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Eligor y el demonio devorador


plata

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Bueno compañeros, esto se supone que lo debí hacer hacer algún tiempo, para que no os perdáis, estos relatos siguen este orden:

[b]1- EL MENSAJERO
2- THATSOTHAL, LA BESTIA SANGUINARIA
3- UN DÍA FUNESTO. JEZBETH.
4- ELIGOR Y EL DEMONIO DEVORADOR
5- EL TERROR TIENE NOMBRE, ABSALÓN
6- EL LEGENDARIO KLYCSUS
7- ASTHAROTH, EL PUÑO DERECHO DE UN DIOS
[/b]


Buenas y un saludo a todos, aquí les subo la segunda parte de un Día funesto. He tardado bastante porque tuve que reescribir toda la historia de nuevo. Espero haber conseguido lo que me propuse en un principio, que fuera algo más terrorífico que mis anteriores fics. En fin, sólo para refrescaros la memoria, separé a los cinco dorados, Shaka y Aldebarán partieron a Egipto donde despacharon a una criaturilla con la ayuda de cierto personaje que incluí (alguien que Shaka conoce bien). El resto de los dorados se fueron a despachar lo propio a Alemania, sin embargo, allí les tenía deparada una pequeña sorpresa...
Bueno, espero que disfruten con esta segunda parte. Os deseo un feliz y prospero año nuevo plagado de figuras que coleccionar...

EL DEMONIO DEVORADOR Y ELIGOR

…dicen que minutos antes de que vaya a acontecer cualquier desgracia o catástrofe natural, el cielo adquiere un extraño tinte violáceo.
Cuando Mu apareció al lado del altar en el erial maldito, el cielo ya había adquirido esa misteriosa tonalidad.
Sobre las rocas, en el terreno yermo, cientos, miles de ratas y otras alimañas, contemplaban expectantes con sus rojizos ojos sedientos de sangre y en silencio al caballero de Aries.
“Aioria, Milo.”, los nombres de sus compañeros acudieron a su mente; “pronto os liberaré y, juro por mi honor de caballero, que voy a exterminar a este ser diabólico.”
En esos instantes, los hocicos de todas las ratas y demás alimañas, apuntaron al cielo. Un extraño olor, a la vez metálico y dulzón, invadió la atmósfera. Las ratas comenzaron a chillar excitadas, nerviosas, y Mu sintió cómo una enorme tristeza lo embargaba… aquel olor era el aroma de la sangre de los inocentes que Eligor había devorado.
“Maldita criatura.” Se dijo así mismo, “Juro que será tu sangre la que bañe este suelo maldito a partir de ahora.” Una poderosa descarga rojiza sacudió las negras nubes que, poco a poco, habían oscurecido el cielo violáceo…
Las ratas cesaron de chillar y volvieron su atención esta vez al agujero escalonado junto al altar. Una violenta y maligna energía brotaba de su interior. Cerrando los puños, Mu comenzó a concentrar su energía, su poderoso cosmos iluminó con destellos dorados la apocalíptica atmósfera…

En los túneles

Al principio no era más que un túnel largo y estrecho por el que Aioria avanzaba arrastrándose a duras penas, iluminando con su cosmos algunos pasos delante de él y a través del cual veía a las ratas…, sin embargo, pronto llegaron a una bifurcación, donde las ratas se separaron.
Un destello dorado, le indicó en esos momentos por donde debía seguir. No tenía la menor idea de cuánto tiempo llevaba persiguiendo a las ratas; pero comenzaba a sentirse muy fatigado y sobre todo agobiado. A medida que avanzaba, los túneles parecían estrecharse cada vez un poco más y Aioria sabía que las ratas le habían sacado mucha ventaja, además le costaba respirar, no sólo por la estrechez del sitio, sino por el intenso calor y el terrible hedor que manaba de las profundidades de la tierra, toda esta situación lo estaba poniendo al límite, cuando…
-¡Maldición!- gritó.
Había llegado a otra bifurcación. Frente a él el túnel se separaba en tres ramas más. Había perdido mucho terreno y, en la oscuridad reinante, no conseguía hallar el menor rastro de Milo. Entonces, hasta sus oídos llegaron aquellos extraños ruidos…, una mezcla de gruñidos y lamentaciones que iban aumentando en intensidad y que, al parecer, provenían de todos los túneles.
“¿Qué demonios serán esos gruñidos?”, se preguntó así mismo, “aquí soy presa fácil, apenas puedo moverme…” y, con estos pensamientos, Aioria continuó su búsqueda por el túnel del medio.

