos destellos, Mu lanzó su ataqué sobre el sirviente de Satanachia.- ¡Extinción de la luz estelar!

Sin embargo, el guerrero se apartó y el poderoso ataque de Mu pasó de largo sin llegar siquiera a rozarlo, impactando contra la superficie de la puerta del infierno donde se perdió… Entonces el guerrero apareció frente a Mu y descargó su cabeza sobre la frente de este que cayó al suelo totalmente aturdido…

-¡Es que no hay entre vosotros alguien capaz de hacerme frente!

-¡Gran asta!- gritó Aldebarán, sin embargo el guerrero alzó sus manos frente a su cuerpo y, concentrando su maléfica energía contuvo el ataque del caballero de tauro.

Entre ambos contendientes comenzó a librarse un tira y afloja… el poderoso cosmos de Aldebarán continuaba alimentando su ataque, sin embargo el temible guerrero no cedía un ápice…

-Mis más sinceras felicitaciones…- dijo entonces el demonio.- ¿Quién eres custodio?

-Me llamo Aldebarán y voy a acabar contigo.

-Muy bien, Aldebarán.- el guerrero comenzó a reír de nuevo.- Me llamo Pruslas y soy el señor del odio, créeme, hoy no es tu día…



AAMON EL SEÑOR DE LA IRA


En el mismísimo instante que Pruslas golpeaba a Aldebarán y pateaba a Mu, Milo y Camus se vieron envueltos por otra de las lenguas de fuego… las llamas eran tan fuertes y poderosas que ninguno de los dos pudo ver la terrible figura que avanzaba hasta ellos hasta que lo tuvieron encima…

Unos poderosos puños impactaron entonces contra los caballeros, y al instante sobre ellos comenzaron a llover los golpes, rápidos, violentos, certeros, ambos eran incapaces de ver quién les estaba golpeando…

Finalmente, la palma de una fuerte mano golpeó en el pecho a Camus que salió despedido mientras que a Milo otra mano lo agarraba del cuello y atraía su rostro hasta golpearle violentamente contra la frente de un ser terrible…

Camus se levantó rápidamente y salió corriendo en dirección al guerrero que tenía a Milo asido por el cuello… el cuerpo de su compañero pendía inerte tras el tremendo golpe que el siervo de Satanachia le había asestado en la nariz…

-¡Suéltalo!- gritó Camus- ¡Polvo de diamantes!- gritó a la par que desde sus puños lanzaba los cristales concentrados de su ataque…
Sin soltar a Milo, el hombre esquivó el ataque y, tras lanzar una espantosa carcajada, lanzó el cuerpo semiinconsciente del caballero del escorpión sobre Camus, quien detuvo su caída…

-Así que tú eres el famoso maestro del hielo…- el guerrero se situó a escasos pasos de Camus. Los ojos de ambos no dejaban de estudiarse.

-Soy Camus y soy el caballero de oro de acuario… sí, también se me conoce como el maestro del hielo.- Lentamente Camus se levantó mientras dejaba a Milo aún aturdido en el suelo y una fría corriente glacial rodeaba su cuerpo.

-Encantado Camus, maestro del hielo… yo soy Aamon el terrible, y soy el señor de la ira…

Tras pronunciar estas palabras, la poderosa energía de Aamon estalló hasta chocar contra el cosmos de Camus…



BARBATIS EL SEÑOR DE LA GUERRA

 

 

-¡CLAMOR DE LA BATALLA!

De la poderosa lengua de fuego que se abatía sobre Shura y Aioros, emergieron cientos de guerreros espectrales que, con sus armas en ristre se lanzaron furiosos sobre los caballeros.

Shura esquivó varios de aquellos guerreros mientras intensificaba la energía de su cosmos y excalibur comenzaba a cercenar los fantasmales miembros de aquel ejército surgido del fuego… Aioros por su parte esquivaba igualmente a los rabiosos guerreros que se lanzaban sobre él con furia, mientras que terribles y poderosas descargas rodeaban su cuerpo y su puño lanzaba constantes rayos sobre ellos…

En esos momentos algo apareció tras Shura. El caballero de capricornio se giró violentamente y se encontró cara a cara uno de los sirvientes de Satanachia…

Los ojos del poderoso guerrero destellaron y sus fuertes manos rozaron el torso de Shura… una intensa llamarada atravesó entonces su protección… Shura salió despedido mientras que sentía su cuerpo entero arder bajo los golpes que, en un abrir y cerrar de ojos y de una forma imperceptible, le había propinado el siervo de Satanachia…

Mientras tanto, Aioros había conseguido eliminar a todos los espectros que el fiel guerrero de Satanachia, había invocado… en esos momentos, una enorme figura se materializó ante los ojos del caballero de sagitario y, realizando un extraño movimiento con sus manos, Aioros se vio al instante rodeado por cientos de lanzas…

-Yo soy el señor de la guerra,- dijo entonces el guerrero- me llamo Barbatis y aquel que invoca mi nombre en la batalla tiene asegurada la victoria… -mientras hablaba, las lanzas que rodeaban a Aioros se aproximaban cada vez más y más hacia el cuerpo del caballero.- Has caído en mi trampa, estás muerto…- los ojos del guerrero destellaron, todas las lanzas comenzaron a moverse animadas por una maligna energía…- ¡LANZAS DEL INFIERNO!

Aioros saltó en el aire, seguido por las lanzas que se dirigían prestas a atravesar su cuerpo… en esos momentos, un poderoso destello dorado cercenó en dos las lanzas que cayeron al suelo, mientras que Barbatis fijaba sus ojos enfurecido sobre Shura que había conseguido destruir la técnica del señor de la guerra…

-Al parecer no has tenido bastante y vienes a por más…- Shura también había fijado sus ojos sobre el poderoso Barbatis, su mano derecha aguardaba alerta para descargar la temible excalibur sobre el guerrero.

-Ataquemos los dos a la vez- le dijo entonces Aioros a Shura, mientras una ligera sonrisa iluminaba su rostro.- que la poderosa excalibur y la flecha de oro de la justicia, fulminen a este demonio…

-Así sea…

 


SATANACHIA, GRAN GENERAL DEL AVERNO

 


Y mientras que sus poderosos señores de la guerra atacaban a sus compañeros… Satanachia avanzaba en dirección a Saga.

Un potente puño surgió de entre las llamas, pero Saga preparado lo contuvo…

-No está nada mal…- en esos momentos, de entre el fuego surgió el poderoso general del averno, quien de nuevo descargó su puño sobre el caballero de géminis… Saga apretó los dientes mientras concentraba su cosmos, sus músculos temblaron bajo la potencia de los puños de Satanachia.- Estupendo, desde mi último encuentro con Miguel no había encontrado un rival digno de mí.

-Debo admitir que eres muy poderoso, pero vas a lamentar el haberme elegido a mí pues voy a acabar contigo sin más dilación…

-Sí, ¿eso crees? Saga, no tienes ni la más mínima idea de contra quien te estás enfrentando.- los ojos de Satanachia destellaron y Saga frunció el ceño sorprendido…-¡FUERZA INFERNAL!

Saga hizo estallar su cosmos, sin embargo esta vez no fue capaz de detener el poderoso puño de Satanachia que, destrozando su armadura, se hundió violentamente contra sus costillas a la par que Saga salía despedido por la terrible fuerza invocada por el gran general.

De rodillas, Saga escupió sangre sobre el suelo a la par que levantaba su cabeza y fijaba sus ojos sobre el terrible guerrero. Sus labios se alargaron en una misteriosa sonrisa y Satanachia inclinó su cabeza a modo de respuesta…

-Creo que al fin he encontrado a un rival digno de mi talla.- dijo entonces Saga.



EL OSCURO PODER DE LA MUERTE

 


Aprovechando la confusión que precedió a las cuatro poderosas lenguas de fuego que se abatieron sobre los caballeros, Nebiros, alzó sus manos hacia el oscuro cielo que encerraba la misteriosa cúpula y, tras musitar unas diabólicas palabras, los restos de sus tres sirvientes se levantaron movidos por las demoníacas fuerzas que Nebiros había convocado… los restos óseos de Ayperos, así como la miasma hedionda y violácea en la que había quedado convertido el cuerpo de Neberus así como los restos de carne sanguinolenta de Glasyabolas, rodearon a su señor y comenzaron a girar en torno suya.

-Venid, venid a mí… almas condenadas, almas desdichadas, almas maléficas, seres diabólicos… vuestro señor os convoca…

-¿Qué está haciendo?- preguntó Aioria a Dohko.

-No lo sé, pero no puede ser nada bueno.- el cosmos del viejo maestro estalló.- Aioria, prepárate, no le permitamos llevar a su fin lo que sea que está haciendo…- y el viejo maestro se lanzó entonces sobre Nebiros…- ¡por el vuelo del dragón!

-¡Plasma relámpago!- gritó Aioria uniéndose de este modo al ataque del viejo maestro.

-¡AVERNO!- gritó a su vez Nebiros y los tres ataques se fusionaron en una resplandeciente amalgama que estalló enviando a los tres contendientes despedidos en distintas direcciones…



EL ODIO DE PRUSLAS

 


Haciendo un gran esfuerzo, con la vista enturbiada no sólo debido al aturdimiento sino también a la sangre que manaba de su frente, Mu, consiguió ponerse en pie…

Ante su nublada vista, dos poderosas formas se estudiaban frente a frente… una de ellas emitía unos destellos dorados, fuertes e intensos, mientras que la otra se hallaba rodeada por un aura oscura y maléfica…

Entonces, el aura maléfica y el gentil cosmos de Aldebarán estallaron y ambos contendientes retrocedieron sólo unos pasos, a pesar de que la explosión había sido increíblemente poderosa y la onda que produjo golpeó a Mu, quien a punto estuvo de volver a caer al suelo.

-¡PODEROSO PUÑO DEL MAL!- gritó entonces Pruslas.

-¡BRAZO DE ACERO!

Esta vez, Mu si salió despedido hacia atrás… hubo un instante en el que los dos ataques quedaron suspendidos, sin embargo, el puño del mal de Pruslas, finalmente consiguió vencer al terrible brazo de acero de Aldebarán.

El puño de Pruslas se hundió en el pecho del gigante… Pruslas, reía a carcajadas mientras observaba los sorprendidos ojos de Aldebarán a la vez que el caballero apretaba sus dientes ahogando un grito en su interior… sin embargo, en esos momentos, Aldebarán extendió sus brazos y, ante los ojos del demonio sonrió…

Confuso, Pruslas retrocedió, Aldebarán jadeó en el momento en el que el puño del demonio salía de su pecho…

-¡GRAN ASTA!- gritó entonces liberando todo su cosmos el gigante y una increíble y arrolladora fuerza barrió al demonio que salió despedido rodando por los suelos…

Gravemente herido, Aldebarán finalmente cayó de bruces al suelo, mientras que su cosmos dejaba de brillar…

-¡Aldebarán!- Mu, quien finalmente había conseguido levantarse, salió corriendo en dirección al gigante cuando una terrible onda expansiva lo golpeó por la espalda lanzándolo de nuevo de bruces al suelo…

Herido igualmente de gravedad, Pruslas se había levantado… su armadura estaba deshecha y su brazo izquierdo así como parte de su rostro estaban destrozados… encolerizado, se dirigía hacia el cuerpo inerte de Aldebarán…

-Voy a destrozarte, el gran Pruslas herido de gravedad por un simple mortal… te voy a…

En esos momentos, el puño de Mu golpeó el rostro del demonio, haciéndole torcer el gesto. El demonio bufó, las aletas de su destrozada nariz expulsaron violentamente el aire. Apretando los dientes dirigió entonces su mirada asesina hacia Mu…

-¿Cómo te has atrevido?, insignificante criatura, ¿cómo es que te has atrevido a golpear al gran Pruslas?- el cuerpo del demonio comenzó a emitir unas violentas descargas…

Con el rostro ensangrentado, Mu contemplaba impasible al demonio…

-No te voy a permitir que vuelvas a acercarte a él- dijo entonces Mu.- Tu rival ahora soy yo, ¡Mu de Aries!

-¡Me trae sin cuidado!- gritó entonces el demonio- os voy a destrozar a los dos… ¡PODEROSO PUÑO DEL MAL!

La maléfica energía del demonio estalló violentamente mientras que Mu conseguía haciendo estallar su cosmos, responder al instante al demonio con su revolución del polvo estelar… sin embargo, el puño del demonio consiguió vencer al ataque de Mu y, justo cuando el ataque de Pruslas se cernía sobre el caballero de Aries, un poderoso puño, una energía colosal, gentil y dorada, detuvo el ataque del demonio…

-¡Aldebarán!- gritó Mu, mientras el gigante volvía el rostro hacia su compañero y le dedicaba una sonrisa…

-¡No puedo creerlo!- gritó Pruslas- ¿de dónde saca esa fuerza, ese poder?

-Es mío, Mu.- le dijo entonces Aldebarán a Mu- es tan estúpido que aún no se ha dado cuenta de que lo he destrozado.- los ojos de Aldebarán destellaron, mientras que el caballero de tauro centraba toda su atención sobre el demonio. El puño de Pruslas continuaba detenido por la poderosa energía del gigante.- Estás muerto…- le dijo al demonio a la par que hacia estallar su cosmos….

La poderosa energía de Aldebarán comenzó a rodear el cuerpo del señor del odio que retrocedió mirando su puño derecho… al instante, el cuerpo de Pruslas comenzó a temblar. Los restos de su destrozada armadura salieron despedidos y su cuerpo estalló en el interior de una violenta llamarada… Aldebarán sonrió, cerró los ojos y cayó de espaldas… Mu lo sostuvo a tiempo de que no golpeara el suelo…

-Aldebarán…

-Estoy bien…- del pecho del gigante, la sangre manaba a chorros.- Le he dado su merecido, ¿no lo crees, Mu?

-Sí, le has dado su merecido…- pero Aldebarán ya no le oía- Descansa, amigo, descansa en paz…



IRA CONGELADA


-Es muy poderoso.- le dijo Camus a Milo- también es muy rápido, siquiera he conseguido rozarle…- sin embargo, la nueva armadura de acuario mostraba ya la ineludible huella de los golpes que Aamon le había propiciado.

