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El legendario Klycsus


plata

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Bueno compañeros, esto se supone que lo debí hacer hacer algún tiempo, para que no os perdáis, estos relatos siguen este orden:

[b]1- EL MENSAJERO
2- THATSOTHAL, LA BESTIA SANGUINARIA
3- UN DÍA FUNESTO. JEZBETH.
4- ELIGOR Y EL DEMONIO DEVORADOR
5- EL TERROR TIENE NOMBRE, ABSALÓN
6- EL LEGENDARIO KLYCSUS
7- ASTHAROTH, EL PUÑO DERECHO DE UN DIOS
[/b]

Buenas compañeros, como prometí he agilizado la cosa y el resultado es este legendario señor de las pesadillas que se las tiene que ver con Milo y Aldebarán. En esta ocasión y puesto que ya sólo me quedan dos criaturas, he querido darle algo más importancia a los combates, aunque eso sí, he intentado sazonarlo con algo de intriga y ese terror que tanto me gusta.
Antes que nada de nuevo os doy las gracias por seguir todas mis andanzas, y aprovecho también para darle las gracias al compañero Archard... tu trabajo sobre las estrellas me ha venido de perlas, puede que me maree nada más que de pensar en ellas, pero en fin, tu trabajo me servido para nombrar a cierta persona... :lol: Espero que disfrutéis de mi penúltimo trabajo...


Mientras que Mu y Aioria acababan de destruir a Absalón, Milo y Aldebarán caían en la compleja maraña de pesadillas tendida por Klycsus. Shaka mientras tanto había partido en busca de Astharoth con el único fin de entretenerlo el tiempo suficiente para que sus compañeros completaran sus misiones y, una vez todos juntos, destruir al puño derecho de Jano…

JUGANDO AL GATO Y AL RATÓN

“¿Cómo es posible?” se preguntó Shaka, “¿cómo ha podido aparecer justo a mi espalda y yo no sentir nada?” Inmediatamente, Shaka se apartó, giró sobre sí mismo para encarar al ser que había aparecido a su espalda. Sin embargo, cuando se volvió allí no había nadie…
-Pero ¿qué…?- de nuevo algo apareció a su espalda.
Shaka permaneció esta vez allí, en silencio, su barrera dispuesta para recibir cualquier ataque… en su mente aún resonaban las palabras de advertencia de Miguel; entonces, el ser volvió a desaparecer…
Al instante varios portales se abrieron de golpe alrededor de Shaka, rodeándolo. Shaka tragó saliva… “¿qué se supone que está haciendo?”, se preguntó así mismo, al tiempo que un puño salía de uno de los portales e impactaba contra su barrera, resquebrajándola por completo… Shaka sonrió.
-Te gusta jugar, ¿no es así?- preguntó al tiempo que dejaba fluir su cosmos y desaparecía, apareciendo apenas unos segundos después a varios metros del lugar dónde aún permanecían abiertos los portales.- Nadie te ha dicho que es de mala educación no mostrarse ante un visitante. Vamos Astharoth, ¡muéstrate… enséñame tu rostro…!
Ante la mirada de Shaka, los portales desparecieron. De repente, Shaka retrocedió, pues una enorme puerta dimensional se abrió justo delante de él, tan cerca que sobre su armadura, la inmensa y poderosa energía de Astharoth, provocó varias descargas que consiguieron erizarle la piel...
-¡Te estoy esperando, maldito siervo de Jano!- gritó al ser que comenzaba a materializarse bajo el umbral, a escasos centímetros de él…
Una risa demencial enturbió la tranquilidad del lugar. Las nubes comenzaron a girar frenéticamente concentrándose. Sobre la cabeza de Shaka, apareció un enorme agujero… Shaka abrió los ojos horrorizado… Astharoth descendió sobre él…