EN EL ERIAL MALDITO

El cosmos de Mu seguía aumentando en intensidad, mientras que todos sus sentidos estaban fijos, clavados, en la maléfica aura que brotaba del interior del agujero, cuando, una risa infantil lo sobresalto.
Mu tragó saliva…, “¿de quién será esa risa?”, se preguntó extrañado. Allí no había más que ratas, el diabólico ser y él.
Las ratas comenzaron a chillar de nuevo enfebrecidas, excitadas. Mu abrió bien los ojos, una figura comenzaba a asomar por el pretil del agujero…, una figura, “¿humana?”, “¿infantil?”.
Un fuerte escalofrío recorrió toda su espalda; aquello no era lo que esperaba, sin embargo, Eligor, finalmente mostraba su cara…

EN LA PRISIÓN

“¿Dónde…¿qué…?”, la cabeza le bombeaba con violencia, mientras que sentía su cuerpo rígido. Un dolor atroz le recorría toda la columna. Poco a poco, Milo fue abriendo los ojos…
-¡Aggg! ¿Qué me pasa?
Lentamente, los recuerdos de lo que le había sucedido en el pueblo fueron inundando su mente…
-El niño…, yo, intenté ayudar al niño,- haciendo un esfuerzo sobrehumano, Milo intentó incorporarse, sin embargo, una terrible sacudida lo hizo chillar de dolor. Al parecer, su cuerpo, se negaba a responderle.- ¡El niño!, me atacó…

EN LOS TÚNELES

-¡Maldición!- Aioria volvió a gritar.
El túnel se había estrechado tanto que no podía seguir avanzando por él, prácticamente no le quedaba espacio ni para respirar. Las criaturas que gruñían lo seguían muy de cerca y además estaba ese otro ruido, un ruido que lo tenía aún más preocupado. Era una especie de rasgar continúo, como si algo o alguien intentara abrirse paso hasta él atravesando las paredes.
-Tengo que retroceder, tengo que encontrar un túnel en el que al menos pueda moverme con algo de libertad, si alguna de esas cosas me alcanza aquí puedo pasar serias dificultades.
Aioria comenzó a retroceder, cuando, su pie golpeó algo blando que lanzó un alarido y lo agarró con fuerza por los pies…

EN EL SANTUARIO

-¿Has sentido eso?- Aldebarán se dirigió a Shaka.
-Sí, es como, una sacudida. Aldebarán ¿has visto alguna vez el cielo así?
Ambos caballeros miraron al cielo. Al celeste del cielo se le había sumado una extraña cualidad más, una especie de tinte violáceo, entonces, ambos lo sintieron…
-Un poderoso cosmos se prepara para luchar.- dijo Aldebarán.
-Sí, se trata de Mu, no me cabe la menor duda, pero…-Shaka frunció el ceño- hay algo más, una presencia maligna y muy poderosa.
En esos momentos, ambos caballeros sintieron el cosmos de Atenea, su energía los rodeó y ambos supieron al instante que su diosa estaba muy preocupada.
-Mi señora- dijo Shaka- no os preocupéis, partimos enseguida.