-Ataquémosle entre los dos…- los ojos de Milo habían adquirido una misteriosa tonalidad rojiza, mientras que pasaba su mano bajo su nariz y retiraba de este modo algo de su sangre.- Vamos, Camus, mostrémosle a este maldito demonio de lo que somos capaces…

Aamon los observaba divertido, su cuerpo no era ni tan grande, ni tan fuerte como los de sus compañeros. No poseía una gran potencia muscular, sin embargo su velocidad y agilidad eran asombrosas… atacaba con furia y donde sus compañeros acertaban un golpe, él daba cinco al menos…

-Bien, al fin veo que os habéis decidido…- comentó mostrando una larga hilera de dientes a los caballeros.- pero, dejadme deciros una cosa, aunque me ataquéis los dos a la vez no vais a conseguir nada… ¡yo soy el señor de la ira, y soy el demonio más rápido de todo el infierno! ¡GOLPE DE RABIA!

Antes de que Camus o Milo pudieran siquiera reaccionar, Aamon apareció frente a ambos… entre sus garras destellaron dos pequeñas bolas de energía rojizas que al instante impactaron sobre los cuerpos de Milo y Camus… entonces los golpes volvieron de nuevo a llover sobre ambos caballeros…

Camus cayó entonces al suelo mientras que Milo, tras concentrarse, consiguió vislumbrar uno de los movimientos del demonio…

inmediatamente, Milo lanzó su aguja escarlata sobre Aamon, sin embargo, los destellos rojizos estallaron en el suelo…

-Eres muy lento, escorpión…- se burló entonces el demonio a la par que asestaba varios golpes sobre el torso de Milo…

-¡Polvo de diamantes!- gritó entonces Camus y el demonio saltó en el aire dejando de atacar a Milo…

-¿Y a vosotros ha acudido?- continuó burlándose- en verdad que debe de estar chocho perdido,- sin embargo, en esos momentos, una punzada lacerante, un dolor insoportable le hizo apretar los dientes y fijar su mirada en un pequeño orificio a la altura de su pecho… otra sacudida más, una sensación de aturdimiento en su puño izquierdo… y Aamon contempló atónito que este estaba congelado…- ¡Malditos seáis!, ¿cómo es que me habéis alcanzado?

-Esto no ha hecho más que empezar- dijo Milo mientras sonreía al demonio- ahora vas a conocer el sufrimiento que te tengo deparado…- y sin mediar más palabras, Milo se lanzó de nuevo al ataque.- ¡Aguijón escarlata!

Aamon saltó en el aire, realizó varias fintas y esquivó el ataque de Milo, sin embargo, nada más posar sus pies sobre el suelo del santuario, de nuevo, una fuerte y lacerante punzada recorrió su cuerpo… los ataques de Milo eran más certeros y rápidos cada vez…

-Como bien ha dicho mi compañero, esto no ha hecho más que empezar.- Aamon dirigió sus ojos ahora en dirección a Camus que, rodeado por su helada y cortante aura lanzaba su ataque sobre el demonio…-¡Ejecución de la aurora!

Aamon saltó de nuevo, volvió a caer al suelo, no daba crédito a lo que le estaba ocurriendo… el maldito maestro del hielo había conseguido helarle su armadura, le costaba moverse, no era capaz de correr y esquivar los continuos ataques de los caballeros a la endiablada velocidad que siempre lo había caracterizado…

De nuevo, el aguijón de Milo traspasó su cuerpo… tras él, la onda provocada por el choque del cosmos de Aldebarán con la maléfica energía de Pruslas, le hizo caer al suelo… entonces, sus heridas se abrieron violentamente, estallaron desde su interior y la sangre del demonio comenzó a manar a chorros…

-No has debido encolerizarme…- le dijo Milo- no hay piedad alguna para ti…

Sin embargo, el demonio aún no había dicho su última palabra…

-Tú, tú te atreves a hablarme a mí de ira…- le dijo entonces a Milo,- patéticos humanos, seres insignificantes, ¿qué demonios vas a saber tú sobre la ira?- le espetó a Milo, mientras que, lentamente, comenzaba a levantarse…-¡GOLPE DE IRA!- gritó y, a una velocidad de nuevo endiablada, Aamon se abalanzó sobre Milo rodeado por las poderosas llamas del infierno…

Milo retrocedió entonces ante la inusitada violencia con la que el demonio se había levantado cuando ya prácticamente estaba vencido… las rabiosas llamas del infierno se dirigían hacia el caballero del escorpión, cuando, en ese mismo momento, una poderosa y gélida corriente impactó de lleno contra las llamas invocadas por el demonio…

-¡Ataca Milo!- le gritó Camus, mientras alimentaba con su cosmos su gélida corriente y mantenía a las llamas a raya de su compañero…

-¡ANTARES!- gritó entonces Milo mientras libera toda su ira contenida contra el demonio quien, con los ojos a punto de estallarle, contempló al caballero del escorpión acercarse hasta él a una velocidad impresionante y asestarle un golpe mortal…

El demonio salió entonces despedido, la fría corriente de Camus finalmente también había conseguido abrirse paso entre sus llamas y le había alcanzado de lleno… Aamon cayó al suelo donde su cuerpo estalló en cientos de finos y hermosos cristales…


UNA BATALLA EN TODA REGLA

 

-No me hagáis reír,- Barbatis se mofó de los dos caballeros, mientras movía sus manos en círculos y su aura maligna crecía… - ¡en el nombre de Satanás!- los ojos de Shura y Aioros destellaron- ¡EJÉRCITOS DEL INFRAMUNDO!

Al instante, del suelo, de la puerta del infierno, comenzaron a emerger cientos, miles de guerreros armados. Algunos sólo eran espectros, otros aún conservaban parte de su envoltura carnal, otros no eran más que sacos de huesos, pero en todos ellos se podía apreciar la furia de los infiernos destellar en sus malvados ojos…

-Puedes invocar todos los ejércitos que te vengan en gana- dijo entonces Aioros haciendo estallar su cosmos mientras que, al igual que segundos antes hiciera Barbatis, movía sus manos realizando círculos…- voy a fulminarlos a todos… ¡ROTURA DEL INFINITO!

Ante los atónitos ojos del demonio, miles de flechas salieron disparadas desde el cuerpo de Aioros arrasando a su paso con el ejército invocado por Barbatis…

El demonio enfurecido, se lanzó de lleno sobre el caballero de sagitario, sin embargo, en esos momentos, un poderoso destello dorado frenó su carrera. Parte de la armadura del señor de la guerra cayó al suelo partida en dos gracias a un tajo limpio y certero… un corte largo aunque no demasiado profundo, asomó entonces sobre el pecho del señor de la guerra…

Encolerizado aún más si cabía, el demonio extendió sus brazos y su maligna aura estalló golpeando a ambos caballeros. Inmediatamente, Barbatis se dirigió hacia donde se hallaba Shura, sus golpes eran rápidos y certeros, sin embargo el caballero de capricornio, saltando velozmente, consiguió esquivarlos.

En esos momentos varias bolas de energía impactaron contra el cuerpo del demonio… Shura aprovechó el desconcierto de Barbatis para golpearle con el poderoso filo de excalibur alcanzándole de nuevo en el pecho, algo más abajo que su ataque anterior… mientras tanto, Aioros preparaba su flecha de la justicia… su cosmos crecía a la par que lo enviaba a la punta de la flecha donde terminó por concentrar toda su energía… tensó su arco y, una vez Shura se hubo apartado, lanzó su flecha…

-¡Flecha dorada de la justicia!- gritó.

El señor de la guerra apenas tuvo tiempo de abrir bien los ojos cuando la poderosa flecha disparada por el caballero de sagitario le atravesó el pecho… sin dar crédito a lo que le había ocurrido, el demonio hincó sus rodillas en el suelo, mientras que las poderosas llamas del infierno estallaron consumiendo su cuerpo…




LA DESESPERADA LUCHA DE SAGA

 

… y mientras el poderoso Aldebarán dedicaba su última sonrisa a su compañero de armas y la lacerante aguja del escorpión atravesaba por tercera vez el cuerpo del señor de la ira, Miguel asomaba ya al último tramo de escaleras que conducía hacia la casa del cangrejo gigante… Nada más salir de la tercera de las casas y ver el estado en el que se hallaban las escaleras, comprendió a qué se había debido ese mal presentimiento que durante casi todo el día le había estado taladrando la razón y el sentido…

“Nebiros, ¿cómo es que el gran rey de los nigromantes ha abandonado el infierno?, ¿cómo es posible que la puerta del infierno haya aparecido en el reino de los vivos?, ¿quiere eso decir que…? Dios mío… un traidor, un traidor entre los doce…”

Mu cerró los ojos del gigante Aldebarán… en esos momentos, Satanachia y Saga se hallaban aferrados el uno al otro, los poderosos golpes del general del averno no conseguían hacer mella sobre el caballero de géminis que, sangrando, contenía los continuos embates del demonio…

-Aún no me has atacado…- Satanachia rió a carcajadas.- creo que te he sobrevalorado, no eres mucho mejor que el resto de tus patéticos compañeros.- Sin embargo, la sonrisa no desaparecía del rostro de Saga- ¿Por qué continuas riendo de esa forma?- preguntó entonces enfurecido Satanachia- ¿o es qué ya te has vuelto loco?

-Aún no he dicho mi última palabra, gran general…- Saga sonreía, mientras que su poderoso cosmos crecía y lo rodeaba. Los ojos del demonio volvieron a clavarse sobre los suyos.

-¿A qué esperas, semidiós?- le espetó Satanachia.

-Vas a tragarte todas tus palabras… ¡EXPLOSIÓN GALÁCTICA!

-¡PODEROSO ESCUDO DEL MAL!

El ataque de Saga impactó de lleno sobre el escudo invocado por Satanachia. Saga no dejaba de alimentar su explosión con su cosmos, mientras que el gran general, sorprendido, se vio obligado a incrementar mucho más su energía…

-¡por mi señor Lucifer!- gritó entonces el demonio- ¡FUERZA INFERNAL!

Gracias al nuevo aporte de energía, Satanachia consiguió finalmente resistir la explosión de galaxias de Saga…

-Así me gusta- Satanachia sonrió al extenuado Saga que lo miraba jadeando- has vuelto a ascender en mi particular escala… aunque mucho me temo que este último esfuerzo que has realizado vaya a ser el último…



EL GRITO DE AIOROS

 


-Viejo maestro…- Aiora corrió en dirección a Dohko y le ayudó a levantarse. Nebiros había terminado de completar la misteriosa invocación que comenzó atrayendo hacia su cuerpo los restos de sus ayudantes… su aspecto era ahora mucho más siniestro- me gustaría intentar algo,- dijo Aioria- pero voy a necesitar algo de tiempo.

-Comprendo- dijo entonces Dohko,- haré todo lo posible por atraer toda la atención de Nebiros hacia mí.

-Jamás pensé que me vería obligado a utilizar todo mi poder contra unos simples mortales.- dijo entonces Nebiros- sabía que eráis poderosos, pero… que el gran rey de los nigromantes infernales se vea obligado a recurrir a todo su potencial contra unos mortales… es impensable…

Mientras Nebiros pronunciaba estas palabras, Dohko avanzaba en su dirección con paso firme… Aiora permanecía rezagado, expandiendo y haciendo arder su cosmos, mientras que cientos de pequeñas y hermosas partículas brillantes rodeaban su cuerpo…

-Estamos dispuestos a todo,- le habló Dohko a Nebiros- vamos a liberar a Atenea y vamos a salvar a la tierra y a todos los seres que habitan este hermoso planeta. Nuestro valor, nuestra determinación…- su poderoso cosmos crecía y crecía a medida que acortaba distancias con el rey de los nigromantes.- ¡nuestra fuerza! Mientras que uno sólo de nosotros continué con vida, lucharemos y venceremos… ¡Nebiros! ¡GOLPE DE LOS CIEN DRAGONES DE ROZAN!

Cientos de dragones salieron proyectados desde el cuerpo del viejo maestro en dirección al rey de los nigromantes, quien realizó un violento movimiento con su mano derecha a la par que extendía unas poderosas y oscuras alas…

-¡INVOCACIÓN DIABÓLICA!

Del cuerpo de Nebiros salieron a su vez cientos de demonios que se lanzaron sobre los dragones convocados por el ataque del viejo maestro, los demonios impactaron contra los dragones y el ataque del caballero de libra no llegó siquiera a rozar al poderoso Nebiros…


… realizando un suave movimiento con su mano derecha, los fotones convocados alrededor del cuerpo de Aioria se dirigieron ahora en dirección al rey de los nigromantes. Sin que este se percatara de ello, las diminutas e iridiscentes partículas traspasaron su barrera, traspasaron incluso su negra armadura y se adhirieron a su piel…


…varios demonios se lanzaron entonces en picados sobre el cuerpo del viejo maestro. Dohko situó el escudo de libra frente a su cuerpo… los demonios impactaron sobre él con violencia. El caballero apretó los dientes a la par que retrocedía empujado por la diabólica fuerza de los pequeños demonios convocados por Nebiros…


…en esos precisos instantes, Miguel asomaba a los últimos peldaños que conducían a la casa del cangrejo gigante. Su aura blanca y pura estalló, mientras que sus ojos no daban crédito a lo que estaba viendo… allí, justo a la entrada de la cuarta casa, el gran portal de huesos, la puerta del infierno con su ondulante y perlada superficie, se erguía majestuosa dispuesta a vomitar las malvadas y diabólicas huestes del señor de los infiernos sobre la tierra; mientras que el poderoso guardia de la puerta, luchaba contra uno de los valientes caballeros y el temible general de los avernos se enfrentaba a otro de ellos…


…sí, en ese preciso instante, en la que el aura blanca y pura comenzaba a rodear a los caballeros reconfortándolos, los ojos de Aioria se iluminaban con un destello dorado y, mientras que este cerraba su puño, las cientos, miles de pequeñas partículas que habían atravesado la defensa del señor de los nigromantes, estallaban…
-¡EXPLOSIÓN FOTÓNICA!- gritó Aioria.