UN FANTASMA DEL PASADO

“Debo encontrar a Aldebarán. No importa que esto sea un sueño, Aldebarán está aquí conmigo, debo encontrar a mi compañero…” Milo abrió los ojos sorprendido.
La densa oscuridad que ahogaba la ciudad se fue poco a poco disipando, hasta permitirle ver un sendero… un viejo camino de sobra para él conocido.
-No puede ser.
Alerta, con todos los sentidos agudizados, Milo avanzó por aquel viejo camino que le traía tantos y tantos recuerdos. Lentamente, ascendió a través del estrecho sendero hasta la base de la montaña. Hasta sus oídos llegó el rumor del mar, su incesante golpear sobre las rocas y salientes de la accidentada costa, así como el sonido del viento y del mar al penetrar en las miles de grutas subterráneas que salpicaban y formaban todo un submundo en la isla de Milo.
El sol se estaba poniendo y el horizonte había adquirido esa melancólica y hermosa tonalidad entre dorada y rojiza preludio de una larga noche. Milo contempló entristecido aquella puesta de sol… hacía trece años, desde aquel fatídico día. La oscuridad, poco a poco, volvió a crecer en su interior…
“Sargas”, pensó, “No sabes cuánto lo siento amigo”.
-¡Mentira!
Milo abrió los ojos de golpe, el corazón le latía con fuerza. Conocía bien aquella voz.
-¡Maldito seas!- dijo la voz- Me abandonaste a mi suerte, me dejaste morir…
-¡Sargas!- gritó Milo.- No pude hacer nada, lo juro…
A su mente acudieron los recuerdos… Sólo era un niño, aunque no un niño cualquiera, al menos eso le decía el patriarca Shion. Hacía un año y medio que entrenaba en la isla de Milo. A pesar de su temprana edad era ya un guerrero formidable, que había llegado incluso a superar a otros niños que no sólo le doblaban en edad sino en corpulencia. Su fama le precedía y muchos lo tildaban de ser un deslenguado, violento y pendenciero… sólo porque decía abiertamente lo que tenía que decir, sin importarle quien estuviera delante; lo cual ya le había costado más de alguna regañina por parte del patriarca, quien, a pesar de todo, siempre lo animaba y aconsejaba.
Sargas siempre estaba a su lado. Era un chico bastante violento, mucho más que él, belicoso y algo sádico; pero, aparte de eso, se llevaban como uña y carne. Continuamente andaban metiéndose en líos, nunca rechazaban participar en una pelea y mucho menos en alguna apuesta, siempre que esta supusiera todo un reto para ellos. Aunque hacía algún tiempo que Sargas había dejado de comportarse así, pues, como le dijo, ya era algo mayor para andar metiéndose en líos de chiquillos…
Cuando Kanon le propuso que atravesara la isla de Milo a través de sus grutas subterráneas, Milo no se achantó, siquiera se lo pensó un par de veces. Sargas, que andaba por ahí, intentó por todos los medios de disuadirle. Sin embargo, él había tomado ya su decisión y le traía sin cuidado la expresa prohibición del patriarca, quien bajo pena de sufrir un terrible y ejemplarizante castigo, había prohibido a los aprendices de caballeros penetrar al interior de las grutas.
Hacía tiempo que deseaba darle su merecido a Kanon, pero hasta el momento no se le había presentado una oportunidad. Finalmente, Milo consiguió convencer a su fiel amigo Sargas de que lo acompañara. Kanon tendría que tragarse sus palabras…
Lo que ambos niños desconocían es que el interior de aquellas misteriosas grutas estaba poblado de trampas, la mayoría de ellas letales; puesto que aquellas grutas estaban ideadas para que sólo los caballeros más fuertes y poderosos, pudieran entrenar en su interior; detalle que Kanon prefirió no contar.
Sin embargo, una vez en el interior de la gruta, ni Sargas ni él, estaban dispuestos a abandonar. El hecho de que el lugar estuviera infectado de trampas a cual más peligrosa y mortal, no hizo sino aumentar la diversión, hasta que…
…se hallaban malheridos, habían conseguido salvar un sinfín de trampas, pero aquello parecía no tener fin, a cada paso, un engranaje saltaba, una piedra caía, algo en el interior de la gruta deslizaba y taponaba la salida. No tenían ni la más mínima idea del tiempo que llevaban allí dando vueltas pero debían de haber pasado ya muchas horas pues el agua del mar había penetrado en el interior de la gruta en la que se hallaban y eso sólo podía significar que el tiempo se les había agotado. Con el agua a la altura de la cintura, completamente desorientados, agotados y malheridos, ambos pensaron erróneamente que la mejor forma de salir de allí sería intentar adentrarse por alguna de las numerosas cuevas superiores, cuando lo único que deberían de haber hecho era seguir un poco más adelante…
Echaron a suertes quién sería el primero en subir. Sargas ganó. El nivel del mar les llegaba ya a la altura del cuello. Se aproximaron a una de las paredes de la gruta, allí había una oquedad lo suficientemente grande para que ambos pudieran penetrar a través de ella. Sargas se subió sobre sus hombros y alcanzó el borde del saliente. El agua seguía subiendo peligrosamente. Sargas consiguió subirse y desde allí le tendió una mano. Milo se aferró a su mano sin embargo, en ese preciso momento, cuando Sargas ya casi lo había subido, la trampa se accionó debido al peso de los dos chicos. Milo cayó de espaldas y se hundió en las frías aguas, mientras que cientos de estacas atravesaban el cuerpo de Sargas, quien finalmente también se hundió tiñendo de rojo el agua del mar…
“Aquel día estuve a punto de morir.”, recordó. Se estaba ahogando, había encendido su cosmos, no encontraba a Sargas en aquella oscuridad. Lentamente, la vista se le fue nublando cuando, milagrosamente, se halló de nuevo sobre la superficie de la isla de Milo. Aquel chico extraño, ese que siempre andaba a la sombra del patriarca, Mu, lo había salvado…
Dos meses después Milo recibió el gran honor de entrar a formar parte de la elite de los caballeros de Atenea como el santo de oro de Escorpio.