EN EL ERIAL MALDITO

Si no hubiera sido por el aura oscura y maligna que rodeaba al crío, Mu hubiera salido corriendo a socorrer a aquel niño famélico y descarnado…
-¿Qué clase de monstruo eres tú, Eligor?- preguntó Mu- ¡Qué ser más perverso y malvado!, aunque de nada te servirá esconder tu verdadera apariencia bajo la forma de un pobre niño…, prepárate porque yo, Mu de Aries, voy a poner fin a tu malvada existencia aquí y en este mismo instante…
Y sin mediar más palabra, Mu lanzó su poderoso ataque sobre el niño.
-¡Extinción de la luz estelar!
Sin embargo, el niño saltó y, haciéndose a un lado esquivó el ataque; cientos de ratas y alimañas, estallaron pulverizadas al recibir de lleno el poderoso ataque de Mu.
“No es posible, qué rapidez”, se dijo Mu así mismo mientras escrutaba con su mirada al misterioso niño que comenzó a reír de nuevo, a la vez que las ratas acompañaban su maldita risa con sus chillidos.
-Patético.- dijo entonces el niño. Sorprendido, Mu, no le quitaba ojo de encima.-Otro custodio de la tierra, ¿sólo uno?, no tienes oportunidad alguna contra mi…

EN LA PRISIÓN

Algo más despejado, Milo, comenzó a inspeccionar el lugar donde se hallaba. Unas antorchas iluminaban un recinto circular cerrado de grandes dimensiones. Cuando Milo giró su cabeza hacia la derecha y miró algo más bajo, se topó con el rostro de otro ser humano. Sorprendido, el pulso comenzó a latirle con violencia. El cuerpo seguía doliéndole horrores, lo único que al parecer podía mover era la cabeza así que la giró a izquierda y derecha y lo que vio le hizo enfurecer aún más… en el suelo, a su alrededor, yacían varios cuerpos sin vida, niños, mujeres y hombres…
Milo cerró los ojos. Era tal la ira que crecía en su interior que tuvo que realizar un esfuerzo sobrehumano para conseguir aplacarla y mantener la cabeza fría…
-Yo, juro que voy a acabar contigo, ¡Eligor!- gritó a pleno pulmón.

EN LOS TÚNELES

A pesar del poco espacio, Aioria consiguió propinarle una terrible patada al ser que lo tenía asido por las piernas. La criatura salió despedida hacia atrás con tanta violencia que Aioria pudo retroceder de nuevo hasta la bifurcación… en esos instantes, Aioria escuchó aún con más claridad el sonido de las garras abriéndose paso a través de la tierra, iba a tomar el camino de la derecha cuando de repente, sobre su espalda cayó la arena y algo más… varios seres comenzaron a lloverle del techo del túnel…
-¡Arde cosmos!- gritó Aioria.
La energía liberada por el caballero fue tan violenta que los seres prácticamente se desintegraron sobre su espalda a la vez que el suelo del túnel cedió bajo su cuerpo y todos, Aioria y un sinfín de criaturas que no dejaban de aparecer por todos lados, cayeron al vacío.

EN EL ERIAL MALDITO

-Eligor- empezó Mu- voy a acabar contigo.- y al instante activó su muro de cristal pues, a un gesto del niño, varios aros violáceos comenzaron a descender del cielo sobre Mu, con tal violencia que consiguieron romper la defensa del caballero.
-No está nada mal- dijo el niño- aunque, para tu información, déjame decirte una cosa…- una sonrisa maléfica apareció en el rostro del niño que volvió a realizar un gesto con sus manos. Mu se tele transportó apareciendo a la espalda del crio. En el lugar donde él hacía apenas unos instantes había estado varias bolas de energía golpearon el suelo; entonces Mu lanzó su puño sobre el niño, sin embargo su puño se quedó suspendido en el aire, una poderosa barrera protegía al crio.- para tu información vuelvo a decir, yo no soy Eligor.
En ese instante un poderoso golpe impactó contra las costillas de Mu, haciéndole doblar el cuerpo…
“Es increíble, ha destrozado mi defensa y esquivado mi ataque, si quiera puedo alcanzarle…”
Entonces el niño se volvió hacia Mu que se hallaba doblado sujetándose las costillas, extendió la mano derecha situándola a escasos centímetros de los ojos de Mu…
-¡Muere insecto!- gritó el niño y Mu salió despedido varios metros hacia atrás rompiendo con su cuerpo las rocas que hallaba a su paso.