…y el cuerpo del poderoso Nebiros estalló violentamente, golpeando a todos los caballeros con restos de esquirlas de huesos y de carne putrefacta, provocando incluso que el gran Satanachia perdiera el equilibrio y cayera al suelo sorprendido, mientras que el espantoso portal de huesos comenzaba a resquebrajarse y su perlada superficie salía proyectada en oscuras lenguas grisáceas que todos consiguieron evitar a excepción de él, Aioria. Quien dé pie, con los brazos flácidos a ambos costados, en un estado catatónico, quedó atrapado por una de las misteriosas lenguas que rápidamente y ante los desesperados gritos de su hermano que lo llamaba y corría en vano intentando alcanzarlo, no pudo evitar que la puerta del infierno se lo tragara antes de desaparecer del reino de los vivos…


VALOR CABALLEROS, HAY QUE SALVAR A ATENEA


-¡Aioria!- en esos momentos, una poderosa fuerza lo aferró y lo contuvo. Aioros, vio desaparecer el cuerpo de su hermano envuelto en aquella espantosa miasma grisácea y perlada… un hombre que vestía una armadura plateada lo sostenía con firmeza…- ¡mi hermano… no!

-Valor, joven caballero- le dijo una misteriosa voz- lamento mucho tu perdida, sin embargo, Atenea nos aguarda.- ¡Satanachia!- gritó entonces Miguel liberando el cuerpo de Aioros que cayó de rodillas al suelo con los ojos desencajados, mientras que el resto de sus compañeros se lamentaban de las pérdidas hasta el momento sufridas y Saga intentaba ponerse en pie… la fuerte onda expansiva provocada por la explosión del cuerpo de Nebiros, los había arrastrado a todos por los suelos…

-¡VIOLENTO FRAGOR DE LA BATALLA!- gritó entonces Satanachia, centrando ahora toda su atención sobre el arcángel.

-¡PUÑO DE DIOS!

De nuevo los caballeros volvieron a perder el equilibrio, el arcángel y el demonio se enzarzaron en una violenta lucha cuerpo a cuerpo…

-¡Sigues igual de poderoso!

-Tú tampoco has cambiado, pero esta vez vas a llevarte una pequeña sorpresa…- en esos momentos los misteriosos ojos del arcángel destellaron, Satanachia comprendió al instante y a sus ojos asomó el pánico.

Realizando un rápido movimiento Miguel golpeó con su mano el pecho del gran general que salió despedido por los suelos… concentrando su energía, Miguel se disponía a abalanzarse de nuevo contra el demonio cuando una mano lo detuvo…

-Es mí rival- dijo Saga- sería mejor que avanzarais todos. Yo me encargo de Satanachia.

Miguel contempló entonces al caballero de géminis y sonrió. A pesar de las graves heridas sufridas, Saga estaba más que dispuesto a vencer a Satanachia. La energía blanca y pura de Miguel lo rodeó y Saga sintió que sus fuerzas volvían a renacer…

-Está bien, custodio- dijo Miguel fijando ahora toda su atención sobre el demonio.- Hoy no es tu día Satanachia.

-Esto sí que no me lo esperaba, ¿en verdad crees que un simple mortal va a vencerme a mí, al gran general de los avernos?

-No es un simple mortal y lo sabes; además, un simple mortal como tú los llamas ha destruido al gran rey de los nigromantes infernales- apuntilló entonces Miguel mientras sus ojos destellaban llenos de admiración.- Vas a tener el gran honor de que uno de los más poderosos custodios de la tierra te extermine…

Y dicho esto el arcángel comenzó a avanzar hacia el siguiente tramo de escaleras. Lentamente, Dohko, Camus, Milo y Mu lo siguieron… Shura ayudó entonces a Aioros a levantarse…

-Vamos Aioros, ¡por Atenea!

-¡Por Atenea!- y pasando frente a Shura, Aioros corrió tras el resto de sus compañeros dejando atrás a un enfurecido general de los avernos y a Saga dispuesto para la lucha.

Edited by plata
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LA BÚSQUEDA EN LOS INFIERNOS

 

 

Tras descender a través de la profunda garganta, Kanon finalmente alcanzó lo que parecía ser el fondo de aquel oscuro precipicio. Sin embargo, pronto descubrió que aquel estrecho pasillo en el que había acabado, seguía descendiendo, profundizando cada vez más en las entrañas de la tierra.

 

Al fin, al cabo de algo más de una hora de continuo descenso, Kanon llegó a una espantosa oquedad practicada en la dura y fría roca. Del interior de aquella misteriosa boca manaba una hedionda y malsana corriente de aire, cálida y pegajosa que le hizo torcer el gesto…

 

Entonces intentó introducirse por aquel sofocante agujero y no tardó en comprender que era demasiado angosto para permitirle un rápido acceso hacia el interior de la tierra. Concentrando su cosmos y valiéndose de sus puños, Kanon golpeó con fiereza las duras paredes de roca hasta que estas cedieron un poco, permitiéndole un paso algo más holgado con lo que finalmente, pudo avanzar hacia el interior…

 

Por suerte, a medida que fue profundizando en el túnel, este se fue haciendo cada vez más alto y ancho, de tal forma que, apenas transcurridos unos escasos minutos desde que iniciara su aparatoso descenso, Kanon pudo recuperar la verticalidad de su cuerpo e, iluminando con su cosmos parte del camino, consiguió moverse y avanzar con mucha más libertad y celeridad…

 

Entonces lo vio… llevaba un buen rato avanzando, cuando vio algo titilar al fondo del pasillo por el que caminaba. Inmediatamente, Kanon apagó su cosmos… sí, así era… al fondo del pasillo una luz titilaba e iluminaba un tramo de aquel hediondo y sofocante túnel.

 

El caballero aguzó sus sentidos mientras que ahora avanzaba más despacio y con sumo cuidado de no provocar si quiera la más ligera vibración que pudiera alerta de su presencia… y fue así como llegó hasta el lugar donde estaba situada la antorcha. Kanon abrió entonces los ojos sorprendido. Aquel era el final del túnel y esa luz debía estar ahí para iluminar el camino de lo que fuera que saliera de los infiernos y se dirigiera hacia la superficie de la tierra.

 

Una enorme y yerma extensión rocosa se extendía ahora frente a sus ojos. Una especie de submundo sobre el que una oscura y enrarecida atmósfera en la que sólo se apreciaban largos y fantasmales jirones grises y profundos surcos rojizos circundaban un pasaje estéril, afilado y tan gris como las espectrales formas que languidecían en su oscuro palio; y allí, al fondo se alzaba una misteriosa construcción sobre unas largas y negras escaleras flanqueada por unas columnas de fuego…

 

“Esa debe ser la puerta de la que me habló Miguel”, pensó Kanon a la par que avanzaba decidido acortando la distancia que lo separaba de aquellas negras escaleras y comenzaba a vislumbrar cada vez con mayor claridad la temida puerta de los infiernos.

“¿Pero? ¿Qué demonios?” Kanon detuvo sus pasos. Ya casi había llegado a posar su pie en el primero de los peldaños cuando vio, ahora sí con mayor claridad que desde la extraña, grisácea y perlada superficie de la puerta, brotaba un misterioso haz de luz triste y opaca que ascendía hasta perderse entre los oscuros jirones que surcaban el negro e inquietante cielo, en esos momentos, su armadura emitió una fuerte vibración…

Entonces Kanon abrió los ojos sorprendido… alguien había aparecido a su espalda... rápidamente, Kanon saltó en el aire a la vez que un poderoso golpe hacia saltar cientos de fragmentos de rocas…

 

-Vaya…- una voz melosa se alzó alta y clara.- Pero, ¿qué ven mis ojos?- ante Kanon apareció un hombre de largos cabellos rojizos y ojos ambarinos.- Agaliarept no fue capaz de cumplir con su misión y aquí estás, como yo me temía.

 

-¿Quién demonios eres?- preguntó Kanon.

 

-…y, lo más increíble aún- el demonio se llevó con asombro la mano derecha hacia su barbilla y sonrió a Kanon.- una armadura celestial. ¡Te ha dado una de sus armaduras celestiales!- el demonio movió entonces la cabeza mientras fruncía el entrecejo.- le has debido caer muy bien, pues no suele conceder sus preciadas armaduras así como así…

 

-Estás sordo,- le espetó Kanon mientras intensificaba su cosmos- ¿quién demonios eres?

 

-No, no estoy sordo. Me llamo Mefistófeles y guardo la puerta en el lugar del señor Nebiros,- Mefistófeles fijó entonces su mirada en el oscuro palio que los circundaba y donde el misterioso haz de luz desaparecía- quien ha subido a la superficie para aplastar a los tuyos.- sin embargo, en ese instante Mefistófeles volvió a fruncir el ceño, esta vez, claramente preocupado…

 

-¿Qué te ocurre Mefistófeles?- Kanon sonrió- ¿es que no te gusta lo que ven tus ojos?

 


UN COMBATE FUERA DE LO COMÚN

 

 

-¡Insolente!- Mefistófeles centró ahora toda su atención sobre el caballero.- Pronto te haré tragar tus palabras…

 

Preparado, Kanon se hizo a un lado y Mefistófeles pasó sin llegar siquiera a rozarlo…

 

-Tendrás que hacerlo mucho mejor- sonrió Kanon- con esos jueguecitos serás tú el que acabe mordiendo el polvo.

 

-¡MISTERIOS DE LA OSCURIDAD!

 

Kanon retrocedió entonces mientras que todo a su alrededor era engullido por una densa niebla… al instante, las escaleras así como las dos columnas de fuego, desaparecieron de su vista…

 

Kanon dejó entonces fluir su cosmos… Mefistófeles se le había acercado por la espalda con anterioridad y el a punto estuvo de sucumbir bajo su puño… alerta, Kanon expandió también sus sentidos…

 

Entonces hasta sus oídos llegó un extraño y fuerte clamor… Kanon giró sobre sí mismo en el momento que unas enormes cuchillas se abatían sobre él… dos enormes guadañas cercenaron el cuerpo del caballero que cayó convulso y ensangrentado al suelo…

 

Una espantosa risa se alzó entonces, una diabólica carcajada que rompió el lúgubre silencio del triste y solitario lugar donde se hallaban…

 

-¿Cómo es posible que Agaliarept no acabara con él?- Mefistófeles no dejaba de reír a la par que avanzaba en dirección al cadáver de Kanon.- ¿Qué demonios habría visto en él para entregarle una de sus hermosas armaduras?, sino era más peligroso que una mosca…

 

Mefistófeles había llegado al lugar donde la cabeza de Kanon descansaba…

 

-Me llevaré su cabeza como trofeo y se la entregaré a mi señor Lucifer.- Mefistófeles se agachó para recoger la cabeza del suelo cuando tras él estalló un poderoso cosmos…

 

-Muere maldito demonio… ¡Explosión galáctica!

 

Sorprendido, Mefistófeles no pudo evitar que el ataque de Kanon le alcanzara de lleno… el cuerpo del demonio estalló en el aire junto a las hermosas estrellas que lo rodeaban…

 

Sin embargo, Kanon alzó una de sus cejas y se volvió hacia su derecha…

 

-Eres sorprendente,- Mefistófeles lo observaba con sus ambarinos ojos a punto de estallar.

 

-Tú tampoco has estado mal.- Kanon sonrió al demonio.



LA REVELACIÓN DE MIGUEL

 


-¿Dónde está Shaka?- Milo corrió hasta alcanzar a Miguel que ya había iniciado el ascenso hasta la quinta casa.- ¿Por qué no ha venido contigo?

 

- Shaka está prisionero- al pronunciar estas palabras Miguel detuvo sus pasos al igual que el resto de los caballeros.

 

-¿Prisionero?- preguntó Milo que no daba crédito a lo que estaba oyendo- ¿cómo es que…?

 

-Nos esperaban- los ojos de Miguel buscaron el rostro de Milo.- No pude hacer nada por evitarlo. De no haber sido por mis hermanos, ahora mismo yo estaría muerto.

 

-¿Pero…?

 

-No lo he abandonado…- los misteriosos ojos del arcángel destellaron.- Sé que Legión lo mantendrá con vida. Lo odia. Lo odia tanto que no lo matará, al menos no hasta que se haya cobrado lo que cree que Shaka le debe.

 

-¿Cómo te atreves a decir entonces que no lo has abandonado?- los ojos de Milo destellaron rojizos, Mu y el resto de sus compañeros lo miraban sorprendidos.- ¿Qué se supone que estabas haciendo cuando apresaron a Shaka?, tú…- Milo buscaba las palabras adecuadas- Shaka confiaba en ti…

 

Miguel agachó entonces la cabeza… Milo lo contemplaba con el puño cerrado y la mirada enfurecida…

 

-Es la primera vez…- dijo entonces el arcángel y Milo aplacó un poco su rabia. Era evidente que Miguel estaba sufriendo.

 

-¿Qué quieres decir?- preguntó entonces Milo.

 

-Es la primera vez que…- Miguel tragó saliva- que pierdo a uno de mis protegidos y créeme, para mí no hay mayor sufrimiento…pero, mis obligaciones son muchas y, mi deber está ahora aquí con vosotros.- el arcángel alzó entonces la cabeza, tras ellos estallaron el cosmos de Saga y la maléfica energía de Satanachia…- el poderoso Belcebú nos aguarda. Mi prioridad ahora es ayudaros a rescatar el cuerpo de vuestra diosa.- Miguel se volvió y los miró uno a uno- pero la salvación de Atenea no depende sólo de que consigamos vencer a Belcebú y rescatar su cuerpo.

 

-¿A qué te refieres?- pregunto entonces Dohko.