UNA LUCHA ENTRE TITANES

En el último instante, Shaka consiguió retirarse al tiempo que un enorme martillo abría un cráter allí donde él, apenas hacia una fracción de segundo había estado de pie. Toda la tierra se estremeció. Rodeado por su barrera, Shaka permaneció inmóvil, mientras que la tierra estallaba y las rocas llovían sobre él…
Finalmente, y desde el agujero que aún seguía abierto entre las oscuras nubes, un ser descendió a la tierra.
-Al fin te muestras- dijo Shaka.
Ante sus ojos apareció un ser de proporciones titánicas, angulosas, poderosas. En su mano derecha sostenía un inmenso martillo de guerra, el cual agitó ante Shaka. Parte de su cuerpo permanecía oculto tras una oscura y densa niebla, de tal forma que Shaka no podía saber si ese ser se sostenía sobre unas piernas o algún otro tipo de apéndice. Lo que dejaba ver de su anatomía parecía estar bien protegido tras un poderoso exoesqueleto que lo cubría desde la cabeza hasta donde la niebla comenzaba a ocultarlo y, tras lanzar un rugido que sacudió todo el firmamento, Astharoth desplegó sus poderosas alas…
“Veamos si verdaderamente eres tan poderoso.” Pensó Shaka quién comenzó a concentrar toda su energía en el centro de sus manos, y acto seguido lanzó un poderoso haz de luz sobre Astharoth. Este, sin inmutarse, abrió un portal justo delante de él apenas un segundo antes de que el ataque lo rozara haciendo desaparecer el haz de luz en su interior… y, abriendo inmediatamente un portal sobre Shaka, hizo que su ataque se volviera contra él; de suerte que, preparado, Shaka alimentó con su cosmos su barrera, impidiendo de esta forma que su propio ataque lo dañara…
-Bien,- dijo Shaka- ya veo que eres muy poderoso…- y una extraña sonrisa apareció en sus labios.

SARGAS UN AMIGO DEL PASADO

-Me dejaste morir…- la voz volvió a irrumpir en la cabeza de Milo.
-Yo…- a Milo le costaba encontrar las palabras adecuadas- Nunca quise hacerte daño, si hubiera sabido que el lugar estaba infectado de trampas, yo…
Un fuerte viento sacudió los cabellos de Milo. Este volvió a abrir los ojos sorprendido… se hallaba en el interior de una gruta y alguien, un amigo del pasado, lo estaba aguardando…
-Sargas.- dijo Milo, a la vez que intentaba acercarse al chico que, con la cabeza agachada y las ropas manchadas de sangre, permanecía de pie, inmóvil al fondo de la gruta.- Perdóname Sargas…
En ese momento, Sargas levantó la cabeza. Sus vacías cuencas se clavaron en el caballero del escorpión que detuvo su avance impactado, el cuerpo de Sargas estaba empapado, la sangre fluía tiñendo de rojo el suelo de la galería…
-Siempre fui mejor que tú, yo era mucho más poderoso que tú, yo merecía llevar puesta esa armadura, no tú…
Mientras decía esas palabras, un poderoso cosmos rodeó el cuerpo de Sargas. Milo lo contemplaba asombrado… Sargas nunca poseyó un cosmos como aquel, fuerte, poderoso… Milo sonrió, el rival que tenía ante sus ojos, era digno de perecer bajo su letal picadura…
-¡Desaparece fantasma!- gritó y sin pensarlo dos veces, Milo comenzó a atacar al fantasma de su compañero.- Puedes esconderte bajo la apariencia que más gustes, sin embargo, sé perfectamente contra quien me enfrento… ¡Muere Klycsus!