EN LA PRISIÓN

A pesar del terrible dolor, Milo consiguió incorporarse, sin embargo su cuerpo cayó hacia un lado. Concentrándose, Milo dejó fluir su cosmos, lo cual le alivió el dolor. “Tengo que hacer todo lo posible por levantarme.” Sin dejar de concentrarse, Milo volvió a intentarlo, esta vez fue capaz de quedarse sentado, su energía fluía por toda la estancia, entonces lo oyó…, una especie de terremoto sacudió toda la estancia y Milo volvió a caer de espaldas al suelo, la tierra comenzó a llover sobre él y de repente, de un enorme agujero en el techo, Aioria cayó acompañado de unos seres repugnantes que intentaban aferrase a él con uñas y dientes….
-¡Aioria!- gritó Milo.
Rápidamente Aioria se levantó. Todo su cuerpo estaba envuelto en rayos y tras sonreír a Milo lanzó su ataque sobre las criaturas que lo rodeaban…
-¡Plasma relámpago!
-Aioria, no te imaginas la alegría que me da verte.
-Milo, ¿estás bien?- al ver que Milo seguía tumbado en el suelo, Aioria se le acercó.- ¿Estás herido?
-No es nada, creo que pronto podré moverme- dijo mientras levantaba la mano hacia Aioria que la tomó y le ayudó a levantarse.
-¿Dónde estamos?- preguntó Aioria, a la vez que agachaba la vista al ver los cadáveres que había en el suelo.
-No tengo la menor idea, he despertado aquí y esto es lo que me he encontrado.
-¿Has visto a Eligor?- preguntó Aioria.
Milo agachó la cabeza, se encontraba algo avergonzado…
-No te lo vas a creer Aioria, pero…
En esos instantes algo rugió en el interior del inmenso agujero en el que se hallaban. En los muros apareció una línea rojiza que fue describiendo un arco y formando una puerta…
-Creo que aquí viene…- dijo Aioria.

EN EL ERIAL MALDITO

-Mira que llegáis a ser molestos.- dijo el niño.
Mu se hallaba aturdido, el golpe había sido brutal. “¿Pero quién demonios se supone que es?” se preguntaba Mu.
El niño se le acercó y le sonrió, alzó dos dedos y una fuerza invisible levantó a Mu del suelo situándolo frente a él.
-Yo soy el demonio devorador, soy Volac y siento decirte que hoy no es tu día.- dicho esto el niño lanzó a Mu sobre el altar.- Me he cansado de esta forma. Admito que tiene su gracia, tu amigo siquiera sospechó lo que se le venía encima…
“¿Un demonio? Y, bueno, ¿quién o qué es Eligor?” La cabeza le iba a estallar.
El niño se le acercó y saltó sobre su pecho…
-Esto es lo que le sucedió a tu amigo…
-¿Milo? ¿Qué demonios le has hecho…?- en esos momentos una terrible descarga sacudió el cuerpo de Mu que quedó completamente paralizado sobre el altar.
-A tu amigo se la di más fuerte y, no te preocupes por él, Eligor ya debe de haberlo devorado…, preocúpate mejor por ti mismo, esto no ha hecho más que empezar…
El niño volvió a hacer un gesto con las manos y el altar comenzó a emitir unas descargas rojizas…
-Necesito un cuerpo nuevo, ya me he cansado de ser un niño. Por cierto,- dijo mostrándole una hilera de dientes afilados.- esto te va a doler mucho….