 

-A que Lucifer se ha tomado muchas molestias para asegurarse la victoria sobre Atenea. Podía habérsela llevado al Pandemónium, obligándoos a atravesar el infierno para rescatarla de su temida fortaleza…- Miguel sonrió- pero al parecer os conoce mucho mejor que mis hermanos y no digamos yo. Para asegurarse la victoria ha separado el cuerpo del alma de la diosa. Por el tiempo que he pasado observando a Shaka sé que sois capaces de obrar milagros, pero mucho me temo que él os haya estado vigilando, espiándoos desde hace mucho más tiempo.- los caballeros miraron entonces al suelo.- No tenéis de qué avergonzaros, incluso en el cielo tiene ojos y oídos…

 

-Pero, hay esperanza, ¿no es así?- preguntó entonces Aioros

 

-Claro que la hay, siempre hay esperanza, por muy largos y tortuosos que sean los senderos por lo que hemos de discurrir, siempre hay esperanza.- Miguel sonrió y su aura destelló. Al instante todos volvieron a sentirse reconfortados.- No perdamos más tiempo. Vamos a liberar el cuerpo de Atenea. Una vez venzamos a Belcebú, lo que quede de sus huestes huira en desbandada y Rafael podrá hacerse cargo del cuerpo de la diosa. Con su poder evitará que el cuerpo de Atenea muera. Mientras tanto sé que él no desesperará y estoy seguro de que conseguirá liberar el alma de la diosa a tiempo…

 

-¿Él?- preguntó Camus, mientras que todos comenzaban ya a correr en dirección a los aposentos del patriarca…

 


EL SER EN EL UMBRAL

 

 

… Mefistófeles vociferó algo en una misteriosa lengua y cientos de discos dorados aparecieron tras él. A un gesto de su mano, los discos se abatieron sobre Kanon, quien saltó evitándolos.

 

-¡Maldito seas!- gritó el demonio mientras se hacía a un lado esquivando el puño de Kanon.

 

-No vas a acabar conmigo tan fácilmente… te tengo deparada más de una sorpresita…- Mefistófeles lo miró confundido- ¡otra dimensión!- gritó Kanon y al instante, tras el demonio se abrió una enorme brecha mientras que una poderosa fuerza de atracción succionaba su cuerpo…

 

Sin embargo, tras realizar un duro esfuerzo, el demonio consiguió resistirse a la poderosa fuerza que lo atraía al interior de la dimensión…

Mefistófeles cayó entonces de rodillas en el suelo. Apretando los dientes, el demonio concentró su maligna aura y, hundiendo los dedos en la pedregosa tierra yerma, se lanzó de nuevo al ataque…

 

-¡SENDAS DE PERDICIÓN!

 

Al instante de la tierra yerma comenzaron a emerger unos enormes muros de piedra que, rodearon a Kanon.

 

“Pero, ¿qué se supone que está haciendo?”, se preguntó así mismo Kanon al verse rodeado por aquellos misteriosos y oscuros muros.

 

-Estás perdido- se alzó entonces la voz de Mefistófeles.- Has caído en mi trampa. Ningún mortal ha escapado jamás de estas sendas. Estás condenado a vagar y vagar por ellas hasta que el hambre y la desesperación acaben contigo.

 

-¿En verdad crees que me has atrapado?- Kanon comenzó a reírse a carcajadas.- Te tenía por alguien más inteligente.

 

Kanon comenzó a andar a través de aquel misterioso sendero. Apenas hubo avanzado unos metros, el sendero se bifurcó en tres tramos más… mientras tanto, el demonio dejaba fluir su maligna esencia y, transmutado en una fría y misteriosa niebla, fue reptando por los suelos en dirección a Kanon…

 

La sagrada armadura de Kanon comenzó entonces a emitir unos débiles destellos. Alerta, el caballero detuvo sus pasos y dejó fluir su cosmos… entonces lo sintió… algo rozó levemente los límites de la barrera que formaba su cosmos en torno suya.

 

De repente algo descendió violentamente sobre Kanon… en el último instante, el caballero se apartó mientras que la tierra se convulsionaba allí donde hacía apenas unos segundos él había estado… Entonces, su armadura comenzó a emitir unas fuertes vibraciones, mientras que el caballero sentía que una misteriosa fuerza tiraba de él hacia su derecha, indicándole que el demonio se hallaba escondido tras uno de los muros que lo rodeaban…

 

Así es que, sin darle tiempo a un nuevo ataque, Kanon contraatacó. Dejándose llevar por aquellas fuertes vibraciones, el caballero hundió su puño en el muro… su golpe atravesó la dura y fría roca y al instante, sintió un cambio bastante sutil en la materia que su puño traspasaba…

Desde su puño cerrado, deslizándose por su muñeca, hasta llegar a su codo, una sustancia cálida, rojiza y pegajosa comenzó a manar abundantemente.

 

Al instante, los muros que lo rodeaban cayeron al suelo. Frente a él, Mefistófeles lo contemplaba con sus ambarinos ojos muy abiertos, desorbitados, mientras que el caballero retiraba el puño y el cuerpo del demonio caía al suelo sobre sus rodillas…

 

-¿Cómo…?- el sorprendido demonio no daba crédito a lo que acaba de ocurrirle.- ¿Cómo has conseguido descubrirme?

 

Entonces Mefistófeles de rodillas, abrió los ojos mucho más sorprendido si cabía aún. Kanon lo miró fijamente… el demonio tragó saliva y finalmente cayó de bruces sobre las piernas del caballero que se hizo a un lado dejando caer el cuerpo del demonio al suelo. Acto seguido Kanon, comenzó a avanzar en dirección a las escaleras.

 

-Espera…- Mefistófeles levantó la cabeza y con su mano aferró la pierna derecha de Kanon.- No… no puedo… permitir… nadie pasa…

 

Tras un último estertor, el demonio soltó la pierna del caballero y este continuó avanzando cuando una terrible explosión hizo que Kanon centrara toda su atención en el oscuro manto que jalonado de largos y nebulosos harapos grises circundaban el lugar…

 

Kanon abrió entonces los ojos sorprendido. Tras la terrible explosión que hizo que las escaleras se estremecieran, la superficie de la puerta del infierno comenzó a revolverse a la vez que el misterioso haz de luz que la conectaba con el cielo, desaparecía… la perlada y grisácea sustancia burbujeó y ante Kanon, aquellas misteriosas burbujas comenzaron a tomar una forma definida… alerta, el caballero hizo estallar su cosmos… las volutas se arracimaban y ahora podía ver con claridad como dibujaban el contorno de un ser…

 

-¡No puede ser!- gritó entonces Kanon mientras se dirigía corriendo en dirección a la puerta y hundía sus manos en la grisácea miasma donde un brazo dorado acababa de aparecer y volvía a hundirse…

 

Aferrándolo con todas sus fuerzas, Kanon tiró con violencia del brazo hacia fuera… más destellos dorados emergieron de la convulsa puerta, la cabeza de Aioria cayó pesada sobre su hombro derecho… algo tiraba del caballero hacia el interior de aquella espantosa miasma con una fuerza inusitada…

 


TIEMBLA EL SANTUARIO

 

 

-Te voy a destrozar- enfurecido Satanachia bufaba mientras Miguel y el resto de los caballeros desaparecían ascendiendo hasta la siguiente casa- Miguel pronto comprenderá el terrible error que ha cometido…

 

-En vez de hablar harías mejor en luchar…

 

Satanachia se hizo a un lado, dejando pasar a Saga que no se inmutó y volvió a cargar contra el demonio.

 

-¿Crees que por haberme acertado un par de golpes vas a derrotarme?- preguntó entonces el demonio.- Todo este tiempo he estado jugando contigo, caballerete. No tienes ni la más mínima idea de contra a quién te enfrentas.- el aura maligna de Satanachia estalló a la par que Saga hacia estallar su cosmos, mientras que en las escaleras Miguel revelaba a los caballeros la suerte que había corrido Shaka.- ¡Un golpe de suerte, nada más! Eso es lo que habéis tenido hasta el momento… ¡VIOLENTO FRAGOR DE LA BATALLA!

 

De repente del cuerpo de Satanachia su maligna energía comenzó a brotar en forma de unos oscuros apéndices que, unidos a sus puños, se lanzaron a atacar a Saga. Moviéndose a la velocidad de la luz, Saga consiguió detener en varias ocasiones los puños del demonio, pero aquellos misteriosos apéndices eran igual de fuertes y eficaces que sus puños y a pesar de su rapidez no podía evitarlos del todo… Saga se vio obligado a retroceder mientras que Satanachia le iba ganando más y más terreno cada vez…

 

-No dirás que no te lo advertí…- el demonio estalló en carcajadas a la par que, concentrando aún más su energía, conseguía hundir sus puños y apéndices en el cuerpo de Saga que salió despedido hasta caer junto al cuerpo de Aldebarán.- pero esto no ha terminado aún…- mientras que Saga hacia todo lo posible por levantarse, el demonio apuntó con sus manos hacia el oscuro manto que circundaba el santuario.- ¡DESPLIEGUE INFERNAL!

 


CAMINO DEL PANDEMÓNIUM

 

 

-¡Aioria!- gritó Kanon, quien se aferraba ahora al cuerpo del caballero de leo en un fuerte abrazo mientras que seguía tratando por todos los medios de liberarlo…- ¡despierta, Aioria!

 

Pero Aioria no respondía… Kanon sentía su pulso, pero estaba totalmente inconsciente… ya había conseguido sacar medio cuerpo del caballero del interior de la puerta cuando, una vez más, algo tiró de las piernas de Aioria con tanta fuerza que en esta ocasión también arrastró a Kanon, aunque este aún mantenía parte de su cuerpo del otro lado…

 

“De todas formas”, pensó entonces Kanon, “se supone que yo debía atravesar esta puerta…”, así es que finalmente, aferrándose al cuerpo de Aioria, Kanon dejó que la poderosa fuerza tirara de los dos hacia el interior…

 

Al principio le costó abrir los ojos. Abrazado al cuerpo de Aioria, ambos descendían a toda velocidad a través de una especie de túnel de fuego, el calor era sofocante, las llamas lamían las armaduras pero, mientras que la recién restaurada armadura de leo vibraba y en algunos puntos se desprendía del cuerpo de Aioria, la armadura celestial resistía por el momento intacta...

 

…y tras un tiempo que a Kanon le pareció una eternidad, ambos cayeron violentamente contra los fríos y oscuros peldaños de una larga escalera, por los que rodaron hasta caer sobre una cenicienta y negra tierra abrasadora…

 

-¡Dios mío!- incorporando su torso, Kanon se sentó sobre las cenizas.

 

…aquella atmósfera era prácticamente irrespirable. Las cenizas lo cubrían todo, llovían incesantemente del cielo, mientras que aquí y allí desde el interior de unas profundas y abismales grietas, la lava saltaba a chorros o bien formaba unas gruesas olas que a modo de una rojiza marejada lamían constantemente la descarnada superficie de la roca volcánica. En algunos puntos, la tierra estaba tan castigada y agrietada que lo poco que de ella afloraba a la superficie conformaba unos delgados y frágiles puentes flotantes bajo los que la lava fluía salvajemente.

 

Unas rabiosas descargas rojizas, unos potentes rayos, descargaban continuamente su furia y su rabia sobre una imponente masa que, en la lejanía constituía una poderosa fortaleza… entonces otras descargas más comenzaron a jalonar el oscuro manto de aquella noche perpetua en la que moraban las criaturas del infierno y, de aquel tenebroso palio, comenzaron a llover unas pequeñas formas brillantes que nada más atravesar la atmosfera prendían en violentas llamaradas…

 

Con la cara tiznada, tosiendo a causa de los vapores y las cenizas, Kanon se levantó y vislumbró al fondo de aquel paisaje desolador la increíble fortaleza y, por unos instantes, la desesperanza pudo con él y tuvo la sensación de que todo estaba perdido, de que no sería capaz de llegar hasta allí y de que Miguel y su señor se habían equivocado al encomendarle a él aquella misión…

 

“Son muchas las artimañas de las que se sirve Lucifer…”, las palabras de Miguel acudieron entonces a su cabeza, “no te extrañe que en algún momento el abatimiento y la desesperanza te alcancen. Recuerda entonces que él es el padre de la mentira y no permitas que la duda anide en tu corazón…”

 

…y en esos pensamientos estaba cuando una fuerte tos lo sorprendió. Kanon miró entonces al suelo y allí encontró a Aioria tosiendo a la par que intentaba levantarse…

 

-Al fin despiertas…

 

Aioria se revolvió sorprendido y se encontró cara a cara con el tiznado rostro de ¿Saga?, no, no era Saga, era Kanon…

 


EL FIN DE SATANACHIA

 

 

… sin darle siquiera tiempo a terminar de levantarse, los golpes volvieron a llover sobre Saga. Satanachia encolerizado no le permitía siquiera un respiro…

 

-¿Qué ocurre Saga, al fin te has rendido?- el demonio no dejaba de reír. Aferrando al caballero por el cuello, Satanachia lo levantó del suelo.- Vamos, respóndeme al menos, ¿quieres que acabe de una vez por todas con tu sufrimiento? O, por el contrario ¿vas a seguir adelante con tu patética resistencia?- entonces el demonio hundió su puño en su estómago. Saga escupió sangre a la par que posaba su cabeza sobre el pecho de Satanachia- sabes, creo que mejor acabo de una vez por todas con esto…

 

-¡Otra dimensión!- gritó entonces Saga quien aún continuaba con la cabeza gacha y se aferraba las costillas.

 

Tras Satanachia se abrió una enorme brecha y el cuerpo del demonio comenzó a ser aspirado por una poderosa fuerza… sorprendido Satanachia nada pudo hacer por evitar caer en la dimensión que Saga había abierto…

 

…tras recuperar un poco de aire, Saga comenzó a concentrar su cosmos. Probablemente tarde o temprano, Satanachia encontraría la forma de abandonar aquella dimensión… y él estaba decidido a no permitírselo.

 

Así es que, transcurridos apenas unos minutos, Saga se adentró en la dimensión por la que ahora vagaba el cuerpo del demonio… nada más aparecer, unos poderosos golpes llovieron sobre él, pero Saga, preparado los esquivó…

 

-Maldito seas- Satanachia tenía serios problemas para controlar su cuerpo y su energía en aquella abertura espacio-dimensional por la que ahora vagaba. Encolerizado, intentaba por todos los medios resistirse a las poderosas fuerzas que arrastraban su cuerpo…

 

-¿Qué me contestas Satanachia?- Saga se burló del demonio- ¿acabo con tus sufrimientos?- los ojos del demonio estallaron mientras que de nuevo intentaba golpear al caballero- sabes, creo que mejor acabo con esto de una vez por todas.- y, colocando sus manos frente a su cuerpo, incrementando su energía, Saga concentró su ataque sobre el cuerpo del encolerizado demonio…-¡EXPLOSIÓN GALÁCTICA!