VIVIENDO UNA PESADILLA

“¿Por qué de repente ha comenzado a hacer tanto frío?” Aldebarán seguía buscando a Milo. Hacía apenas unos instantes, había visto un destello dorado e incluso había sentido el cosmos de Milo emitir unas ligeras vibraciones, sin embargo, cuando corrió en dirección al lugar donde había visto aparecer aquel destello y sentido aquellas vibraciones, descubrió que allí no había nada… entonces sus oídos captaron unas pisadas…
Alerta, Aldebarán comenzó a incrementar su cosmos… los pasos se detuvieron. “¿Dónde se supone que estoy?”, se preguntó Aldebarán, pero la oscuridad reinante era tal que Aldebarán era incapaz de ver nada.
-¿Milo?- preguntó- ¿estás ahí, Milo?
El gigante se colocó en posición defensiva. Sus ojos intentaban escudriñar la oscuridad, entonces unos haces de luz salieron proyectados hacia donde él se encontraba.
Rápidamente, Aldebarán se hizo a un lado… Unos violentos destellos rojizos impactaron en el lugar donde apenas hacía unos instantes él había estado. Aldebarán saltó, esquivando otra oleada de destellos, cuando, de repente, unas terribles punzadas a la altura de su pecho le hicieron estremecerse a causa del dolor…
Aldebarán contempló su armadura. Dos pequeños pinchazos la habían perforado. El dolor era insoportable, lacerante, además Aldebarán sentía cómo algo… ¿veneno quizás?, se expandía desde los pequeños orificios por todo su cuerpo… “No, esto no puede ser.” Se dijo así mismo, “estos golpes, estos pinchazos, son parecidos a los que dejarían sobre cualquier cuerpo el ataque de Milo… ¿se habrá vuelto loco?, ¿por qué me ataca?”
En esos momentos, Aldebarán volvió a saltar…, nuevos destellos rojizos se dirigían hacia el… lo peor de todo es que cada vez eran más rápidos y certeros… Aldebarán volvió a sentir como varios pinchazos penetraban su armadura y por ende su cuerpo…

-¡Milo!- chilló. Sin embargo no obtuvo respuesta.- ¡Milo!, no sé qué demonios te habrá sucedido, pero ¡deja de atacarme de una vez por todas o me veré obligado a responder…!


UNA REVELACIÓN Y UNA EXTRAÑA PETICIÓN

Aioria permanecía con la mirada vacía tras haber vencido a Absalón. Mu lo contemplaba confuso, sin dejar de sacudirle… parecía a punto de despertar cuando volvía a caer en ese extraño sopor…
-¡Aioria, despierta, Aioria!- sin embargo sus palabras no llegaban hasta él…
“… avanzaba a través de un largo pasillo; se encontraba en el interior de lo que bien podían ser unas mazmorras, pues los muros eran gruesos, hacía mucho frío y la humedad calaba hasta los huesos. Avanzaba con paso rápido, seguro del lugar al que debía ir… Detuvo sus pasos frente a una pesada puerta. Estaba encolerizado, a punto de estallar… ¿cómo se habían atrevido? Pero él ya se encontraba allí, había conseguido averiguar el lugar donde lo mantenían prisionero… pagarían por todo el daño que le habían hecho… Una nueva visión acudió a su mente…
…su rostro estaba muy demacrado, su respiración era muy lenta, pausada, casi un suspiro, flotaba en medio de aquel extraño signo grabado en el suelo envuelto en una especie de haz violáceo, seguía con vida y eso, era un milagro… Su amigo, cuánto le dolía verlo así… Entonces, Miguel le habló…
-A pesar de todo cuánto digan y de todo cuánto veas, tú seguirás creyendo en él. De todos los caballeros serás el único que le concederá el beneficio de la duda.- Le dijo Miguel- Es por eso que tú lo encontrarás y lo rescatarás. Tú lo liberarás y juntos volveréis a luchar…
-Pero, ¿qué demonios se supone que esto?- preguntó Aioria.
-Tengo una cosa que pedirte- dijo Miguel.
-Una cosa que pedirme, ¿a mí?
-Necesito que tomes la gema azul del martillo de Astharoth.
-¿La gema azul?,- preguntó Aioria- ¿por qué yo?, ¿por qué no se lo pides a Shaka?
-Porque Shaka podría estar muerto…- dijo Miguel y Aioria despertó de golpe…
-¡Shaka!- gritó sobresaltando a Mu.
-Aioria, ¿qué te ocurre?
-Mu, no podemos retrasarnos, Shaka está en peligro…