EN LA PRISIÓN

El muro estalló frente a los atónitos ojos de los dos caballeros y una especie de animal salvaje, saltó de la pared…
-¡¿Esta cosa es Eligor?!- gritó Milo
Ante ambos caballeros apareció una especie de lobo gigante, sólo que en vez de cuatro garras, tenía seis y de su boca no dejaba de manar una sustancia verdosa y de aspecto repugnante.
La criatura vociferó algo, y varios discos violáceos aparecieron planeando sobre los caballeros…
-¡Aparta Milo!- Aioria propinó un empujón al caballero del escorpión que aún no era capaz de tenerse en pie por sí mismo. - ¡Plasma relámpago!
Los rayos lanzados por Aioria chocaron contra los discos de Eligor, sin embargo, varios de estos consiguieron evitar el choque de ataques y se precipitaron sobre Aioria que, a pesar de haber esquivado a la mayoría, fue alcanzado por uno de los discos en el brazo derecho, provocándole un gran corte.
Mientras tanto Milo, trataba por todos los medios de incorporarse y tenerse en pie, las piernas le pesaban y le dolían, sin embargo, finalmente, fue capaz de sostenerse…, concentrando su cosmos, Milo se lanzó sobre Eligor.
-¡Aguijón escarlata!
El ataque de Milo fue rápidamente esquivado por Eligor que se lanzó sobre el caballero del escorpión, cuando Aioria sin pensarlo dos veces, lanzó de nuevo su ataque sobre el ser. Las descargas le hicieron aullar de dolor, sin embargo, Eligor estaba muy lejos de haber sido derrotado.
-En tu estado eres presa fácil.- le dijo Aioria a Milo.- Será mejor que me dejes hacer a mí.
-Ni loco, casi te corta un brazo- dijo Milo y ambos sonrieron- ataquémosle entre los dos, creo que ya estoy empezando a sentirme mucho mejor, esto es justo lo que necesitaba para espabilarme.

EN EL ERIAL MALDITO

“No puedo moverme, ¿qué demonios pretender hacer conmigo?”
-Relájate, cuánto más te resistas a mí poder, mayor será tu sufrimiento.- el niño levantó ambas manos al cielo y comenzó a entonar un extraño cántico.
Entonces el cuerpo de Mu comenzó a obedecer aquellas palabras sacrílegas. A pesar de que Mu trataba por todos los medios de ofrecer resistencia, sus órganos comenzaron a vibrar, así como sus huesos…
-¡¿Qué me estás haciendo?!- gritó a la vez que chillaba.
-Voy a desterrarte para siempre de tú cuerpo, voy a arrancarte el alma y entonces comprenderás porqué se me conoce como el demonio devorador. Así me gusta, sigue resistiéndote, me gusta infligir dolor…
“No puedo seguir resistiéndome, me va a destrozar…” a pesar de oponer toda su resistencia, Mu sentía como el demonio se iba haciendo poco a poco con el control de todo su cuerpo. Era insoportable, sus huesos temblaban en el interior de su cuerpo, como si quisieran desprenderse de toda su carne, el dolor era terrible, la vista comenzó a nublársele mientras que, lentamente su mente, su ser lo abandonaba…
Entonces una voz gritó en su interior…
-Eres el caballero de Aries, eres un custodio de la tierra, tu misión es proteger a todos los seres que habitan este planeta… no puedes caer frente a un ser como este. ¡Vamos! ¡Levántate!
Una poderosa aura blanca rodeó al caballero de Aries, “Soy Mu de Aries, pertenezco a la élite de los caballeros del zodiaco, este ser no va a derrotarme…”
Mu abrió los ojos, que habían adquirido una difícil tonalidad azulada. Volac seguía sentado sobre su pecho, miraba al cielo mientras seguía entonando el extraño cántico…, ahora podía mover sus brazos, así que Mu concentró toda la energía que le quedaba en su interior y, sin que Volac se percatara, le lanzó su poderoso ataque a bocajarro.
-¡Extinción de la luz estelar!
Volac apenas tuvo tiempo de mirar a los ojos del caballero cuando el ataque de Mu lo hizo saltar por los aires.
-Lo conseguí…- Mu apenas podía moverse.
“¿Qué ha sido eso?, ¿de quién sería la misteriosa energía que me rodeó hace unos instantes?”, se preguntaba Mu cuando Volac, con el cuerpo prácticamente destrozado a causa del ataque, volvió a caer sobre él agarrándolo con ambas manos del cuello…
Ya no le quedaba nada de la apariencia infantil que tanto le había sorprendido, ahora era más bien una forma espectral…
-¿Pero qué has hecho desgraciado?- Volac estaba fuera de sí.- ¿Cómo te has atrevido a destrozar mi envoltura carnal? Ahora sí que serás mío…
La presión que ejercía sobre el cuello de Mu era tal que el caballero comenzó a perder de nuevo la consciencia, cuando de repente Volac lanzó un alarido y dejó caer a su presa aturdida sobre la tierra yerma…
-¡Tenías que ser tú! ¡Miguel!- gritó Volac mientras retrocedía.
Del cuerpo de Mu manaba una misteriosa aura blanca y pura, el demonio retrocedió blasfemando…
-No te voy a permitir que tomes el cuerpo de este hombre.
El demonio miró al hombre que comenzaba a materializarse frente a él. Sus cabellos eran oscuros, su rostro hermoso y severo, sus ojos de una imposible tonalidad azulada y vestía una armadura plateada.