 

El cuerpo de Satanachia primero se convulsionó y posteriormente el pecho del demonio se expandió con tal violencia que estalló mientras que el agotado y gravemente herido Saga caía finalmente rendido y la armadura de géminis expulsaba su cuerpo de vuelta al santuario, donde cayó muy cerca de los cuerpos de Afrodita y de Aldebarán…

 


COMPAÑEROS EN EL INFIERNO

 

 

-¿Kanon?

 

Aioria se incorporó a la par que contemplaba confuso en lugar en el que había despertado…

 

-Traté de despertarte por todos los medios, pero estabas inconsciente.

 

-¿Dónde…?- Aioria miró confundido a su alrededor- estaba en el santuario, ¿cómo es posible?

 

Se hallaba en una tierra hostil, peligrosa, negra, acechante, bajo un tenebroso cielo que descargaba furioso su ira contenida contra la desolación reinante…

 

-Lo único que puedo decirte es que apareciste de improvisto en el umbral de la puerta del infierno y que la atravesamos juntos.

 

-Entonces, estamos en el infierno.

 

-Así es y, ahora, debemos partir.

 

-¿Partir?, ¿Adónde?- preguntó Aioria aún confundido.

 

-Al Pandemónium- ambos cruzaron sus miradas- debemos entrar en la inexpugnable fortaleza de Lucifer y liberar el alma prisionera de Atenea.
Mientras pronunciaba esta última frase Kanon extendió su brazo derecho en dirección a la increíble fortaleza que se alzaba majestuosa al fondo de aquel paisaje desolado.

 

-¿Inexpugnable fortaleza? ¿Alma de Atenea?- preguntó entonces Aiora mientras iniciaba el descenso a través de la pequeña ladera en la que habían caído.

 

-Bueno, supongo que ningún ser hasta el momento ha intentado entrar en ella- Kanon lo alcanzó y ambos caminaron juntos- debemos de ser los dos primeros en querer hacerlo. Por cierto,- Kanon recordó entonces algo más- es muy probable que Shaka también se halle en su interior…

 

-¿Shaka? Ahora comprendo, por eso no se reunió con nosotros en el santuario, por que vino a rescatar el alma de Atenea.

 

-No,- Aioria miró confundido a Kanon- él también es prisionero en el Pandemónium.- y acto seguido, Kanon comenzó a correr dejando tras de sí a un Aioria más que confundido.

 


EL LARGO CAMINO DE CENIZAS

 

 

…y mientras Saga caía prácticamente muerto junto a los cuerpos de los desaparecidos Aldebarán y Afrodita y el resto de los caballeros junto con el arcángel, continuaban con su ascenso a través de las casas del zodíaco, Kanon y Aioria, corrían en dirección a la temida fortaleza de Lucifer.

 

Sorteando continuos peligros, los dos avanzaban esquivando violentas erupciones que les asaltaban a prácticamente cada paso que daban… la terrible tierra de los infiernos parecía de este modo luchar contra los invasores…

 

-Esto no me gusta nada- Kanon detuvo unos instantes su carrera a la par que se hacía a un lado y la tierra convulsa erupcionaba.

 

Ante ellos se extendían ahora unos largos y quebradizos puentes colgantes, bajo los que fluían ríos de lava…

 

-Debemos atravesarlos- dijo entonces Aioria- no nos queda otra opción.

 

-Eso parecer ser.

 

A un gesto de Kanon, ambos saltaron al primero de los puentes colgantes. Corriendo a toda velocidad lo atravesaron mientras que tras ellos, el puente se deshacía y las rocas caían al interior de salvaje río de lava que fluía más abajo.

 

-Y, ¿ahora qué?

 

Una vez lo hubieron atravesado sus pies volvieron a posarse sobre una tierra mucho más segura o al menos eso les parecía… unas horribles estalagmitas cubrían ahora una enorme extensión.

 

Ante los horrorizados ojos de los caballeros, que ahora podían ver con mayor claridad qué eran los otros destellos que jalonaban el oscuro cielo y al instante prendían en llamas, los cuerpos de cientos, miles de criaturas aladas caían salvajemente desde el tenebroso palio y sus cuerpos incandescentes quedaban empalados en aquellas terroríficas estacas de piedra…

 

-¿Son…?

 

-Ángeles- dijo Kanon.

 

…y al mirar al oscuro cielo, ambos contemplaron la macabra lluvia de seres de luz que no paraba de caer incesantemente sobre las afiladas estacas…

 

Y mientras Aioria y Kanon contemplaban sobrecogidos la enorme extensión de criaturas celestiales empaladas, en el santuario los demás caballeros, hacía un buen rato que habían dejado de sentir el cosmos de Saga y sobre ellos pesaba ya la tristeza por haber perdido a otro de sus compañeros de armas, máxime cuando la batalla no había hecho más comenzar…

 

Acostumbrado a leer en el corazón de los hombres, Miguel comprendía los oscuros sentimientos que lentamente se iban adueñando de los custodios hasta el momento sobrevivientes. Es por eso que su aura blanca y pura no dejaba de rodearlos, pues él, al fin y al cabo, no dejaba de ser un ángel protector, y como tal deseaba infundir no sólo valor, sino la certeza de que, al menos, en esta ocasión, no luchaban solos.

 

-¡Ánimo, custodios! Mi corazón me dice que, aunque gravemente herido, Saga no nos ha abandonado.

 

-Miguel- la voz de Mu se alzó entonces- ¿puedes sentirlos?

 

-Si te refieres a sí puedo sentir a las maléficas criaturas de Lucifer, la respuesta es sí. Las siento. Nos aguardan arracimadas, todos juntos…- entonces Miguel detuvo su ascenso y se volvió hacia los caballeros.- No sólo los siento a ellos, también siento a Atenea, aunque muy débilmente. Lo mismo me ocurre con Saga… sé que aún sigue con vida aunque no sea más que un ligero soplo lo que lo mantiene…

 

-Has dicho que nos esperan arracimadas- dijo entonces Shura- ¿Cuántos son y dónde nos esperan?

 

Miguel volvió entonces su mirada hacia las escaleras.

 

-Allí, en lo que vosotros llamáis los aposentos del patriarca. Belcebú, Lilith, Abaddón y Samael, el ángel de la muerte. Todos son muy poderosos, no debéis subestimar a ninguno de ellos y mucho menos a Lilith, no os dejéis influenciar por su hermosa apariencia- Miguel torció el gesto- aunque, entre todos ellos, Belcebú destaca no sólo por su poder. Tened mucho cuidado con él. Juega sucio, es muy fuerte, es terrible…

 


LA ÚLTIMA BATALLA EN EL SANTUARIO

 

 

Así es que todos continuaron ascendiendo sin encontrar en el camino quien les opusiera resistencia y finalmente se hallaron tras las puertas que conducían a los aposentos privados del patriarca…

 

Nada más llegar, todos sintieron la poderosa y oscura energía contenida tras las pesadas puertas que parecían a punto de estallar. Los caballeros se miraron los unos a los otros mientras que sus cosmos fluían rodeándolos y buscaron los ojos del arcángel. Miguel posó sus misteriosos ojos en cada uno de ellos…

 

-Valor caballeros- dijo entonces a la par que extendía su mano derecha en dirección a la puerta…- ¡ESCUDO CELESTIAL!- gritó invocando una poderosa barrera que los protegía a todos. Acto seguido, concentrando su energía sobre su puño derecho, Miguel lanzó un poderoso golpe sobre la puerta- ¡PUÑO DE DIOS!

 

Las pesadas hojas estallaron sobre sus batientes en cientos, miles de esquirlas y astillas que chocaron contra la poderosa barrera impuesta por el arcángel… Entonces, desde interior de los aposentos una terrible vaharada de aire caliente y pútrido salió al encuentro de los caballeros, mientras que unas poderosas y violentas llamaradas lamían la blanca superficie del escudo celestial…

 

-¡Belcebú!- gritó Miguel- ¡Ha llegado tu fin príncipe de los infiernos!

 

…Y, sin mediar más palabras, el arcángel junto a los seis caballeros sobrevivientes, se adentraron corriendo en el interior de los aposentos…

 


ABADDÓN REY DE LAS ALIMAÑAS

 

 

Nada más atravesar el dintel de la puerta, sobre los caballeros cayeron las maléficas criaturas de Lucifer… sus poderosos ataques impactaron violentamente contra la protección impuesta por Miguel que se resquebrajó bajo la terrible potencia de todos aquellos ataques. Sin embargo, los caballeros, preparados, saltaron esquivando las llamas, bolas de energía, rayos y moscas que se abatieron sobre ellos…

 

En esos momentos un terrible golpe lanzó a Milo por los suelos, que cayó sobre su espalda y rápidamente se hizo a un lado a la par que un ser de aspecto repugnante se abatía sobre él…

 

Las delgadas y largas patas de la criatura se hundieron en el suelo a la par que, con sus no menos largos brazos, que acababan en unas especies de cuchillas volvía a lanzar un violento golpe sobre Milo, quien de nuevo salió despedido al recibir el terrible impacto…

 

Concentrando su cosmos en sus puños, Aioros comenzó a descargar sus golpes sobre la espantosa criatura, sin embargo, dando un gran salto, el demonio desapareció ante sus ojos e inmediatamente después, apareció justo detrás del caballero de sagitario, al que abrazó con sus largos y repugnantes brazos y piernas mientras que de su boca salía una especie de hilo con el que, en apenas unos segundos lo había envuelto de pies a cabeza…

 

En esos momentos, Milo se lanzó de nuevo al ataque. La misteriosa criatura libero el cuerpo de Aioros lanzándolo violentamente al fondo de la sala, donde cayó aturdido junto al cuerpo de Atenea que se hallaba prisionero atrapado, atenazado por unas oscuras zarzas.

 

Finalmente, tras esquivar varios golpes más de la espantosa criatura que, con la ayuda de sus fibrosas y delgadas patas saltaba a una altura impresionante, Milo consiguió detener los embates de aquel misterioso ser que semejaba más bien un saltamontes que un humano…

 

-¿Qué demonios eres?- preguntó Milo, aunque en verdad no esperaba recibir respuesta…

 

-Soy Abaddón- dijo entonces el repugnante ser mientras en su extraño rostro se abría una especie de protuberancia y unas pequeñas tenazas asomaban de lo que parecía ser su boca- y tú eres el caballero del escorpión. Te he elegido a ti de entre tus compañeros, para que sufras mi letal picadura… ¡MORDEDURA DIABÓLICA!

 

Sin que Milo pudiera hacer nada por evitarlo, el ser saltó en el aire y se lanzó en picado sobre el cuerpo del caballero de escorpión. Al instante, las patas así como los largos brazos de la misteriosa criatura se abrieron violentamente y sobre Milo comenzaron a llover un sinfín de golpes que el caballero fue evitando. Sin embargo, cuando finalmente creía haberlos evitados todos, Abaddón apareció de golpe frente a él, asiéndolo fuertemente con un poderoso abrazo, a la par que hundía su cabeza sobre el pecho del escorpión y abría su boca hundiendo sus terribles tenazas en la armadura, que cedió fácilmente, alcanzando la carne del caballero que al instante sintió que todo su cuerpo se estremecía presa de un terrible dolor…

 

-¿Qué…?- Abaddón liberó de su abrazo a Milo y salto al suelo donde cayó sobre sus largas patas flexionadas…- Esto es…

 

El pecho le ardía, sentía su carne palpitar lacerantemente mientras que un intenso escozor así como una fuerte quemazón le recorrían todos los miembros…

 

-Esto no es nada, escorpión. Mi picadura es letal y basta con una simple mordedura para que la inmensa mayoría de los hombres caigan rendidos y muertos a mis pies… aunque- la vista se le estaba enturbiando, no conseguía vislumbrar más que una difusa figura que no cesaba de moverse de un lado a otro, mientras que sentía como la fiebre tomaba el control de su cuerpo.- tú no eres un hombre normal, pero bastará con que vuelva a inocularte sólo una vez más mi veneno…

 

…una espantosa forma, un ser con aspecto de insecto gigante avanzaba en su dirección y él nada podía hacer… los largos brazos volvieron a abrirse dispuestos a amortajar su febril cuerpo, cuando, de repente, una lluvia de flechas doradas se abatió sobre el demonio que saltó de nuevo desapareciendo tras algún oscuro resquicio del techo… Aioros, había conseguido liberarse de la pegajosa sustancia con la que Abaddón le había hecho prisionero…

 

 

EL PODEROSO SEÑOR DE LAS MOSCAS

 

 

Un enjambre de moscas se abatió sobre él. Al instante, Camus se vio totalmente rodeado por las insidiosas criaturas que comenzaron a concentrarse sobre su cuerpo... invadiendo cada resquicio, penetrando incluso por debajo de su armadura… Camus cayó al suelo. No podía respirar con todo aquel enjambre encima, tenía la sensación de que sobre su cuerpo se amontonaban toneladas y toneladas de materia viviente que lo estaban aplastando…

 

-¡Camus!- Dohko hundió sus brazos en aquella asquerosa masa viviente en un intento de sacar el cuerpo de su compañero, pero las insidiosas moscas comenzaron también a llover sobre él…

 

Violentamente, el viejo maestro hizo estallar su cosmos mientras que las moscas que intentaban cubrir su cuerpo caían totalmente pulverizadas… entonces lo vio. Allí, apenas unos metros alejado del combate, la espantosa y grotesca forma del señor de las moscas… su torso cubierto de un negro y fuerte vello, sus poderosos brazos rematados en unas oscuras garras y sus gruesas patas acabadas en pezuñas…

 

-Vamos, mortal- los descarnados labios del señor de las moscas se abrieron y este le mostró a Dohko una espantosa hilera de dientes afilados al igual que cuchillas mientras que con sus poderosas garras le hacía un claro ademán para que se acercara…- si tienes lo que hay que tener, ven y enfréntate a mí…

 

Dohko fijó entonces sus ojos sobre su compañero caído… tenía que hacer algo y tenía que hacerlo rápido o todos aquellas moscas acabarían aplastándolo y ahogándolo…

 

Concentrando su cosmos, Dohko colocó sus puños frente a su cuerpo e inmediatamente, haciéndolo estallar violentamente, se lanzó sobre el señor de las moscas…

 

-¡Por el vuelo del dragón de Rozan!