CUANDO NI EL ESPACIO NI EL TIEMPO IMPORTAN

… apenas si tuvo tiempo de reaccionar cuando Astharoth ya se le había lanzado encima; Shaka contuvo la primera embestida. Astharoth lo empujó hasta el borde de uno de sus portales y ambos, caballero y criatura, cayeron en su interior…
Con todos sus sentidos agudizados, Shaka preparó su barrera, en aquel lugar no importaban ni el espacio ni el tiempo, sin embargo, al parecer Astharoth contaba con una ligera ventaja… y es que, era capaz de manipular también aquella dimensión…
Dispuesto, Shaka sólo podía intuir apenas unas fracciones de segundo antes de dónde le iba a venir el siguiente golpe, pues una ligera vibración, algo así como una especie de zumbido se producía en él aire. Mientras tanto los golpes se sucedían a una velocidad impresionante; Shaka no podía permitirse el lujo de gastar toda su energía de aquella forma, debía encontrar un punto débil en Astharoth o terminaría por sucumbir…
Entonces lo vio. Astharoth era muy rápido, y su exoesqueleto poseía una dureza sorprendente. A pesar de todos los golpes que había conseguido infligirle, ninguno había causado mella alguna en su protección, sin embargo, cada vez que se abría un portal y Astharoth atacaba, bajaba ligeramente su guardia… Sí era capaz de golpear a la criatura en ese momento, quizás, pudiera obtener alguna ventaja…
Agudizando al máximo todos sus sentidos, Shaka comenzó a concentrarse, mientras que ambos no dejaban de desplazarse a través de aquella brecha abierta en el espacio-tiempo por Astharoth… Astharoth levantó su martillo y lo dejó caer con todas sus fuerzas sobre la cabeza de Shaka, quién, tras dirigir la mayor parte de su cosmos hacia el lugar de la barrera donde se iba a producir el choque, intentó por todos los medios esquivarlo, pues sabía que su barrera sólo absorbería parte del daño y el resto penetraría hasta él…
Y efectivamente, eso fue lo que sucedió… su poderosa barrera se hizo añicos al recibir el impacto del martillo de Astharoth, Shaka consiguió apartar a tiempo su cabeza, realizando un rápido giro, sin embargo, no consiguió apartar su cuerpo del todo a tiempo y, el poderoso martillo de Astharoth, cayó sobre su hombro derecho, provocándole que el brazo se le dislocara y parte de su armadura se resquebrajara…
Apretando los dientes a causa del dolor, Shaka volvió a sentir una ligera vibración muy cerca de su cuerpo, aunque volvió a intentarlo, tampoco pudo esta vez quitarse a tiempo del medio… el puño de Astharoth se hundió entre sus costillas y Shaka salió despedido de aquella dimensión…