EN LA PRISIÓN

-¡Es muy rápido!- gritó Aioria
Eligor se movía a una velocidad impresionante, saltaba y con sus garras se aferraba a las paredes desde donde dirigía sus ataques hacia los caballeros…
-Sufre la picadura del escorpión. ¡Aguijón escarlata!
El ataque de Milo fue fácilmente esquivado por Eligor, quien saltó de nuevo a la pared y comenzó a correr a toda velocidad por esta, mientras que una especie de tornado violáceo atrapaba a ambos caballeros, haciéndolos girar desenfrenadamente por los aires. La presión en el interior del tornado era tal que las armaduras de ambos caballeros comenzaron a vibrar…
Entonces una sustancia verdosa y pegajosa cayó sobre Aioria y Milo. Los dos se precipitaron al suelo abriendo sendos cráteres en la tierra.
-¿Qué ha sido…? ¡Aioria!
Milo intentó levantarse, sin embargo, la sustancia verdosa lo mantenía pegado al suelo.
-Esto es repugnante.- dijo Aioria.- Pero, ¿Por qué demonios no puedo moverme?
En esos momentos Eligor descendió al suelo. Los dos caballeros comenzaron a incrementar sus cosmos.
-No puedo librarme de esta cosa- dijo Milo.
-Prepárate Milo, enciende tu cosmos como nunca antes lo habías hecho, estamos pegados al suelo, pero no por eso estamos indefensos…

EN EL ERIAL MALDITO

-Retrocede demonio.-dijo Miguel- no deberías estar aquí, regresa al infierno y dirige desde allí tu cohorte de criaturas malvadas.
-¿Qué haces protegiendo a este mortal? Tan bajo has caído que ahora proteges a estos seres inferiores.
-No tengo por qué darte explicaciones. Regresa al infierno o te destruiré ahora mismo.
En esos momentos, Volac se llevó las garras a la cabeza y se tiró al suelo retorciéndose de dolor, un sinfín de mándalas rodeaban al demonio que comenzó a gritar algo en una lengua extraña, Miguel contemplaba la escena impasible…
-¿Qué clase de criatura eres?- la voz de Shaka irrumpió en el erial.
-¡El chico!- gritó Volac.
Aldebarán y Shaka aparecieron al lado de Miguel, quién extendió sus brazos en clara señal de que no quería la intromisión de los caballeros.
-Vuestros compañeros se encuentran en serias dificultades. Será mejor que ambos descendáis hasta la guarida de Eligor y les ayudéis. Yo protegeré a vuestro amigo, no voy a consentir que este demonio tome su cuerpo.
-¿Demonio?- preguntó Aldebarán.
-Sí, demonio,- repitió Volac que seguía retorciéndose de dolor a causa del ataque de Shaka, sobre el que clavó sus malvados ojos…- has crecido mucho, chico.- dijo dirigiéndose a Shaka, quién abrió los ojos extrañado.
-Shaka, ayuda a tus compañeros, os necesitan.- volvió a decir Miguel.
-Sí, Shaka, tus amigos te necesitan,- repitió Volac, sin embargo Shaka no dejaba de mirar al demonio.- No te ha contado nada ¿verdad?, Miguel…
-¡Silencio!- Miguel alzó su puño y su poderosa aura blanca creció hasta límites insospechados.
En esos momentos, los caballeros sintieron cómo los cosmos de Aioria y Milo aumentaban al punto de estallar…
-¡Shaka!- gritó Aldebarán.- Nuestros compañeros nos necesitan.- y con estas palabras, Aldebarán desapareció a través de la sima escalonada.
-Aldebarán tiene razón.- dijo Shaka- Miguel, te encomiendo a Mu, protégele.