 

Un inmenso y poderoso dragón se abalanzó entonces sobre el terrible Belcebú, quien no dejaba de sonreír al furioso caballero. Entonces, el príncipe de los infiernos levantó sus grandes garras y, tras realizar un extraño movimiento, millones de moscas se lanzaron contra el dragón… la oscura energía de Belcebú alimentaba a sus pequeñas alimañas mientras que el viejo maestro continuaba incrementando la potencia de su ataque con su cosmos…

 

Durante unos segundos, ambos ataques permanecieron en equilibrio. Entonces, los ojos de Belcebú destellaron y millones de moscas golpearon al viejo maestro por la espalda haciéndole perder la concentración y provocando que el puño del señor de las moscas le alcanzara de lleno… Dohko salió disparado mientras que con su cuerpo atravesaba los gruesos muros de los aposentos del patriarca…

 


LILITH

 

 

Una misteriosa brisa jugueteó con los cabellos de Shura. Sorprendido, el caballero de capricornio retrocedió a la par que una violenta y maligna energía estallaba a su derecha y un terrible golpe, le hacía hincar la rodilla en el suelo…

 

Enfurecido, Shura hizo estallar su cosmos mientras que la risa de una mujer llegaba a sus oídos… entonces una ligera ráfaga de viento volvió a pasar muy cerca de donde el caballero se hallaba… inmediatamente, Shura alzó su brazo y detuvo el delicado puño de una hermosa mujer…

 

-No está nada mal…- la mujer sonrió y volvió a desaparecer- vamos, ven…- el cuerpo de la mujer se hacía y deshacía en finísimas partículas, los ojos de Shura no dejaban de escrutar las distancias. De vez en cuando alzaba su brazo y detenía los golpes de la misteriosa mujer.

 

-¿Qué demonios pretendes?- preguntó entonces el caballero haciendo estallar su cosmos violentamente a la par que esta vez asía el brazo de la mujer y tiraba de ella. Sin embargo, el brazo de Lilith se deshizo entre sus dedos y las piernas de la mujer golpearon violentamente al caballero que tuvo que retroceder ante el tremendo impacto.

 

-Sólo quería jugar un rato…- la mujer volvió a materializarse. Sus ojos brillaron presa de un oscuro frenesí y Shura sintió que le ardía la sangre, sin embargo, rápidamente el caballero recuperó la compostura.- Eres duro de roer- dijo finalmente la mujer- pero todos, tarde o temprano os acabáis rindiendo a mi voluntad… ¡DANZA DEL INFIERNO!

 

Ante los ojos de Shura, los brazos de Lilith se multiplicaron. Mientras juntaba las palmas de dos de sus manos, con sus otros cuatro brazos libres, la terrible diablesa se lanzaba al ataque… rápidamente, Shura saltó intentando esquivar los continuos golpes, unas densas bolas de energía maléfica que estallaban liberando violentamente toda su maligna energía contenida en terribles y ardientes llamaradas…

 

 

EL ÁNGEL DE LA MUERTE

 

 

Apenas había traspasado el umbral de la desvencijada puerta cuando un oscuro manto se cernió sobre Mu… “¿Qué está pasando? ¿Qué sitio es este?”, y es que, a su alrededor sólo reinaba la oscuridad y lo más inquietante aún… el silencio…

 

Alerta, Mu dejó fluir su cosmos y tragó saliva, alguien lo observaba, aunque él no era capaz de hallar el menor rastro de ese ser… Entonces, una gélida corriente golpeó su rostro. Mu retrocedió sobrecogido, impactado… cuando la fría corriente le golpeó, su alma se estremeció…

 

-Nebiros me dijo que no eráis mortales normales…- una misteriosa voz se alzó y Mu giró sobre sí en busca de su dueño.- El poderoso señor tenía toda la razón.- La voz provenía ahora de otro lugar, Mu se giró en esa nueva dirección.- Cualquier humano habría caído muerto a mis pies nada más sentir mi hálito rozar su rostro…

 

-¿Quién demonios eres?- preguntó entonces Mu- Vamos, muéstrame tu rostro.

 

El demonio prorrumpió entonces en una sonora carcajada.

 

-No sabes lo que estás diciendo, mortal- de repente, ante los ojos de Mu se materializo una oscura y enorme figura completamente embozada. Sus negras vestiduras ondulaban y una fría niebla asomaba por debajo de ellas… su rostro, toda su cabeza, permanecía oculta bajo una enorme caperuza y entre sus manos sostenía una enorme guadaña.- Todo aquel que ve mi rostro muere.- dijo entonces el demonio a la par que alzaba una de sus largas y fibrosas garras y tiraba de la caperuza hacia atrás…

 

El caballero retrocedió de nuevo impactado. Aquel ser no tenía cabeza, en su lugar una oscura niebla formaba una especie de cúmulo en cuya superficie asomaban dos enormes y violentas llamaradas. Un sudor frío comenzó a recorrerle la espalda… Mu hizo estallar su cosmos y al instante su poderosa energía destelló violentamente en la oscuridad reinante…

 

-Ciertamente- la voz del demonio volvió a alzarse- eres un caso fuera de lo común. Eres el primer mortal al que le muestro mi rostro y sigue con vida… eres extraordinario, hasta los ángeles caen rendidos a mis pies nada más ver mi semblante.

 

-Y esto no ha hecho más que empezar…- dijo Mu mientras concentraba su cosmos entre sus puños donde aparecían dos bolas de energía dorada.- aún te guardo más de una sorpresa. ¡Extinción de la luz estelar!

 

Tomando su guadaña, el ángel de la muerte realizó un profundo tajo en el aire e inmediatamente después, moviendo la guadaña en amplios círculos y a una velocidad asombrosa ante su cuerpo, creó una especie de violenta ráfaga que impidió que el ataque de Mu llegara a rozarlo…

 

-¡SIEGA DIABÓLICA!- gritó entonces a la par que se dirigía hacia Mu proyectando su cuerpo, blandiendo la enorme y afilada guadaña…

 

Al instante un gélido viento golpeó a Mu paralizándolo por completo… sus ojos vislumbraron el metálico y frío brillo del filo de la guadaña que se abatía inexorablemente sobre su cuerpo… estaba a punto de alcanzarle cuando un fuerte destello, blanco y puro detuvo el golpe mortal…

 

-¡PUÑO DE DIOS!- gritó una voz que en esos momentos le sonó lejana y la oscuridad retrocedió…

 

 

LENTA AGONÍA

 

 

-¡Milo!- Aioros se situó frente a su compañero de armas, su poderoso cosmos lo rodeaba emitiendo unas fuertes descargas…- ¿Estás herido?

 

Pero la voz de su compañero sonaba distante, muy distante… no se sentía con fuerzas, no era capaz de moverse, jadeaba constantemente por que hasta respirar se había convertido en una dura y ardua tarea. A cada bocanada de aire sentía que su pecho se expandía atravesado por miles de agujas mientras que el aire le dañaba, ardía en sus vías respiratorias, inflamaba sus pulmones y los abrasaba…

 

Aioros escrutaba toda la estancia… el espantoso ser había dado un gran salto e instantes después había desaparecido. Entonces, violentamente, Aioros se giró y lanzó su pierna… sorprendido, Abaddón recibió la tremenda patada del caballero, cayó al suelo y volvió a saltar desapareciendo de nuevo en el techo…

 

-¿Acaso crees que escondiéndote vas a librarte de mis golpes?- gritó entonces Aioros- No sé qué clase de criatura eres,- continuó Aioros- pero algo te va a quedar muy claro- mientras pronunciaba estas palabras el poderosísimo cosmos de Aioros estalló e inundó la estancia… sus fuertes vibraciones rodearon al convulso Milo que sintió renacer de nuevo sus fuerzas…- no importa dónde te escondas, yo te encontraré y te destruiré...

 

El cosmos de Aioros destelló con fiereza y al instante cientos de flechas doradas partieron de su cuerpo estrellándose en algún punto del techo… el espantoso ser cayó entonces al suelo… en su descenso, la horrible criatura no dejaba de mover sus largas y espantosas patas así como sus brazos mientras tejía algo en el aire con una especie de hilo o seda que extraía de su boca…

 

Nada más tocar el suelo, Aioros se lanzó de nuevo al ataque… los esféricos ojos de Abaddón destellaron y, realizando una rápido movimiento lanzó sobre Aioros la red que había estado tejiendo con sus brazos y piernas… la red cayó sobre Aioros y Abaddón tiró con violencia de los extremos que aún tenía asidos provocando que el caballero cayera al suelo… inmediatamente después, Abaddón comenzó a recoger la red con la que había atrapado al caballero de sagitario…

 

-Tú también conocerás la lenta agonía de mi letal picadura- la espantosa criatura comenzó a reír…

 

Sin embargo, en esos precisos instantes, unos rápidos y certeros destellos rojizos, unos finísimos y letales haces se abatieron sobre Abaddón…

 

La horrible criatura saltó vociferando y gritando, soltando los extremos de la pegajosa red de la que Aioros intentaba por todos los medios liberarse… Milo cayó entonces de rodillas junto al caballero de sagitario, el cuerpo le ardía, no conseguía fijar su visión, todo estaba envuelto en tinieblas y sentía sus miembros muy pesados, sin embargo, en su rostro, en sus ojos su determinación permanecía inquebrantable. Sus ojos destellaron rojizos y de su cuerpo su cosmos comenzó a manar en forma de ondas…

 

-¿Qué sucede?- gritó Abaddón quien ahora no podía moverse… sobre su cuerpo, cinco pequeños orificios marcaban el lugar donde la aguja del escorpión había conseguido golpear- ¿por qué el gran Abaddón no puede moverse?

 

-Rápido…- hasta hablar se había convertido en una tortura- Aioros, rápido, acaba con él… no se cuanto más voy a poder soportar…

 

… pero Aioros ya tenía dispuesta su flecha… Milo había conseguido mantener el cuerpo de Abaddón prisionero el tiempo suficiente para que el pudiera no sólo liberarse de la red, sino preparar su ataque y ahora, con toda su energía concentrada en la punta de la flecha de la justicia, el caballero de sagitario apuntó al corazón de Abaddón y lanzó su flecha…

 

La espantosa criatura nada pudo hacer por evitar que la flecha traspasara su pecho. Nada más rozar la flecha de la justica su pecho, la criatura prendió en violentas llamaradas y, tras salir despedido por los aires, finalmente, el poderoso Abaddón cayó al suelo convertido en un montón de cenizas humeantes…

 

Aioros se agachó entonces y corrió a ayudar a Milo, quien yacía ahora boca arriba en el suelo…

 

-Milo, ¿cómo te encuentras?

 

-Bien…- alcanzó a pronunciar el caballero- he conseguido detener el avance del veneno por mí torrente sanguíneo, pronto estaré bien…

 


EL MAESTRO DEL HIELO

 

 

Dolorido, Dohko consiguió ponerse de nuevo en pie. Encolerizado, rodeado por la potencia de su cosmos, el viejo maestro volvió de nuevo al ataque, en esta ocasión, con el escudo de libra Dohko consiguió detener el tremendo impacto de las moscas y, realizando un gran esfuerzo fue, lentamente avanzando en dirección a Belcebú…

 

Mientras tanto, Camus luchaba contra la espantosa mortaja viviente que se había cernido sobre su cuerpo. Su cosmos comenzó a emitir unas gélidas descargas, unas ligeras emanaciones frías y cortantes con las que consiguió paralizar y posteriormente congelar a las insidiosas moscas… Cuando su cuerpo hubo alcanzado el cero absoluto, Camus hizo estallar violentamente su cosmos consiguiendo de esta forma liberarse de todas aquellas infectas criaturas…

 

-Temí por tu vida- le dijo el viejo maestro a Camus.- Es muy poderoso, si quiera he conseguido acercarme a él…

 

-Ahora somos dos y le haremos morder el polvo.- Camus comenzó a concentrar su cosmos- Voy a crear una corriente glacial, congelaré todas esas nauseabundas criaturas, quizás así podamos acercarnos a él.

 

-Está bien, tómate tú tiempo, mientras tanto, yo intentaré atraer toda su atención…

 

Sin embargo Belcebú no estaba dispuesto a permitirles si quiera un respiro. El terrible príncipe de los infiernos comenzó entonces a concentrar su maléfica y terrorífica energía. Tras él la oscuridad fue creciendo, inundando toda la estancia… Miguel contuvo en esos precisos instantes el puño de Samael. Gracias a la intervención del arcángel, Mu había conseguido liberarse del poderoso embrujo del ángel de la muerte…

 

El arcángel golpeó violentamente a Samael y tras emitir un poderoso destello lanzó su escudo celestial sobre los caballeros de libra y acuario…

Algo estalló violentamente tras ellos. Dohko y Camus se volvieron al tiempo de ver como un enorme e insondable manto negro chocaba contra una frágil barrera de energía blanca y pura… Prevenidos por la intervención del arcángel, ambos caballeros saltaron al tiempo que la oscuridad vencía al escudo celestial convocado por Miguel.

 

-Es la segunda vez que me atacas por la espalda- gritó Dohko- ¿Acaso un príncipe de los infiernos no tiene los arrestos suficientes para atacar dignamente?

 

-Mide tus palabras- una intensa vaharada de aire pútrido hizo que Dohko torciera el rostro. Enfurecido, el señor de las moscas apareció frente a él mostrándole sus afilados dientes a la par que hundía sus poderosos puños en el torso del caballero.- ¡FUERZAS OSCURAS!