UNA CONFRONTACIÓN ENTRE COMPAÑEROS

Aldebarán saltaba de un lado a otro evitando los continuos haces de luz que llovían sobre él, el suelo estallaba cada vez que uno de los aguijonazos penetraban en él. Encolerizado, Aldebarán comenzó a aumentar su cosmos… no entendía nada, no sabía qué demonios podría estar pasándole a Milo, pero ya se había cansado de esquivar sus continuos ataques, y sintiéndolo mucho, iba a responder…
“Es rápido y poderoso”, pensó Milo a la vez que volvía a lanzar su aguijón sobre Klycsus; “Sólo he conseguido asestarle cuatro de mis aguijonazos, pero no podrá evitar por mucho tiempo más mis ataques…”
Entonces Klycsus comenzó a incrementar su energía, Milo se disponía a lanzarse de nuevo sobre él cuando las descargas que emitía Klycsus le hicieron parar su ataque en seco… Había algo familiar en esa energía… una fuerza que él conocía bien, un poder y un cosmos… ¿amigo?
Cómo quién despierta de golpe de una pesadilla, Milo comprendió lo que estaba ocurriendo, al tiempo que un poderoso cosmos se abatía sobre él a la endiablada velocidad de la luz… Milo saltó a un lado, sin embargo no pudo evitar que el certero ataque de Aldebarán lo golpeara y salió despedido varios metros hasta chocar contra la pared de una casa…
-¡Milo!- gritó Aldebarán fuera de sí
-¡Aldebarán!- poco a poco Milo consiguió vislumbrar una enorme figura que se le acercaba. El gigante parecía estar algo más calmado…- Aldebarán, yo…
-¿Te encuentras bien?- Aldebarán le tendió una mano a la vez que le sonreía.
-Eres condenadamente fuerte Aldebarán, tu ataque es demoledor.
-Y tus aguijonazos son condenadamente dolorosos.- y ambos se echaron a reír.- Siento mucho haberte golpeado, pero tenía que hacerte entrar en razón.
-No hay de qué. Yo siento haberte confundido con Klycsus, prometo andarme con más cuidado la próxima vez.
…y nada más terminar de pronunciar estas palabras, toda la oscuridad comenzó a concentrarse en un punto… Aldebarán ayudó a Milo a levantarse y ambos contemplaron como, el legendario señor que habita en las pesadillas, aparecía ante ellos…
-Dios mío.- dijo Aldebarán mientras que Milo seguía contemplando boquiabierto la espantosa forma espectral de Klycsus.
-¿De qué se supone que está hecho?- preguntó Milo
-No tengo ni la más remota idea.- contestó Aldebarán.
El cuerpo del legendario Klycsus era un cúmulo de materia negra, viscosa, correosa, bulbosa. Una multitud de apéndices coronaban lo que parecía ser una cabeza, aunque, entre tanto bulto era difícil discernir si ese ser, poseía o no cabeza. Hasta esos apéndices llegaba toda la energía que Klycsus iba devorando en los sueños de las personas que yacían por toda la cuidad. Ahora que Klycsus había retirado la densa niebla, Aldebarán y Milo pudieron contemplar cómo muchas de las personas habían quedado reducidas a polvo y de ellas lo único que quedaba eran sus ropas y un montón de cenizas…
Entonces Klycsus emitió unos destellos azulados… las casas, la calle donde se encontraban todo cuanto les rodeaba, comenzó a combarse, a modo de extraño y macabro saludo.
Con el puño derecho cerrado, y el rostro desencajado por la dantesca visión de los inocentes reducidos a polvo, Milo encendió encolerizado su cosmos. Su potente aura dorada comenzó a expandirse, sus ojos, adquirieron una tonalidad rojiza y su terrible campo de energía rodeó a Klycsus…
-No hay salvación alguna para ti…, no voy a mostrar piedad alguna… ¡Klycsus!- gritó- ¡sufre la picadura del escorpión!
… y sin pensarlo más, Milo se lanzó sobre la indescriptible masa bulbosa que era Klycsus. Varios destellos rojizos consiguieron alcanzar a la legendaria criatura de las pesadillas. La picadura del escorpión penetró a través de la correosa piel provocando que Klycsus emitiera unos extraños ruidos, aunque, sin producirle daño alguno aparentemente, entonces Klycsus, contraatacó…
Varios apéndices bulbosos salieron disparados hacia Milo, a la vez que se levantaba una frágil película azulada desde el suelo, algo así como una cortina fina y delicada. Concentrado en esquivar los bulbosos apéndices, Milo cayó de lleno en la trampa de Klycsus…
La suave película se adhirió a su cuerpo. Milo seguía esquivando los golpes de Klycsus, cuando, de repente, al pronunciar el ser de pesadilla una extraña palabra, la película que rodeaba el cuerpo de Milo se endureció. Sorprendido, Milo cayó paralizado al suelo, instante que Aldebarán aprovechó para lanzarse sobre la espantosa criatura que intentaba por todos los medios hundir sus apéndices en la cabeza de Milo, quien seguía debatiéndose…
-¡Maldita criatura! ¡Gran asta!
Concentrado Klycsus en penetrar el cráneo de Milo recibió de lleno el poderoso ataque del caballero de tauro. El golpe se hundió en la oscura sustancia bulbosa de la que Klycsus estaba compuesto y este lanzó un rugido atronador…
Al instante, mientras que Milo seguía debatiéndose con la especie de película que lo tenía atrapado, Klycsus, centró toda su atención sobre Aldebarán… Varios de sus apéndices apuntaron al cielo mientras que otros lo hicieron en dirección al caballero de Tauro…
-No te voy a dar tiempo a contraatacar… - dijo Aldebarán al tiempo que saltaba hacia la perversa criatura.- ¡Gran asta!
En el momento en que Aldebarán saltaba en el aire y su ataque se dirigía hacia Klycsus, una densa y oscura niebla apareció a la espalda de Aldebarán…
-¡Cuidado Aldebarán!- gritó Milo, sin embargo su advertencia llegó tarde…
En el centro de aquella inmensa y oscura niebla, cientos de tentáculos salieron proyectados hacia el caballero de tauro, aferrándose a su cuerpo, rodeándolo y asiéndolo por todas partes. Aldebarán cayó al suelo, y de aquella misteriosa cortina, salió una especie de pata gigantesca y peluda que, de no ser porque Aldebarán consiguió en el último segundo rodar sobre su cuerpo, lo hubiera atravesado…
-¿Pero…? ¿No se supone que sólo era uno?- preguntó Milo, pues del centro de la oscura cortina, estaba surgiendo otra horrible criatura…

UN INTENTO DESESPERADO

…aturdido, el cuerpo de Shaka salió proyectado de la dimensión en la que luchaba con Astharoth. Su cuerpo atravesó varios portales, todos los que durante su confrontación, Astharoth había abierto, hasta que finalmente, cayó desde una gran altura sobre el techo de una pequeño cobertizo que se desmoronó al recibir el impacto del caballero…
Con el cuerpo dolorido, Shaka intentó zafarse de todos aquellos escombros y aperos de labranza que habían caído sobre él, cuando sobre su cabeza, otro portal se abrió…
Haciendo un gran esfuerzo, Shaka consiguió ponerse en pie. Sus ojos estaban fijos en el inmenso portal que planeaba sobre sobre su cabeza… “Ahora o nunca”, pensó. Shaka sabía que Astharoth le lanzaría de nuevo su ataque en el momento justo de salir del portal… en ese momento, bajaría su guarda. Sólo tenía que encender su poderoso cosmos y librar toda su potencia en el momento justo… Con las piernas cruzadas, Shaka levitó a la par que su poderosa energía crecía hasta límites insospechados…
En ese mismo instante sobre la explanada…