EN LA PRISIÓN

Eligor comenzó a afilar sus garras en el suelo, lentamente se iba acercando a los caballeros que seguían pegados en el suelo, mientras que sus cosmos aumentaban en intensidad…
Eligor olfateó el aire, miró a Milo, quién había conseguido despegar parte de su torso del suelo, Aioria en cambio se hallaba de rodillas, con las manos y piernas firmemente pegadas al suelo. Entonces Eligor se situó delante de Aioria. Al igual que un león, fue desplegando una a una sus garras, ante la atenta mirada de Aioria…
“Juro que te vas a venir conmigo, juro que vamos a perecer juntos…”, se repetía una y otra vez Aioria así mismo.
Eligor se levantó sobre sus cuartos traseros y con sus cuatro garras dispuestas se lanzó contra Aioria, cuando…
-¡Gran asta!
-¡Capitulación del demonio!
Ambos ataques impactaron contra la criatura, haciendo estallar parte de su cuerpo. Eligor cayó al suelo, sin embargo, dando un potente salto, consiguió volver a aferrarse a la pared. Gruñendo, pronunció una extraña palabra…
-¡Cuidado!- gritó Milo.
Cientos de discos violáceos se precipitaron sobre los cuatro caballeros, al grito de ¡khamn!, Shaka activó su potente barrera protegiendo de este modo a sus compañeros. Encolerizado, Eligor saltó de nuevo al suelo, estaba fuera de sí, se situó de pie sobre sus cuartos traseros y, levantando sus garras superiores hacia el techo, dibujó un arco.
Al instante comenzaron a llover meteoros de color violáceo sobre los caballeros, Shaka volvió a activar su defensa, sin embargo esta vez fue insuficiente, los meteoros penetraron rompiendo la barrera e impactaron sobre los cuatro caballeros, con tal violencia que consiguieron arrancar a Milo y Aioria de su atadura en el suelo.
-¡Este ser es muy poderoso!- dijo Aldebarán, mientras se levantaba.
-Sí, creo que vamos a tener que atacarle los cuatro a la vez.- dijo Shaka.
-En ese caso, ¡Plasma relámpago!
-No te creas que te vas a ir de rositas,- dijo Milo- ¡Aguijón escarlata!
-¡Gran asta!
-¡Capitulación del demonio!
Los cuatro ataques combinados atravesaron a Eligor, quien a su vez, lanzó su último ataque sobre los caballeros, de sus fauces abiertas, salió un potente rayo de energía verdosa que consiguió impactar de lleno sobre Aldebarán, provocando que el gigante se estrellara contra el muro; para finalmente, desparecer de nuevo en su prisión…
-¡Vamos, Milo!- gritó Shaka,- ¡Sella a ese engendro mientras que Aioria y yo lo mantenemos a raya!
Rápidamente Milo corrió y realizó el dibujo correspondiente en el suelo, con su sangre lo alimentó, una línea rojiza volvió a recorrer el muro por el que Eligor había desaparecido y todo volvió a quedar en calma.
-¿Y Mu?- preguntó entonces Milo.
-Vamos, Mu nos espera,- la voz de Shaka sonó lejana, sobre sus ojos se apreciaba de nuevo la sombra de la duda y de la preocupación.
-¿Te pasa algo Shaka?- inquirió Aioria. Aldebarán sacudió la cabeza.