 

La armadura de libra comenzó a resquebrajarse bajo la potencia de los rabiosos golpes de Belcebú. Camus lanzó entonces su polvo de diamantes sobre el terrible príncipe de los infiernos, pero este se hizo rápidamente a un lado, apareciendo entonces frente al caballero de acuario, golpeándole violenta y ferozmente…

 

-Vais a lamentar el haber osado levantar una mano contra mí. ¡FUERZAS OSCURAS!

 

Una terrible sucesión de poderosísimos impactos se abatió también sobre Camus. La nueva armadura de acuario comenzó a saltar en pedazos, mientras que los golpes llovían sobre el cuerpo del caballero…

 

Sangrando, gravemente herido, Dohko intensificó su cosmos al punto de hacerlo estallar… Belcebú golpeaba a Camus salvajemente…

 

Cientos de dragones rodearon el cuerpo del viejo maestro, los sanguinarios ojos del señor de las moscas destellaron a la par que liberaba el destrozado cuerpo de Camus de sus terribles golpes y este caía al suelo…

 

-¡Adelante, vamos mortal!- gritó entonces el príncipe de los infiernos- ¡Veamos lo que puedes hacer contra mí!

 

-¡GOLPE DE LOS CIEN DRAGONES SUPREMOS DE ROZAN!- gritó el viejo maestro lanzando su ataque sobre Belcebú.

 

El señor de las moscas extendió sus largos y poderosos brazos a la par que con ellos trazaba un círculo en el aire…

 

-¡SEÑOR DE LAS MOSCAS!- gritó entonces Belcebú y al instante frente a su cuerpo aparecía una horrible columna de estos insectos… aunque ahora eran mucho más grandes, y emitían un fuerte zumbido…

 

 

LA DIABLESA Y EL CABALLERO

 

 

-Eres muy fuerte y eso me gusta…

 

Arrodillado, con la mano derecha fuertemente aferrada a sus costillas, Shura vomitó algo de sangre a la par que tomaba algo de aire. Los golpes de Lilith no sólo habían ganado velocidad, sino que además eran demoledores. Daba la sensación de que, a medida que se desarrollaba el combate, la diablesa ganaba en fortaleza mientras que él sencillamente se iba debilitando cada vez más…

 

“Eso es”, se dijo Shura así mismo mientras de nuevo detenía los golpes de la diablesa… “Es esa danza. Me ha hechizado. De algún modo me ha embrujado, ha conseguido embotar mis sentidos y por eso tengo la sensación de que la muy ladina ha ganado fuerza y velocidad…”

 

-Te has dado cuenta…- Shura abrió los ojos sorprendido. Lilith se hallaba sobre él, sus delicadas manos reposando sobre sus hombros, susurrándole palabras al oído, mientras que jugueteaba con sus dedos y ahora acariciaba el cuello del caballero.

 

-¡Aparta!- gritó entonces Shura haciendo estallar su cosmos violentamente. De nuevo la maléfica risa de la mujer inundó la estancia…- No vuelvas si quiera a intentarlo…

 

-Cuanto más te enfadas, más me gustas…- dijo entonces la diablesa- pero tienes razón. Este juego está durando demasiado.- Los hermosos ojos de Lilith cambiaron al instante. Shura retrocedió impactado. En sus cuencas, sus ojos giraban e inmediatamente el hermoso rostro se transmutó… los gruesos y sensuales labios retrocedieron a la par que unos afilados colmillos asomaban ahora y las voluptuosas carnes de la diablesa languidecían tumefactas al igual que las de un cadáver…- ahora me alimentaré con tu sangre...

 

Lilith saltó y se abalanzó sobre el cuerpo del caballero… era mucho más fuerte, mucho más poderosa, Shura no conseguía detener su avance. Con un rápido movimiento, la diablesa consiguió aferrar uno de los brazos del caballero y golpeándolo violentamente, aferró la cabeza de Shura dejando su cuello expuesto…

 

“No, no puedo permitir…” Violentamente, el caballero de capricornio se rodeó con su poderosa energía… el cálido aliento de la diablesa le erizó la piel, sin embargo, Shura consiguió hacer estallar su cosmos violentamente… la diablesa lo liberó de su abrazo profiriendo un terrible aullido.

Gracias a su cortante cosmos, unos enormes tajos jalonaban los brazos así como el rostro de Lilith…

 

-¿Cómo te has atrevido?- gritó furiosa la diablesa, mientras que Shura intentaba por todos los medios de esquivar sus golpes…

 

Arrinconado por la poderosa diablesa, el caballero de capricornio concentró de nuevo su energía… entonces sus ojos destellaron a la par que, en el suelo y la pared de los aposentos del patriarca, la fría y dura roca, se resquebrajaba como si hubiera recibido el impacto de una afilada cuchilla…

 

-¡DANZA DE EXCALIBUR!- gritó Shura inundando el espacio de cortante y afilados haces dorados que se abatieron sobre el cuerpo de Lilith en el momento que esta se lanzaba de nuevo a por el caballero.

 

Sorprendida, la diablesa nada pudo hacer por evitar el poderoso ataque… los afilados haces, penetraron su cuerpo, a la par que la diablesa caía y su cuerpo era devorado por las llamas…

 

Lentamente, agotado, Shura dejó que su cuerpo resbalara por la pared hasta sentarse en el suelo…

 

-¡Shura!- el caballero alzó la vista y descubrió la mano de Aioros. Milo también lo miraba- ¡Por Atenea!

 

… y tomando la mano de su amigo, Shura se levantó…

 


CON LA AYUDA DE MIGUEL

 

 

Todo su alrededor estaba envuelto en una fría y densa niebla. De vez en cuando, unos fuertes destellos blancos y puros golpeaban una terrible masa informe y negra… distante, lejana, las voces de sus compañeros de armas así como la voz de Miguel reverberaban en su cabeza…

 

“Golpe de los cien dragones…”, “Danza de excalibur…”Poco a poco Mu fue abriendo sus ojos… estaba empapado en sangre. Aún más confuso por esa visión, abrió entonces bien sus ojos y descubrió varias heridas en su torso, manos y piernas… largos y profundos cortes que no sabía cómo habían llegado allí…

 

“¿Qué…?” Haciendo un gran esfuerzo consiguió levantarse… ¿Dónde está Miguel?, se preguntó así mismo, pues recordaba que fue el arcángel quien lo salvó de recibir el letal golpe de la guadaña…

 

Ante sus ojos, el viejo maestro se lanzaba rodeado por cientos de dragones contra una terrible criatura, mientras que Aioros ayudaba a Shura a levantarse y Milo corría junto a Camus quien, rodeado por su poderoso cosmos creaba en esos momentos una gélida corriente glacial que inundaba de cristales la estancia en la que se encontraban…

 

Entonces, de repente, una forma espectral apareció de golpe frente a él… no tenía cabeza, y en sus manos sostenía una enorme guadaña…

 

-¡Muro de cristal!- gritó Mu… a la vez que le embarga la extraña sensación de que había algo anormal en aquel muro que había convocado, algo que no alcanzaba a comprender. El cortante filo de la guadaña atravesó su defensa resquebrajándola por completo como si esta no fuera más que una simple gasa…

 

Mu retrocedió mientras preparaba su siguiente ataque, entre sus puños sostenía dos pequeñas bolas de energía a la par que su cosmos crecía en intensidad… De nuevo, un destello blanco y puro apareció frente a sus ojos en el momento en que el ángel de la muerte se lanzaba contra él…

 

-Aún te encuentras bajo su influjo…- la voz de Miguel lo sorprendió, el arcángel estaba ante sus ojos, sin embargo su voz sonaba lejana muy lejana.

 

-¿Influjo?- repitió y su voz reverberó en el interior de su cabeza, donde también le sonó distante, muy lejana…

 

-Valor caballero, el rival que tienes ante tus ojos es uno de los más poderosos demonios al servicio de Lucifer… sus oscuras artes son temibles…- en esos momentos Miguel contuvo un nuevo ataque de Samael.- Despierta Mu…- le dijo entonces el arcángel- despierta y lucha o de lo contrario estás perdido…

 

-¿Qué…?

 

“¿Estaba acaso soñando?”, se preguntó, o ¿no acababa de decirle Miguel que despertara?

 

Las palabras del arcángel actuaron sobre él como un potente revulsivo… sintió que su pulso se aceleraba y entonces lo vio. Su cuerpo. Su cuerpo estaba en el suelo ensangrentado, y él se hallaba flotando por encima de si mismo y de sus compañeros… aguzó la vista y descubrió que Miguel se hallaba justo delante de su cuerpo y que lo protegía de los continuos envites del ángel de la muerte…

 

“Ahora lo entiendo”, se dijo así mismo, “por eso no los escuchaba, por eso tenía la sensación de que me hallaba lejos, muy lejos del combate…” Entonces la misteriosa sensación despareció al instante… El cosmos de Mu estalló violentamente tras Miguel y este sonrió…

 

-Menos mal que has despertado- le dijo el arcángel- Samael suele proyectar el alma de sus víctimas para así poder destrozar sus cuerpos y posteriormente devorar sus almas…

 

-Que ser más retorcido…

 

-Y no es de los peores, puedo asegurártelo- respondió Miguel.

 


EL TERRIBLE PODER DE BELCEBÚ

 

 

…Los dragones convocados por el viejo maestro desaparecieron en el interior de la espantosa columna de moscas gigantes. Dohko siquiera tuvo tiempo de colocar el escudo de libra ante su cuerpo… una densa y maléfica energía oscura lo rodeaba… el zumbido era atronador, su armadura comenzó a vibrar violentamente… todo a su alrededor había desaparecido… el fuerte zumbido lo estaba volviendo loco…

 

Dohko se llevó las manos a los oídos. El intenso zumbido provenía ahora de encima suya… el viejo maestro levantó la cabeza y lo que vio le hizo retroceder lleno de espanto…

 

Belcebú, el mismísimo príncipe de los infiernos convertido en una enorme, gruesa y horrible mosca cayó sobre él… Las garras del señor de las moscas se hundieron entre sus costillas. El príncipe de los infiernos extrajo sus dedos llenos de sangre y golpeó violentamente a Dohko ahora con sus puños… El viejo maestro se hallaba totalmente a merced de Belcebú que descargaba con saña y rabia sus golpes sobre el caballero…

 

De repente una gélida corriente golpeó la espantosa masa peluda y alada… el insidioso zumbido se alejó de él y Dohko hundió sus rodillas en el suelo mientras que su torso caía de bruces al suelo…

 

La espantosa mosca gigante se abalanzó entonces sobre Camus, revoloteó en el aire esquivando unos finos y rápidos haces rojizos y al instante toda la enorme masa estalló en los aires mientras que sobre Camus y Milo llovían ahora miles de moscas que ambos se afanaban en mantener alejadas de sus cuerpos haciendo estallar sus cosmos...

 

Entonces un espantoso ser apareció frente a Milo… fuerte, poderoso y de él manaba un hedor indescriptible a carne putrefacta… los ojos de Belcebú destellaron rojizos y sedientos de sangre, Milo saltó a la par que las terribles garras del señor de las moscas se dirigían hacia él…

 

-No está mal, pequeño…- le dijo entonces Belcebú que había aparecido ahora a su espalda- aunque no eres lo suficientemente rápido para mí…- los puños de Belcebú se hundieron en sus riñones, las piernas se le aflojaron al instante y Milo cayó de bruces al suelo.

 

En esos momentos, el señor de las moscas levantaba su pierna con la intención de pisotear la cabeza de Milo cuando un violento destello dorado le rozó la pierna e hizo que el terrible señor de las moscas aullara de dolor…

 

Una especie de sustancia negruzca y densa comenzó a manar de una de las patas de Belcebú, un profundo tajo la surcaba, las moscas corrieron prestas a cubrir la herida…

 

-¡Malditos seáis todos!- grito Belcebú- ¡Por mi señor Lucifer que pagaréis muy caro el haberme herido!- ¡DOMINIO DEL GUSANO!

 


MU VENCE AL ÁNGEL DE LA MUERTE

 

 

-Bien Miguel,- dijo finalmente Samael- has conseguido que este alfeñique despierte, aunque puedo asegurarte que ni aún despierto te servirá de mucha ayuda.

 

-Samael,- Miguel sonrió- no deberías hablar así de él, ¿sabes?, yo sí puedo asegurarte una cosa…

 

-Que va a morir pronto. Eso también puedo asegurártelo yo.- se burló Samael, mientras que el cosmos de Mu crecía y crecía cada vez más…

 

-Va a acabar contigo, y antes de lo que te imaginas…- concluyó entonces el arcángel sonriendo.

 

… en esos precisos instantes, el poderoso cosmos de Mu estalló violentamente, sus cabellos se erizaron y sus ojos destellaron mientras que unas terribles descargas rodearon su cuerpo… el ángel de la muerte retrocedió algunos pasos, mientras que Miguel se adelantaba corriendo a toda velocidad hacia donde se hallaba Samael, quien detuvo el puño del arcángel con la ayuda de su guadaña…

 

… entonces las llamas de sus ojos refulgieron violentamente, el arcángel saltó a la par que una hermosa ráfaga de estrellas se dirigía hacia el ángel de la muerte…

 

-¡REVOLUCIÓN DEL POLVO ESTALAR!- gritó Mu en el momento en el que adelantaba sus manos impulsando de este modo la temida ráfaga de estrellas sobre Samael.

 

Sorprendido por el ataque de Mu, el ángel de la muerte agitó velozmente su guadaña…

 

-¡Maldito seas!- gritó a Mu mientras que su cuerpo era atravesado por la violenta ráfaga de estrellas que Mu había creado- ¡SIEGA DE ALMAS!- gritó lanzando, a la par su ataque…

 

Mu abrió sus brazos mientras convocaba su muro de cristal. Cientos de haces brillantes impactaron contra su superficie resquebrajándola por completo, varios haces golpearon el suelo abriendo profundos surcos allí donde incidían… entonces algo golpeó los brazos y las piernas de Mu y el caballero cayó al suelo sangrando…

 

-¿Qué significa…? Creí haber evitado todos sus golpes…- Mu vomitó sangre mientras que una densa niebla reptaba por los suelos y se dirigía hacia él.- ¿Cómo es que me ha…?