-Ese poderoso cosmos- dijo Aioria quien acababa de materializarse junto con Mu en la enorme explanada donde el combate de Shaka y Astharoth en un principio había comenzado- es Shaka…
-Sí, es él…
-¿Pero? Su cosmos está algo más lejos, ¿por qué no hemos aparecido junto a él?- preguntó Aioria extrañado…
-Por la sencilla razón de que no estaba peleando en esta dimensión, no podía encontrarlo, se movía muy rápido a través de las dimensiones, está es la dimensión más próxima a donde él se encontraba…
Y, diciendo estas palabras ambos caballeros volvieron a desaparecer ahora que habían conseguido descubrir donde se hallaba Shaka…

DESPERTANDO DE UNA PESADILLA

Ante los sorprendidos ojos de ambos caballeros que permanecían inmovilizados en el suelo, otro ser había aparecido. Lejos de parecerse a Klycsus, el cual era una indescriptible masa bulbosa, este ser semejaba más bien un hibrido de araña con un humano, pues, aunque extraño y palpitante, sobre sus ocho puntiagudas patas, parecía adivinarse una especie de torso humano del que salían los tentáculos que tenían prisionero a Aldebarán…
-¡Estamos soñando!- gritó Milo- ¡Esto es una pesadilla!
-¡Soñando o no, no voy a permitir que ninguna de estas cosas me mate!- gritó Aldebarán al tiempo que, concentrando su energía, conseguía destruir los tentáculos que lo tenían apresado.
La criatura lanzó un terrible alarido y, propinando un salto se lanzó sobre Aldebarán, mientras que Klycsus, volvía a centrar toda su atención sobre Milo…
-¡Ah, no!- dijo Milo- No te creas que me voy a dejar taladrar el cerebro así como así…- y, al igual que hiciera su compañero, Milo concentró su cosmos y finalmente, consiguió liberarse de la atadura…
Espalda contra espalda, ahora ambos caballeros encaraban cada uno a sus respectivos oponentes…
-Aldebarán- dijo Milo- creo que tu ataque consiguió hacer que este maldito engendro de Klycsus se retorciera de dolor…
-Ya veo por donde vas…
… y, en el momento que ambos seres de pesadilla lanzaban sus apéndices y tentáculos sobre los caballeros, estos, realizando un violento giro cambiaron de oponentes, no sin que antes, Aldebarán aprovechara su colosal fuerza para lanzar a Milo sobre su arácnido rival…
-¡Aguijón escarlata!
Proyectado por la colosal fuerza de Aldebarán, Milo sorteó en el aire los tentáculos de la espantosa criatura a la par que le asestaba catorce pinchazos sobre aquel cuerpo de pesadilla… Al instante, el cuerpo del ser comenzó a palpitar, y de repente, estalló en cientos de pedazos…
En esos momentos, en el preciso instante que Milo destrozaba aquel ser de pesadilla, Klycsus lanzó todos sus tentáculos al aire a la vez que varias descargas azuladas salían proyectadas de su cuerpo… Aldebarán comprendió que; de algún modo, ambos seres estaban conectados y que esa conexión debería ser muy fuerte por que Klycsus no dejaba de retorcerse y de aullar…
“Ha llegado el momento”, pensó Aldebarán a la vez que, siguiendo las instrucciones de Shaka, incrementaba su cosmos e invocaba a ese hombre misterioso… bajo su armadura, pegada a su corazón, la pluma plateada comenzó a emitir unos fuertes destellos… una poderosa aura blanca brotó desde su pecho, rodeándolo, protegiéndolo… Aldebarán sintió que una fuerza y un poder colosal penetraban en su ser, su cosmos se expandía hasta límites por él jamás sospechados… Milo no salía de su asombro, el gigante parecía incluso haber doblado su tamaño; unas poderosas alas aparecieron a su espalda… en el momento que Aldebarán lanzó su ataque, estas se abrieron de golpe y otra voz se sumó a la de Aldebarán…
-¡GRAN ASTA!
-¡FUERZA DIVINA!
Todos los músculos de Aldebarán se estremecieron en el momento de recibir aquella poderosísima carga de energía… su ataque, potenciado por aquella misteriosa energía desintegró totalmente la espantosa masa bulbosa que era Klycsus, haciéndola desaparecer por completo…
Los rayos del sol descendieron de nuevo sobre la ciudad. Aldebarán seguía de pie en el centro de una inmensa avenida, su poderoso puño aún apuntaba a algún punto indeterminado delante de él… Milo se le acercó y, situándose delante de él, lo miró a los ojos…
-Menos mal que no me golpeaste a mí así.- dijo
-Yo…- Aldebarán parecía algo confuso.
-Lo has conseguido Aldebarán, con tu fuerza colosal has desintegrado a ese espantoso ser.
-No he sido yo sólo…- dijo Aldebarán quien no dejaba de mirarse las manos. Aún sentía parte de la poderosa energía de Miguel recorrer las células de su cuerpo.
-En cualquier caso,- dijo Milo.- debemos partir de inmediato. ¿Lo sientes, no es así?
-Sí, Shaka se dispone a luchar, puedo sentir su cosmos…
-Pongámonos entonces en marcha… Edited by plata
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Muchas gracias Milo, he pensado que ya que para lo poco que me queda mejor darles una buena zurra, a los dorados y a los bichejos... :D Intentaré acabar esta historia pronto :lol:
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  • Invitados
Bueno ya veo que has puesto otro, bueno ahora tengo muy poco tiempo pero en breve le echare un vistazo a tus divagaciones tan buenas :lol: que estoy ansioso por descubrir que pasa.