EN EL ERIAL MALDITO

Cuando los cuatro caballeros aparecieron en el erial, descubrieron a Mu inconsciente en el suelo, un hombre estaba a su lado. Los ojos de Shaka se posaron sobre el hombre; para alguien que había contemplado aquellos misteriosos ojos azules en varias ocasiones no pasó desapercibida la inquietante sombra que planeaba sobre ellos…
-Miguel…- dijo Shaka. El hombre levantó sus ojos del caballero de Aries y los posó sobre Shaka. “¿Qué tienes que contarme, Miguel?”, se preguntó Shaka.
-Recuerdas lo que te dije acerca de las aguas que fluyen bajo la colina.- Shaka asintió.- Pues será mejor que lleves allí a tu compañero, o de lo contrario, no vivirá…
…y dichas estas palabras, el hombre desapareció dejando tras de sí un rastro blanco y puro.

GLASTONBURY

Shaka descendió portando a Mu en sus brazos a través del pozo. Desde allí penetró en las entrañas de la colina de Tor, siguiendo el pequeño hilo de aguas rojizas, hasta llegar al manantial subterráneo, donde, muchos siglos atrás, José de Arimatea, escondió el santo Grial. Una vez allí, sumergió a Mu en las misteriosas aguas…, la duda, seguía creciendo en su interior…. “¿Qué tendría que haberle contado Miguel?, ¿Qué había sido del demonio devorador?” Edited by plata
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  • Invitados
De momento va bien aún no la termino por falta de tiempo pero va genial compañero, a veces cuesta los fics más de lo que pensamos y solo si se está en el tema se sabe lo costoso de eso que me lo digan a mi que mi primera historia de 250 págs casi acaba conmigo pero bueno a ver si me animo y para el año que viene empiezo un nuevo.

Un saludo y seguiré la historia atentamente... como dije de momento me va gustando...

saludos
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  • Invitados
Guest archad
muy bueno amigo, lo del niño le da un aspecto más terrorífico y eso de no conocer lo que es o quien es es intrigante... lo de meter a Miguel de por medio hace presagiar que se trata de un ser protector muy poderoso.

Bueno esos demonios bien parecen venir de las historias del Necronomicón que H.P Lovecraft relata... creo que tienes talento para las historias de terror.

Un saludo
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Lovecraft es sin duda alguna mi autor favorito, siempre me han gustado sus relatos y en cierto modo de esta forma le hago un pequeño y modesto homenaje y, por si fuera poco, además también a mi manera, hago un pequeño homenaje a esta serie de los caballeros que tanto me apasiona. Sí, ese Miguel está pensado para ser algo más que un simple personaje... Gracias por tus comentarios Archard, como siempre valoro mucho tus opiniones. Un saludo...
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Gracias por pasarte por aquí y comentar, la verdad es que no se me ocurre nada que no sea siniestro y tétrico (creo que leer Poe con 8 años me ha marcado de por vida), en fin, seguiré trabajando en esta línea y espero subir pronto algo más...
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  • 3 months later...
  • Invitados
Guest Emilitoikki
:rolleyes: :rolleyes:, vayaaaaaaa compañero, ya estoy en la segunda parte, lento pero con paso firme, y debo reconocer que lo tuyo es todo un arte............

Que manera de engancharme colega.

Seguire con la siguiente parte XD, un saludo crack.
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Muchas gracias[b] Emilitoikki[/b] por pasarte y comentar, espero que las siguientes partes que quedan te sigan gustando, créeme, a partir de aquí la historia toma impulso y no veas lo que se acelera... Muchas gracias de nuevo compañero. Saludos :)
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  • Invitados
Guest Revenge
B)
Wow gracias a dios me tope con este topic no queria irme a dormir sin leer algo de esta calidad lol ...

La historia muy buena y entretenida, buen desarrollo de la historia y una excelente calidad en la escritura y redaccion.

Mi enhorabuena y felicitaciones amigo
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Gracias por pasarte y comentar [b]Revenge[/b], se agradecen vuestros comentarios... de eso se trata, de que paséis un buen rato y disfrutéis con estas locuras. Gracias de nuevo, un saludo y que descanses bien... :)
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genial plata porq me kede con las ganas. la leo y mas tarde te comento mi opinion, pero si mantiene la genial trama de la primera parte sera todo un puntazo amigo.
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