 

-¡Cuidado Mu!- gritó Miguel- ¡Apártate!

 

Rápidamente, Mu rodó por los suelos… una misteriosa masa, informe, blanca y nebulosa, pasó muy cerca de él rozándolo. En su interior, su alma volvió a estremecerse...

 

-Imbécil- dijo el ángel de la muerte- Yo soy la muerte, no puedes vencerme…- y mientras pronunciaba estas palabras, el filo de la guadaña destelló en medio de la misteriosa forma nebulosa…

 

-¡No vas a derrotarme!- gritó Mu- ¡tú no eres la muerte!, no eres más que un maldito demonio que disfruta torturando el cuerpo y el alma de los inocentes…

 

“Así es… Valor, vamos caballero”, la poderosa energía de Miguel rodeaba a Mu, “lo has comprendido, puedes vencerle…”

-¡DISPENSADOR DE MUERTE!- gritó entonces Samael

 

-¡EXTINCIÓN DE LA LUZ ESTELAR!

 

-¡Plegaria!- gritó Miguel a la par que colocaba sus manos frente a su cuerpo y su aura comenzaba a emitir unos ligeros destellos con los que rodeó a Mu.

 

El cosmos de Mu estalló violentamente. Aioros y Camus, volvieron sus rostros sorprendidos al tiempo que vislumbraban el cuerpo de Mu rodeado por unos misteriosos haces blancos y puros y todo el cosmos, toda la energía del caballero salía despedida de su cuerpo en la forma de dos poderosos haces dorados, mientras que Miguel se hallaba tras Mu con sus poderosas alas plateadas totalmente abiertas y una espantosa forma espectral con una terrible guadaña retrocedía gritando, aullando a la par que el ataque de Mu la alcanzaba y la desintegraba y este último caía de espaldas sobre los brazos del arcángel…

 

 

LA ESPADA DIVINA

 

 

El príncipe de los infiernos, hundió sus garras en el suelo a la par que sus moscas dibujaban sobre él una estrella de cinco puntas que comenzó a emitir unos destellos violáceos…

 

Las pesadas losas que componían el suelo de los aposentos del patriarca comenzaron a levantarse y resquebrajarse a la par que unas largas y onduladas formas comenzaban a emerger de las profundidades de la tierra…

 

En esos momentos, bajo los pies de los caballeros el suelo reventó… Miguel, que llevaba a Mu bajo uno de sus brazos, abrió sus alas y se dirigió volando hacia donde se hallaba el cuerpo de Dohko…

 

El arcángel llegó justo a tiempo de librarlo de una espantosa forma agusanada que salió de la tierra y hundió sus apéndices entre las losas bañadas con la sangre del caballero…

 

Shura mientras tanto lanzaba continuos haces cortantes con sus piernas, a la par que Camus y Aioros hacían lo posible por evitar que los enormes gusanos y las pesadas e insidiosas moscas cayeran sobre el cuerpo de Milo que seguía inconsciente en el suelo… finalmente, Camus consiguió acercarse lo suficiente a su compañero y, tomándolo por una de sus manos, tiró con violencia de su cuerpo dejando tras de sí un largo reguero de sangre sobre el que se abatieron los gusanos…

 

En esos momentos, Belcebú apareció frente a Shura… El caballero de capricornio lanzó su temido filo sobre el príncipe de los infiernos, pero este se deshizo y en su lugar cientos de insectos cayeron al suelo. Entonces algo golpeó violentamente a Shura en el estómago, el caballero cayó pesadamente al suelo a la par que una oscura y enorme figura se abatía sobre él…

 

-Tú, insignificante criatura, tú eres el que me ha herido- Belcebú se arrodilló sobre el pecho del caballero que sintió como su pecho se hundía bajo el terrible peso del señor de las moscas a la par que este lanzaba sus golpes sobre el rostro del caballero…

 

Unas potentes bolas de energía dorada impactaron entonces en los alrededores del cuerpo de Belcebú quien ahora se hallaba protegido por una poderosa barrera…

 

-Apártate de él- le gritó Aioros- maldito seas señor de las moscas, no vuelvas a rozarlo…

 

…pero él ya no sentía nada, ni el terrible peso sobre su pecho, ni los continuos golpes del señor de las moscas…

 

“¿Qué me pasa…?”, Shura abrió los ojos y alcanzó a ver de nuevo la espantosa figura de Belcebú y sus poderosos puños estrellándose una y otra vez contra él… sin embargo, en esos momentos, comenzó a sentir una poderosa energía crecer en su interior…

 

“Valor caballero, eres uno de los poderosos custodios de Atenea, levántate y sacude de tu cuerpo al señor de las moscas”, Miguel, el arcángel le hablaba y lo rodeaba con su aura… Shura abrió de nuevo sus ojos y sonrió al terrorífico rostro de Belcebú que en esos instantes detuvo sus golpes…

 

Sorprendido, el príncipe de los infiernos retrocedió a la par que el cosmos de Shura estallaba violentamente… se hallaba rodeado por una oscura barrera sobre la que ahora Shura veía destellar los ataques de sus compañeros, sin que estos consiguieran traspasarla…

 

-¡Aparta!- gritó Shura- ¡Aparta de encima de mí!

 

Con su mano izquierda, Shura aguantó el puño de Belcebú que, una vez recobrado de la sorpresa, volvía al ataque… inmediatamente después, el puño del caballero se estrelló contra el tumefacto rostro del príncipe de los infiernos a la par que giraba violentamente su cadera logrando de este modo liberarse del peso del cuerpo del señor de las moscas que cayó rodando por los suelos…

 

Jadeando, Shura comenzó a levantarse… el aura blanca de Miguel estalló entonces justo en frente suya a la par que el arcángel detenía el ataque de Belcebú…

 

-¡Retrocede demonio!- gritó Miguel- no voy a consentir que sigas torturando a este hombre… ¡PUÑO DE DIOS!

 

El terrible golpe del arcángel rompió la oscura barrera que protegía al señor de las moscas… los hermosos y fríos cristales del polvo de diamantes de Camus, alcanzaron entonces la velluda piel del príncipe que retrocedió mientras que los cristales envolvían su cuerpo ralentizando sus movimientos y varias bolas de energía doradas llovían sobre él golpeándole y haciéndole aullar de dolor…

 

Finalmente, Shura consiguió levantarse. A su alrededor veía las difusas formas de sus compañeros… tres estaban en el suelo, yacían tumbados inconscientes… dos más se hallaban de pie junto a una forma más de la que manaba un aura blanca y pura…

 

“Voy a acabar con este maléfico ser”, se dijo así mismo Shura a la par que daba un paso hacia delante y sentía que sus rodillas temblaban y su cuerpo se iba hacia los lados… “Voy a destruirle…” Tambaleándose sobre sus piernas, finalmente, Shura consiguió llegar hasta donde se hallaban sus compañeros. Aioros levantó entonces uno de sus brazos y se lo pasó por encima de sus hombros a la par que lo sostenía por la cintura…

 

Belcebú se hallaba ahora mismo en el suelo…e intentaba levantarse. Encolerizado, el poderoso señor de las moscas rodeado por sus insidiosas criaturas contemplaba rabioso a los tres caballeros y al arcángel quien dio un paso al frente...

 

-Ha llegado tu hora- dijo Miguel a la par que abría la palma de su mano derecha y en ella aparecía la empuñadura de una espada- ¡LLAMA DIVINA!- gritó entonces el arcángel y de la empuñadura brotó una poderosa llamarada- ¡Desaparece maléfica criatura!- gritó a la par que golpeaba al rabioso señor de las moscas y este desaparecía ante los atónitos ojos de los caballeros envuelto en unas violentas y poderosas llamaradas…

 


RAFAEL CUIDA DE ATENEA

 

 

En el preciso instante que Miguel atravesaba el cuerpo del señor de las moscas con la espada divina, la oscura y maléfica barrera que rodeaba el santuario cayó seguida por un terrible temblor de tierra. Las mermadas huestes de Belcebú, huyeron entonces en desbandada a la par que Rafael y sus ángeles alzaban sus miradas al cielo y daban las gracias por esta victoria…

 

Sin perder más tiempo, el arcángel Rafael se internó entonces en las doce casas… en su ascenso descubrió que Saga aún conservaba un hilo de vida y, valiéndose de sus artes, curó al caballero y juntos continuaron ascendiendo hasta llegar a los aposentos del patriarca, donde Rafael finalmente, liberó el cuerpo de Atenea de las terribles zarzas que la mantenían prisionera mientras que Miguel sanaba en parte los castigados cuerpos de los demás caballeros…

 

Liberado el cuerpo de la diosa de las zarzas, Rafael curó sus heridas. Por delante les quedaban ahora unas largas horas de vigilia… las miradas de los arcángeles se cruzaron durante unos instantes…

 

-Y, ¿ahora qué?- preguntó Saga a Miguel cuando este se disponía a marcharse.

 

Los ojos del arcángel destellaron…

 

-Ahora sólo nos resta esperar.

 

-¿Esperar?

 

Miguel volvió a buscar los ojos de Rafael. Aunque los caballeros no podían oírlos era evidente que ambos estaban discutiendo…

 

Finalmente, Rafael bajó su mirada y la posó sobre Atenea…

 

-Está bien…- dijo entonces el arcángel- hazlo, yo cuidaré de Atenea mientras tanto…

 

-¿Hazlo?- preguntó entonces Milo- ¿qué vas a hacer?

 

-Una hora- dijo entonces Miguel- sólo os pido una hora…

 

… y, con estas palabras, el arcángel salió corriendo de la sala del patriarca ante los sorprendidos caballeros y el preocupado semblante de Rafael…

Edited by plata
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NOTAS ACLARATORIAS:

1- Aunque Lucifer y Satanás o Satán, son distintos demonios, me quedo con la versión bíblica según la cual Lucifer y Satanás son un mismo demonio.
2- Las palabras con las que se da a conocer Legión están sacadas del evangelio de Lucas, 8:30
3- Todos los nombres de los demonios están tomados del Ars Goetia y de la Pseudomarchia Daemonum y es que, hay donde lo veis... :Face (64): durante un buen tiempo.
4- No expongo aún los nombres de los siete príncipes del infierno por que durante mi búsqueda de información descubrí que había varias listas en las que aparecían unos u otros... sin embargo, Belcebú y Belial, suelen figurar en todas ellas, sobre todo el primero y es que, junto a Lucifer y el gran duque de los infiernos Astaroth conforma lo que sería la santísima trinidad de los infiernos...
5- El anexo, El odio de Legión, tiene su base en que cuando Buda estaba a punto de alcanzar la iluminación,cuando todas las criaturas del bien estaban felices y llenas de gozo, Mara, el jefe de los demonios intentó por todos los medios romper la concentración de Buda para que este no llegara a la iluminación, molestándolo con sus tres hijas y con una serie de imágenes pavorosas e infernales... y lo único que consiguió fue que Buda se concentrara cada vez más hasta que lo venció.

Llegados a este punto quiero agradecer al compañero [b]Archard [/b]toda su ayuda prestada, muchas gracias no sólo por servirme como fuente de inspiración, gracias también por permitirme el entregarle una armadura a Kanon, y muchas gracias también por explicarme cómo se forjan las armaduras :Face (48): ... espero que el resultado te haya gustado.

ya os iré poniendo alguna cosa más... Edited by plata
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  • Invitados
Guest archad
Bueno compañero tras leer tu introducción y los capítulos solo puedo decir que se va a poner interesante... a ver como lo desarrollas que tiene misterio.

Por otro lado conozco cosillas de la demonología, que es un punto en que cualquier Heavy se siente atraído en sus inicios , por lo que muchos nombres de demonios me suenan jajaja (por lo menos en los tiempos de más locuras, en los que se llega a hacer Quija y cosas de esas).

Vamos a ver como sigue en disponer de time voy comentando y desde aquí darte las gracias por tu inspiración en una obra mía y ya sabes aquí somos compañeros del foro y cualquier cosa que pueda hacer sabes que tienes mi ayuda, tanto tú como cualquier compañero forero dentro de mis posibilidades claro está.

Un saludo y seguiré comentando a medida que vaya leyendo

PD. ese estilo de ordenar con guión de capítulos me gusta mucho además comprobarás que la gente sigue mejor el hilo.
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Gracias Archard, sólo espero que disfrutes mucho leyéndola, es su único fin (sé que lo sabes) y gracias de nuevo por todos tus consejos, como ves los aplico y tienes toda la razón, así no mareo al personal :lol:
PD: he corregido el pequeño lapsus... gracias por estar atento...
PD: lo dicho en el mp, a ver que te parece...
Saludos compañero. :)
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  • Invitados
Guest archad
Para mi es hasta el momento tu mejor obra. Todo guarda relación absoluta en el entorno que has creado.

El personaje Legión me gusta mucho y veo que vuelves a usar otros personajes de tus anteriores obras como Miguel.

Bueno a la espera de leer más y nada tío que me está gustando bastante

Un saludo y al ruedo a ver como sigue esta estupenda historia...
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Gracias [b]Milo y Archard[/b], ahí os he subido algo más y probablemente mañana suba otro poco más... :D
Como desde un principio tuve en mente hacer esto desarrollé el personaje de Miguel en mis obras anteriores y ya puestos me dije que, en una lucha entre demonios y caballeros también pintaban algo ellos...(Miguel y sus hermanos...)
En fin me alegro de que os vaya gustando, espero que este nuevo fragmento no os decepcione... yo por si acaso reparto leches a todo el mundo... aunque me pase como tres pueblos... :D

PD: He puesto mucho cuidado en el desarrollo de Legión, quería que fuera alguien muy especial y mu jodio de paso...
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Me alegro de que hayas desarrollado tan bien al personaje de Legión, ya que para mi gusto, las mejores historias son las que tienen unos grandes villanos, porque es muy fácil crear un heroe, pero un malo requiere mas esfuerzo para hacerle empatizar de alguna manera con el publico, y hacer comprender al personaje.
Muy buen trabajo crack!! ;)
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