Le voy a tener que decir a Tokisada que me de un poco de tiempo a ver si así por lo menos el acuario de omega sirve para algo :D :D

un saludo amigo y a ver si pronto saco tiempo que lo mio es leer con dedicación y tranquilidad y sin prisas que si no luego no entiendo ná de ná
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Muchas gracias Milo, la verdad es que he intentado por todos lo medios que así sea, y en cuanto a lo de que corra la sangre... que le voy a hacer, sino hay sangre de por medio, para mi es como sino hubiera nada... :D
Archard, gracias por pasarte por aquí, espero que pronto le puedas echar un vistazo y que me comentes al igual que hace Milo, así da gusto... me motiva a ser incluso más sangriento e hijo de... :lol:
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  • Invitados
bueno colega de momento ya llevo unas líneas y va genial al más puro estilo tuyo particular, a ver si lo acabo que estoy sacando time de donde no lo tengo... eres el Saint lovecraft del foro pedazo de crak sigue así que esto es lo tuyo... el próximo post al acabar este nuevo episodio me quedé en cuanto el tiempo y espacio no cuentan...

un saludo !!!!!!!!!!!monstruo!!!!!!!!!!!!! :lol: :lol:

por cierto eres un crak inventando nombrecitos para los bichejossssss Edited by archad
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Muchas gracias Archard y yo que creía que no se me daba bien poner nombres a las bichejos :D siempre que me invento uno doy gracias por que no es un hijo mio... con esos nombres la criatura iba a estar marcada de por vida :huh: Gracias compañero, hay estoy intentando terminar la última parte, pero ya sabes... tengo que esperar a que me llegue la inspiración...
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  • Invitados
juju esto no se acaba aún, muy bueno plata me gustó el detalle de los aprendices mucho y por cierto ese nombre Sargas no se como se te ocurrió, yo también lo he usado creo que el nombre representa a un demonio o algo de eso...

Bueno veremos a ver como termina la historia

un saludo y felicidades la historia está quedando genial en su global Edited by archad
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Gracias Archard, precisamente el nombre de Sargas salió de tu trabajo sobre las estrellas, es una de las estrellas del escorpión... andaba algo confuso buscando un nombre apropiado para el amigo de Milo y se me ocurrió pasarme por allí en busca de inspiración... en cuanto lo vi me dije que el nombre le venía que ni pintado al muchacho :D
Bueno, espero terminar pronto con esta historia de los bichos, como comprenderás Astharoth es algo más complicado de abordar que el resto, no sólo por que sea el último, sino porque quiero que sea un bichejo muy especial... :lol:
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  • Invitados
bueno por lo menos hay alguien que lee mis curradas de tiempos inmemorables :D :D

Me alegro que parte de mi trabajo te ayudara a crear por lo menos un nombre jejeje y es que los escorpiones dan mucho juego, por cierto el tema de los aprendices llevas una gran idea, igual si te lo piensas en hacer con el resto de oro a sus rivales de entreno te quedaría estupendo... se que es un trabajo de locos pero el tema de Milo y Sargas me a gustado y el de Mu como niño raro que siempre va con el patriarca... tio eres muy bueno ideas grandes me gusta mucho eso... además tu terrorífica historia es estupenda... no me canso de alabar tu trabajo :lol:

un saludo
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Muchas gracias Archard, la verdad es que ya había pensado algo respecto al pasado de los caballeros y sus entrenamientos, pues existe un gran vacío en cuanto a ello y me permite buscar compañeros sádicos, raros y extravagantes... de todo hay en el santuario.... :D Gracias de nuevo por tus comentarios.
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